lunes, 6 de septiembre de 2010

Revisando el diario de Darwin: Patagonia

El trabajo y las ocupaciones domésticas me han impedido trabajar sobre el blog en los últimos días. Sigo juntando material para publicar, pero no he tenido tiempo de procesarlo y escribirlo de manera adecuada. Por eso esta vez voy a dejar que hable otra persona, alguien con bastante más trascendencia que este humilde servidor: Charles Darwin. Como uno de los temas que me apasionan, y que también ha servido de excusa para crear este blog, es la Patagonia, decidí remitirme a uno de los textos más conocidos de este científico, llamado "Viaje de un naturalista alrededor del mundo". Rescaté de allí dos breves fragmentos que me parecen casi poéticos, y que en cierta manera reflejan una parte de mi sentir respecto a esa región, a esa Terra Ignota que llamamos Patagonia, en la cual viví muchos años, y en la que aún sigo viviendo a la distancia, en forma de escapadas, viajes fugaces, recuerdos y lecturas. Bueno, como dije, voy a dejar que hable Darwin, mientras yo espero para volver a escribir con un poco más de tiempo en futuras entradas. Hasta siempre.

Primer fragmento: el día 23 de Diciembre de 1833, el bergantín HMS Beagle ancla en las costas de Puerto Deseado, a los 47º de latitud, frente a lo que dice son las ruinas de un antiguo establecimiento español. Allí se quedan pocos días, menos de dos semanas si se tiene en cuenta que la siguiente anotación es del 9 de Enero de 1834, en Puerto San Julián. Durante la estancia, Darwin realiza una serie de expediciones por los alrededores, una de las cuales es citada de la siguiente manera:

"Un día expidió el capitán una lancha, al mando de Mister Chaffers, con provisiones para tres días, con objeto de reconocer la parte superior del puerto. Comenzamos por buscar ciertos manantiales de agua dulce indicados en una antigua carta española. Encontramos un puertezuelo en cuyo vértice corría un arroyito de agua salobre. El estado de la marea nos obligó a permanecer allí algunas horas, y yo aproveché este tiempo para dar un paseo por el interior de las tierras. El llano se componía, como de ordinario, de cantos rodados mezclados con una tierra que presentaba todo el aspecto de la creta, pero de naturaleza muy diferente. La poca dureza de estos materiales determina la formación de numerosos barrancos. En todo el paisaje no hay más que soledad y desolación; no se ve un solo árbol, y salvo algún guanaco que parece hacer la guardia, centinela vigilante, sobre el vértice de alguna colina, apenas si se ve ningún animal ni un pájaro; y sin embargo, se siente como un placer intenso, aunque no bien definido, al atravesar estas llanuras donde ni un solo objeto atrae nuestras miradas, y nos preguntamos: ¿desde cuándo existirá así esta llanura? ¿cuánto tiempo durará aún esta desolación?
«¿Quién puede responder? Todo lo que hoy nos rodea parece eterno. Y no obstante, el desierto hace oír voces misteriosas que evocan dudas terribles [P. Shelley, Mont Blanc: Lines written in the Vale of Chamouni]»"


Para los que no gusten de la traducción, que tiene sus falencias, les dejo el original:

"One day the yawl was sent under the command of Mr. Chaffers with three days' provisions to survey the upper part of the harbour. In the morning we searched for some watering-places mentioned in an old Spanish chart. We found one creek, at the head of which there was a trickling rill (the first we had seen) of brackish water. Here the tide compelled us to wait several hours; and in the interval I walked some miles into the interior. The plain as usual consisted of gravel, mingled with soil resembling chalk in appearance, but very different from it in nature. From the softness of these materials it was worn into many gulleys. There was not a tree, and, excepting the guanaco, which stood on the hill-top a watchful sentinel over its herd, scarcely an animal or a bird. All was stillness and desolation. Yet in passing over these scenes, without one bright object near, an ill-defined but strong sense of pleasure is vividly excited. One asked how many ages the plain had thus lasted, and how many more it was doomed thus to continue.
«None can reply -- all seems eternal now. The wilderness has a mysterious tongue, Which teaches awful doubt [P. Shelley, Mont Blanc: Lines written in the Vale of Chamouni]»"


