La Patagonia es tierra de mitos y misterios. Desde que los primeros seres humanos habitaron su geografía hasta que Magallanes pasó el invierno de 1520 en San Julián, y de ahí hasta hoy, la región ha sido pródiga en historias fabulosas y enigmáticas que no siempre encontraron respuesta. Fue, y es, un imán para buscadores de historias y experiencias, aún en nuestro moderno y racional siglo XXI (nota al margen: lo de racional es un deseo, se perciben tantos retrocesos pseudocientíficos que me estoy cuestionando la racionalidad de este siglo). Hoy quiero compartir con ustedes una de estas historias, una leyenda moderna nacida en el siglo XIX, que cada tanto encuentra un hueco en artículos de diarios y portales. Me refiero a la historia de la momia de Kap Dwa, el imposible gigante de dos cabezas capturado en la Patagonia.
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| Representación artística de la supuesta captura de Kap Dwa. Imagen generada con Chat GPT. |
El mito de los gigantes en la Patagonia
En la medida que navegantes y exploradores fueron llegando a las costas patagónicas, fueron describiendo lo que vieron de manera más o menos precisa. Pero dentro de ese «más o menos», a veces exageraban... bastante. Un ejemplo es el caso de la altura de los aborígenes patagónicos. Hace mucho escribí al respecto (uno de los artículos con más visualizaciones en el blog), y lo que se desprende de los reportes de viajeros de los siglos XVI y XVII es que se informaban alturas por encima de los dos metros, mientras que hacia finales del siglo XVIII las medidas informadas ya eran más normales, no excediendo o apenas alcanzando los dos metros. El premio se los llevan los holandeses Jacob Le Maire y Wilhelm Schouten, quienes aseguraban que, según unas osamentas halladas en Puerto Deseado en 1615, los habitantes de la Patagonia alcanzaban estaturas mayores a 3 metros.
Estos relatos, exagerados o no, de los viajeros, prendieron en el imaginario de la época, y dieron lugar a historias imposibles de confirmar. Por eso, no es extraño hallar pequeños recortes de prensa del siglo XIX donde se habla de los gigantes patagónicos, ya sea defendiendo su existencia como negándola. A modo de ejemplo, quiero citar algunos de ellos que encontré en la Biblioteca del Congreso de EE.UU., que sirven para comprender el espíritu de la época.
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| En el periódico The Freeman's Journal, del 21 de noviembre de 1862 aparece esta breve noticia que dice así: El secretario del Instituto Smithsoniano ha recibido una momia y varios cráneos, enviados desde Valparaíso por el Dr. A. Reed. Este señor afirma que la momia (de una mujer) fue hallada en la costa oeste de la Patagonia, a 44 grados de latitud sur, hace aproximadamente dos meses. Su aspecto es esencialmente distinto y superior al de cualquier raza conocida que habite actualmente esa región. Fuente: NYS Historic Newspapers. |
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| En el periódico The weekly Thibodaux sentinel and journal (30 de agosto de 1879) se encuentra esta pequeña nota de color que usa el concepto de gigantes patagónicos como figura del absurdo. Se rechaza una acusación que circula en época electoral, acerca de que los habitantes de Thibodaux forman una camarilla (clique) y acaparan cargos. El texto califica esa acusación como exagerada e infundada, haciendo uso de la expresión «peores que los gigantes de la Patagonia que tienen una cabeza extra bajo cada brazo para devorar todo a su paso». En este caso se trata de una mención tangencial pero altamente significativa culturalmente, ya que sirve para desacreditar a quienes hablan de la camarilla, mostrando que sus afirmaciones son tan absurdas como creer en gigantes patagónicos. Fuente: Library of the Congress. |
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| En varios periódicos estadounidenses de principios de 1883 aparece esta breve nota, con sutiles diferencias de redacción, donde se anuncia que una expedición científica italiana resolvió la cuestión de la antigua existencia de una raza de gigantes en la Patagonia. Según la nota, los viajeros encontraron, en Tierra del Fuego, cráneos y huesos humanos de un tamaño tan enorme que probaban la existencia de una raza extinta de gigantes, tal como lo había informado la expedición de Magallanes. Como de costumbre, la nota carece de todo tipo de referencia que sirva para identificar al navío, los científicos o cualquier dato concreto de la expedición. La fuente de estos recortes es Library of the Congress, y los periódicos son The Wheeling daily intelligencer, Evening bulletin, The Pickens sentinel, The Mankato free press, Cheyenne transporter, Richmond daily palladium, y New Ulm weekly review. |
Los ejemplos anteriores, particularmente las notas de 1862 y 1883, mantienen vivo el concepto de los gigantes patagónicos. Sin embargo, a partir de entonces es más frecuente hallar notas hablando de la inexistencia o imposibilidad de esta raza de seres. Por ejemplo, en los periódicos Evening Capital y The Highland Weekly News, de julio de 1885, aparecen sendos artículos que, bajo el título «The Giants of Patagonia», tratan este tema, concluyendo que no existían gigantes en
sentido literal, pero sí una población con estatura promedio superior a
la media humana. Los datos cuantitativos mostraban que se trataba de
poblaciones objetivamente altas, pero dentro de variabilidad humana
normal. Algo similar se resume en una breve nota aparecida en el Bismarck Weekly Tribune de enero de 1888, donde dice que se ha encontrado que los gigantes de la Patagonia tienen una altura promedio de seis
pies y dos pulgadas (aprox. 1,88 m), y que pueden considerarse los hombres más
altos del mundo.
