Madryn, hace más de 120 años

Revisar textos viejos tiene su encanto. Entre papeles amarillentos se pueden encontrar rastros de lo que ya no es, y se puede hacer un contraste con el presente. En el caso particular de este blog, que tiene a la Patagonia como una de sus temáticas centrales, se pueden encontrar visiones y testimonios de una realidad que desapareció, sino totalmente, al menos en forma parcial. Cada crónica escrita por anónimos (o no) testigos del pasado son un recordatorio de los paisajes y las vidas de los que habitaron el lugar. Hace bastante tiempo escribí algunas reflexiones sobre cómo las miradas de comienzos del siglo XX moldearon el imaginario sobre la región. En esta ocasión vuelvo sobre el tema, pero con el foco puesto en un par de notas, muy breves, escritas hace más de 120 años, que tratan sobre Puerto Madryn (una visión mucho más amplia se puede encontrar acá). Los invito a este fugaz viaje en el tiempo.

Antigua postal de Puerto Madryn, en donde se aprecia la desaparecida casa del prefecto Derbes en primer plano, el antiguo muelle de Gutyn Ebrill, el edificio de la prefectura, y un puñado de casas un poco más atrás. El texto manuscrito debajo pregunta al desconocido receptor de la postal si ha olvidado este lugar. No he podido hallar la fuente del original de la imagen, pero correspondería a la época de la visita de Roca, en 1899.


1900, «Cinco casas entre pequeñas colinas»

Se puede encontrar una cita, y una semblanza, del Puerto Madryn de comienzos del siglo XX en uno de los ejemplares de la revista El Monitor de la Educación Común. Esta revista pedagógica, publicada por el Consejo Nacional de Educación, fue una de las de mayor trayectoria en el país, fundada por Domingo Faustino Sarmiento y editada, con algunas interrupciones, hasta comienzos del siglo XXI. En el Nº 330, del 31 de agosto de 1900, se publicó el informe del inspector de territorios nacionales sobre su viaje a Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego (fechado el 8 de junio del mismo año). En ese informe hay un breve apartado, apenas tres párrafos, que son más que lacónicos, más bien lapidarios:

"Puerto Madryn. Un corto muelle, al que no atracan los vapores porque no hay suficiente profundidad; cinco casas entre pequeñas colinas que escalonándose van a formar  una gran meseta y la línea de resaca que trazan en la playa las más altas mareas; dos pailebots fondeados: tal es puerto Madryn. Sus alrededores son áridos y tristes: ni un arroyo, ni un manantial, ni un oasis de verdor. El único atractivo de este puerto se lo da el golfo.
Madryn está comunicado con Buenos Aires por una línea telegráfica y por dos vapores mensuales; con Trelew, por el telégrafo nacional, un ferrocarril y teléfono particular.
Tiene 58 habitantes y 17 niños de 6 á 14 años que crecen en la ignorancia, porque la escuela más próxima dista setenta kilómetros".

El tono del informe nos muestra un Madryn que hoy resulta inverosímil: 58 habitantes, cinco casas, un corto muelle, sin escuelas... la enumeración parece la de un puesto fronterizo en los confines del mundo. Y en cierta manera lo era, porque salvando el núcleo poblacional de la colonia galesa en el Valle Inferior del Río Chubut, la región seguía siendo la Terra Incognita de los mapas antiguos. Ese panorama austero revela la precariedad material de la Patagonia del cambio de siglo y la mirada de quienes observaban ese «vacío» como una especie de desafío civilizador. En cuanto a la observación de los 17 chicos «que crecen en la ignorancia», el informe consigna que había 9 varones y 8 mujeres, de los cuales 8 eran analfabetos y 9 instruidos (no se detalla el sexo en esta categoría), y en cuanto a la composición de nacionalidades, había 13 niños argentinos y los otros cuatro eran, respectivamente, un británico, un español, un chileno y un oriental (uruguayo).

La foto de la parte superior corresponde a la visita de Roca a la región, en 1899, apenas un año antes de la visita del inspector del Consejo Nacional de Educación. Las dos imágenes debajo fueron generadas con Chat GPT, una como una versión mejorada (izquierda) y la otra como un boceto a lápiz (derecha). [Fuente: Histarmar]


1902, «posee un buen muelle» 

El periódico chileno El Comercio, de Punta Arenas, publicó en su edición del 24 de mayo de 1902 una breve crónica de un viaje en barco que hizo escala en el Golfo Nuevo. En este caso el cronista relata la visita a Puerto Pirámides y Puerto Madryn. Del primero resalta la actividad de la salina de Piaggio y Ferro, así como la existencia de un ferrocarril tipo Decauville para el transporte de la misma. Respecto del otro, resalta que se trata de un puerto descubierto (respecto de los vientos), con un buen muelle y un ferrocarril de trocha angosta que lo conecta con la colonia galesa y la capital del territorio.

La crónica de este periódico es muy escueta, pero de sus palabras se deja entrever un Madryn que comenzaba a integrarse a un circuito económico que miraba tanto al interior del territorio como al mar. Ya no son sólo las cinco casas que vio el inspector del Consejo Nacional de Educación. Ya no es un puesto fronterizo en el borde de la nada, sino que se vislumbra como una plataforma para el desarrollo.

Extracto del diario El Comercio, de Punta Arenas, donde se relata la escala del cronista en el Golfo nuevo (24/5/1902).


Reflexiones a más de un siglo 

En la actualidad, Puerto Madryn no tiene cinco casas, sino que supera los 100.000 habitantes. No tiene un corto muelle sino que tiene dos, uno de ellos es puerto de cruceros de gran porte. La ausencia de escuelas de principios de siglo XX contrasta con la existencia de establecimientos educativos públicos y privados para todos los niveles, y una sede de la Universidad Nacional de la Patagonia y otra de la Universidad Tecnológica Nacional. Es uno de los destinos turísticos más importantes del país, con relevancia en el exterior, es la puerta de entrada a Península Valdés y es un enclave industrial notable. La imagen de aquellos cronistas, comparada con la actual, parece extraída de un mundo remoto.

También es cierto que se perdieron cosas importantes en el camino. En el nombre de un progreso malentendido, especialmente desde lo inmobiliario, la urbanización y la actividad económica trajeron consigo tensiones ambientales, desafíos de infraestructura y presiones sobre los ecosistemas que aquellos cronistas decimonónicos apenas veían como mero paisaje. 

Comparar el Madryn de 1900 con el presente es una forma de pensar nuestra relación con el tiempo. Los cronistas escribían sobre una realidad tangible, mientras que nosotros leemos esos escritos desde un futuro que ellos no podrían haber imaginado. La Patagonia no es la misma, pero tampoco es completamente otra. Sus ciudades crecen, su población crece, pero el entorno (que agotaba o maravillaba a quienes llegaban por primera vez) es el mismo, recordándonos que aún hay magia, inmensidad y que el viento sigue barriendo esta Terra Incognita del sur americano.

Gracias por leer mis divagaciones. Espero estar a la altura de mis lectores constantes a lo largo de este 2026 que recién empieza. Mis mejores deseos para todos, y nos vemos en una próxima entrada.

Esta postal de Madryn está fechada el 2 de mayo de 1909. Aquí vemos el ferrocarril y el antiguo muelle de Gutyn Ebrill, que sería reemplazado un año después por el actual muelle Piedra Buena. No tengo la referencia a la fuente original de la foto.

Comentarios