Segundo fragmento: lo extraje de las conclusiones del diario de viaje de Darwin, en el cual hace un fugaz repaso de la navegación alrededor del mundo realizada a bordo del HMS Beagle.Ya cerca del final dice lo siguiente:

"Entre los cuadros que más honda impresión han causado en mi espíritu, ninguno tan sublime como el aspecto de las selvas vírgenes en que no hay ni  vestigios de paso del hombre; sean éstas  las  del Brasil, donde domina la vida en toda su exhuberancia; sean las de la Tierra del Fuego, donde se enseñorea la muerte. Ambas son dos verdaderos templos llenos de todas las producciones del Dios naturaleza. Creo que no hay nadie que pueda penetrar en estas soledades inmensas sin experimentar viva emoción y sin comprender que hay en el hombre algo más que la vida animal. Cuando evoco los recuerdos del pasado, se representan en mi memoria muchas veces las llanuras de la Patagonia, a pesar de la conformidad en que se hallan todos los viajeros en afirmar que aquello no son otra cosa que miserables desiertos. Casi no pueden atribuírsele sino caracteres negativos; no hay, en efecto, habitaciones, agua, árboles ni montes; apenas se hallan algunos arbustos raquíticos. ¿Por qué, pues, han hecho en mí, y no soy único ejemplo, tanta impresión aquellos desiertos? ¿Por qué las pampas, todavía más llanas, aunque más verdes y más fértiles y que por lo menos son útiles al hombre, no me han producido impresión semejante? No trato de analizar estos sentimientos, pero en parte deben provenir del libre campo abierto a la imaginación. Las llanuras de Patagonia son ilimitadas; apenas puede atravesárselas; por eso son tan desconocidas; parece que desde hace siglos deben hallarse en el estado en que hoy se ven y que para siempre han de seguir sin cambio alguno en su superficie. Si, como suponían los antiguos, fuese la tierra plana y rodeada por una faja de agua o por desiertos, verdaderas hornazas, imposibles de atravesar, ¿quién dejaría de experimentar profunda, aunque indefinida sensación, al borde de esos límites impuestos a los conocimientos humanos?"

Dejo para los que gusten de la cita original, el párrafo en inglés:

"Among the scenes which are deeply impressed on my mind, none exceed in sublimity the primeval forests undefaced by the hand of man; whether those of Brazil, where the powers of Life are predominant, or those of Tierra del Fuego, where Death and Decay prevail. Both are temples filled with the varied productions of the God of Nature:— no one can stand in these solitudes unmoved, and not feel that there is more in man than the mere breath of his body. In calling up images of the past, I find that the plains of Patagonia frequently cross before my eyes; yet these plains are pronounced by all wretched and useless. They can be described only by negative characters; without habitations, without water, without trees, without mountains, they support merely a few dwarf plants. Why, then, and the case is not peculiar to myself, have these arid wastes taken so firm a hold on my memory? Why have not the still more level, the greener and more fertile Pampas, which are serviceable to mankind, produced an equal impression? I can scarcely analyse these feelings: but it must be partly owing to the free scope given to the imagination. The plains of Patagonia are boundless, for they are scarcely passable, and hence unknown: they bear the stamp of having lasted, as they are now, for ages, and there appears no limit to their duration through future time. If, as the ancients supposed, the flat earth was surrounded by an impassable breadth of water, or by deserts heated to an intolerable excess, who would not look at these last boundaries to man's knowledge with deep but ill-defined sensations?"

Nota final: Existen muchas facetas de la Patagonia, cada una de ellas tan o más fascinantes que la anterior. Existe una Patagonia sobre el mar, otra a los pies de la cordillera de los Andes, una de mesetas y arbustos rústicos, una al norte, otra al sur, y un largo etcétera. Sin embargo, la Patagonia que cita Darwin, la de las llanuras infinitas, de las interminables mesetas planas, cubiertas de su vegetación grisácea y monótona, su tierra seca, y el sonido del viento que sopla desde siempre, es sin duda... ¿seductora? ¿deslumbrante? No sé, quizás no exista palabra para resumirla. Tal vez lo más adecuado sea llamarla "infinita", o "eterna"... o ambas cosas. Hasta siempre.

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