Kap Dwa, una momia tan intrigante como dudosa
Con el antecedente, incompleto y arbitrario, de las notas que mencioné previamente, podemos hacernos una idea del clima de época. El mito de los gigantes patagónicos había nacido con Magallanes, se había exagerado y, sobre la segunda mitad del siglo XIX, empezaba a cuestionarse de la mano de la ciencia y los testimonios de nuevos viajeros que visitaban la región. Sin embargo quedaba lugar para explotar ese mito, y ese lugar eran los shows y ferias de atracciones. Allí fue donde apareció Kap Dwa, con una historia acerca de su origen que está llena de imprecisiones, vaguedades y puntos oscuros.
Según cuentan, Kap Dwa fue encontrado por marineros españoles en la costa patagónica, allá por el 1670. Fue capturado y llevado a un barco, donde fue atado a un mástil, pero el gigante pudo escapar de sus ataduras y comenzó a pelear por su libertad. Finalmente le dieron muerte con un lanzazo en el pecho. En otra versión de la historia, se asegura que el gigante fue encontrado ya muerto en una playa con una lanza en su pecho. En este caso, su procedencia sería Paraguay, donde los nativos momificaron su cuerpo y lo adoraron hasta que en el 1800 (año más, año menos) un tal George Bickle, capitán de la goleta británica Olive Branch, se robó el cadáver para transportarlo al Reino Unido (¿por qué siempre en estas historias aparecen ingleses llevándose algo que no es de su propiedad?), donde se convirtió en un fenómeno de feria. Luego fue llevado a EE.UU., donde continuó su derrotero como rareza de circo.
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| Primer plano de la inquietante momia del gigante bicéfalo. En una de las variaciones de su historia dice que en 1914 arribó al muelle Birnbeck en Weston, Gran Bretaña, donde se exhibió por 45 años hasta que Lord Thomas Howard compró los restos en 1959. Fuente: Infobae. |
Llegados a este punto, vamos a empezar a desmenuzar algunas inconsistencias o vaguedades (que son un montón). Empecemos por los marineros españoles que lo hallan: ¿de qué expedición eran? ¿nombre del barco? ¿cómo fue a parar de las manos de los españoles a la de los ingleses? Y hablando de los ingleses, hubo muchos barcos británicos que llevaron el nombre de Olive Branch, sin embargo, no he podido hallar pistas de ningún capitán llamado George Bickle (hay una persona de ese nombre, pero fue un soldado canadiense de la Primera Guerra Mundial). Tampoco queda claro en ningún lado que la supuesta momia haya viajado a Gran Bretaña y luego a los EE.UU., sino más bien lo contrario, todo apunta a que las primeras referencias del fenómeno provienen exclusivamente del país norteamericano.
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| Se ha dicho que el cuerpo de Kap Dwa fue examinado por varios científicos, pero la realidad es que no hay registro de ningún estudio científico publicado sobre la momia, a pesar de que siempre se supo dónde se encontraba. Esta es una clara señal de alerta sobre la veracidad del ejemplar. Fuente: Dubious History. |
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| Supuestamente el cuerpo de Kap Dwa se encuentra en la tienda «The Antique Man Ltd», del coleccionista Robert Gerber, que se encuentra en Baltimore (EE.UU.). Según una noticia aparecida en las redes, la tienda cerró el pasado mes de julio de 2025. ¿A dónde habrá ido a parar la misteriosa momia? |
Kap Dwa en la prensa de la época
El misterioso gigante bicéfalo patagónico no apareció en ningún paper científico ni nada por el estilo. Se dio a conocer al público a través de exposiciones y ferias a fines del siglo XIX. A comienzos del año 1891 se pueden encontrar algunas publicidades en la prensa norteamericana que anuncian la exhibición de la momia en el Doris's Museum, un museo muy peculiar que anunciaba, entre otras cosas, «un reloj automático de la Pasión, de 5,2 metros de alto y 4,6 metros de ancho, que representa escenas de la obra "La Pasión", un grupo de indios Sioux bailando el Mesías y a Zamora, un hombre con articulaciones flexibles.» Claro, además de todo eso, se anunciaba al «gigante de dos cabezas de la Patagonia, de 3,3 m de altura», que incluso ilustraba las publicidades con un tosco dibujo.
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| Publicidad del museo de Doris (Doris's Musee o Doris's Museum, aparece de las dos formas) anunciado la exhibición del gigante patagónico de dos cabezas. La ilustración que acompaña la publicidad ha sufrido notablemente el paso del tiempo. Fuente: Library of the Congress, periódicos The sun y The evening world. |
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| La momia de Kap Dwa aparece en numerosas publicidad, tanto de fines del siglo XIX (arriba) como de mediados de la década de 1970 (abajo). En un anuncio de 1893 se anuncia que se encuentra en el Wonderland Musee & Theatre de M.C. Anderson en Wilkes-Barre, Pensilvania. Para 1899 se estaba exhibiendo en el Clark Street Museum de Chicago, aunque en este caso se menciona que la momia ¡es de origen maorí! De acuerdo a algunas fuentes, la momia salió de EE.UU. con destino a Gran Bretaña, pero al menos otros dos gigantes, muy probablemente imitaciones, siguieron exhibiéndose en Estados Unidos: el Rey Mac-A-Dula y el Rey Capuwar. En tiempos más cercanos (1976), Kap-Dwa se exhibió en Nueva Jersey y se decía que ¡tenía 2000 años! Fuente: Dubious History. |
Volviendo al año 1891, donde aparece la publicidad del museo de Doris, también hay evidencia en la prensa escrita que había otros gigantes de la Patagonia, aunque de una sola cabeza, como el común de los seres humanos. En un periódico de Napoleon (sic), una pequeña localidad de Ohio, aparece un julio de 1891 una referencia a una supuesta «reina gigante de la Patagonia» que iba a exhibirse en un desfile público por la fiesta del 4 de julio. Usando un lenguaje sensacionalista, lleno de clichés, se enfatiza el carácter único e irrepetible del espectáculo. Se dice que la reina patagónica mide casi 3,3 metros, está bien formada, tiene piel muy fina, ojos azules, cabello largo, ondulado y está ornamentada con una vestimenta de gran costo. No hay contenido científico ni testimonial, es un texto puramente publicitario, que encaja en la tradición de las exhibiciones de curiosidades humanas o «freak show» circenses del siglo XIX.
En esa misma época también se encuentran notas como las comentadas previamente, de 1885, que desacreditan el mito de los gigantes patagónicos. Por ejemplo, en un ejemplar de un periódico de Salt Lake de diciembre de 1891, se desmiente el mito de los gigantes patagónicos haciendo una revisión crítica de los relatos históricos. Se reconoce implícitamente la construcción cultural del mito, descartando la idea de gigantes como fenómeno real. El texto refuerza una explicación racional consolidada hacia fines del siglo XIX, donde los gigantes patagónicos son el resultado de observaciones reales sumadas a la exageración y el choque cultural.
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| El periódico Marietta Daily Leader (Ohio) publica una extensa nota el 22 de septiembre de 1901, dedicada al «Elks Carnival». Estos carnavales eran eventos comunitarios, desfiles o ferias organizados por comisiones locales en Estados Unidos, y funcionaban como un punto de encuentro tradicional que incluía juegos, atracciones y actividades familiares. En éste en particular se anuncia que que se iba a exhibir, entre otros, a Ching Wan, el enano chino considerado como el hombre más pequeño del mundo, y a la momia gigante de dos cabezas de la Patagonia. Fuente: Library of the Congress. |
El veredicto más probable
Llegados a este punto, el lector podrá hacerse una idea de lo que es, o podría ser, Kap Dwa. La historia de su hallazgo, los supuestos estudios que no figuran en ningún lado, su exhibición en ferias y museos de curiosidades y fenómenos, todo apunta a que es falso de pies a cabeza. Lo más probable es que se trate de un Frankenstein taxidérmico, similar a las momias de supuestas sirenas halladas en algunos lugares del Pacífico [ver aquí y aquí]. No sé si existen fotos de Kap Dwa diferentes a las que he mostrado aquí, la realidad es que son las mismas fotos repetidas en todos los sitios de la web. Las fotos tapan cuidadosamente algunas partes del cuerpo que podrían evidenciar una construcción artificial. Es cierto que los cuellos de la supuesta criatura parecen íntegros, no se ven costuras o parches, pero en algunos sitios he leído comentarios acerca de cuestiones de proporciones o formas que no son normales. En fin, sin duda se trata de un artefacto muy bien elaborado, pero que no se sustenta por su relato histórico y por la falta de estudios serios.
Comentarios y divagaciones
Kap Dwa pareciera ser una pieza más dentro de un rompecabezas de engaños y montajes de finales del siglo XIX y principios del XX. Mientras escribía este artículo, recordé una historia similar, menos conocida, que leí durante mi adolescencia y que consideré verídica durante un tiempo. Se trata del caso conocido como el «Hombre de Hielo de Minnesota», un elaborado engaño que supo convertirse en atracción de feria y que supuestamente era una criatura humanoide congelada en un bloque de hielo. Se exhibió en centros comerciales, ferias estatales y carnavales de Estados Unidos y Canadá en las décadas de 1960 y principios de 1970, y se promocionó como el eslabón perdido entre el Homo Sapiens y los Neandertales. El promotor y exhibidor Frank Hansen afirmó que el Hombre de Hielo de Minnesota fue descubierto en Siberia y que él actuaba como su cuidador para un propietario ausente al que describió como un «excéntrico millonario californiano». Con los años se supo que la supuesta criatura era nada más que una especie de maniquí de látex.
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| El hombre de hielo de Minnesota. Fuente: Wikipedia. |
También no quiero dejar de mencionar un sitio muy curioso, donde se exhiben restos de criaturas fantásticas y seres mitológicos. Se trata del Museo de Criptozoología Merrylin, el cual incluye cientos de especímenes conservados que parecen reales, como esqueletos de hadas, hombres lobo, dragones, vampiros, sirenas y alienígena. Tranquilos, no estoy delirando, porque se trata de un archivo digital de arte y esculturas en donde todo es ficción (o «fake», como se estila decir ahora). Se trata de la obra del artista y escultor británico Alex CF, quien inventó una historia detallada sobre un excéntrico zoólogo y criptonaturalista del siglo XIX llamado Thomas Theodore Merrylin. Según ésta, este personaje habría viajado por el mundo recolectando estas criaturas, y su enorme colección fue descubierta años después en el sótano de una casa en Londres. No se trata de un museo físico que se pueda visitar, sino que la colección se exhibe en su sitio web oficial.
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| La web del Merrylin Museum contiene numerosos ejemplares, construidos artesanalmente, que evocan seres mitológicos, fantásticos o de la cultura popular. Fuente: Merrylin Museum. |
Bueno, creo que ya me estoy yendo por las ramas, así que voy a cerrar la nota en este punto y dejarlos que saquen sus propias conclusiones. En lo personal me quedo con la parte más folclórica, cultural, de esta historia, que habla más de nuestros miedos y anhelos antes que de seres biológicamente improbables. Hasta la próxima, y gracias por leer y compartir.
Links adicionales: Si quieren profundizar en la historia de Kap Dwa, su paso por la prensa norteamericana y otros detalles, les dejo un par de enlaces que han sido citados en esta nota pero que contienen más información de la que yo he podido trasladar aquí.












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