viernes, 11 de enero de 2019

Una trampa a la vera de la ruta provincial N°5

Los que me conocen, personalmente o a través de las redes (el blog y Facebook), saben de mi amor por la Patagonia. Por tal razón, no es de mi agrado escribir notas que tengan algún contenido negativo para la región. Lamentablemente sufrí un incidente, a la vera de la ruta provincial N°3 (RP3), con muchísima suerte, que quiero compartir para que otros, ingenuos exploradores en busca de historias y fotografías, tengan más cuidado. Paso a contarles la historia de manera resumida.

El lugar del incidente, a un par de metros a la vera de la RP5, camino a Bahía Cracker (ver el detalle en Google Maps)

domingo, 16 de diciembre de 2018

Bajando la persiana del 2018

Acá estamos de nuevo, a pocos días de la Navidad y el Año Nuevo, y con una lista de pendientes que pasará inexorablemente para el próximo año. Como todos los años, los desafíos de la vida diaria, ya sea en lo laboral como en lo doméstico, me obligaron a desatender el blog de a ratos. Además, este año dediqué bastante tiempo y esfuerzo a la redacción del estudio sobre las pequeñas historias relacionadas con la Patagonia y la Primera Guerra Mundial. [Nota al margen: si aún no lo leyeron, pues se están tardando, sigan este enlace] Empecé en abril, compilando decenas de referencias que tenía dispersas, y recién pude terminar en noviembre. El trabajo está incompleto, así que durante 2019 deberé trabajar en la versión ampliada, pero mejor eso se los cuento cuando llegue el momento.

La luna creciente sobre un cielo cada vez más negro, indicio de la noche que llega a reemplazar al día. Momento de bajar la persiana hasta el próximo amanecer.

Este año se detuvo la caída en las publicaciones que venía afectando el blog desde su comienzo. Estimo que a partir de ahora se estabilizará en este nivel, en un promedio de dos notas por mes. También es cierto que hay temas que voy a empezar a trabajar en otras plataformas, en la medida que la extensión de lo escrito así lo demande.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Curiosidades de 1935 que me recuerdan al 2018


Hallando cosas... ¿por azar?
Entre tantos diarios, libros, folletos y demás textos que he ido recopilando, mayormente en forma digital y mucho menos en papel, suelen aparecer decenas de pequeñas curiosidades. La mayor parte de ellas son nimiedades, anotaciones al margen que no dan más que para un comentario. Por las dudas, en el afán de captar todos los detalles posibles y de no dejar nada librado al azar, voy anotando y acumulando, esperando que cada pieza encaje en un rompecabezas mucho más grande. A veces ocurre que cuando reviso esa maraña de enlaces y referencias, hay cosas que encajan de golpe. Algo así me pasó hoy, cuando al revisar una lista de artículos marcados como "interesantes" en el archivo de semanario Golfo Nuevo del año 1935, encontré dos referencias curiosas, puramente circunstanciales, que evocan nombres y situaciones de plena actualidad.

domingo, 18 de noviembre de 2018

La Primera Guerra Mundial - Visiones desde la Patagonia (1914-1918)

Los seguidores de este blog, los "lectores constantes" diría Stephen King, conocen hace rato mis reflexiones casi permanentes sobre los artículos que nunca termino de escribir, sobre las investigaciones que se extienden en el tiempo y, también, sobre aquellas que seguramente nunca terminaré de escribir. Ahí tengo, como de costumbre, dos docenas de entradas a medio redactar, media centena de enlaces y títulos de temas que no he tenido tiempo de encarar, y un número indeterminado de fotos, documentos y material diverso que amontono, en forma virtual, en unas cuantas carpetas, a la espera de tener el tiempo y las inspiración para ordenarlos y procesarlos. Bueno, en esta ocasión quiero contarles sobre uno de esos temas, una idea sobre la que empecé a juntar información hace unos dos o tres años, y que para cuando logré ponerme en serio a trabajar, descubrí que excedía, largamente, a un par de entradas de este blog. Por tal motivo decidí que era un buen momento para probar con otra plataforma de difusión, donde pudiese volcar todo el material y se hiciese más cómoda la lectura. Pero claro, antes de eso, tenía que poner todo en su lugar y empezar a escribir, cosa que hice a principios de este año, en febrero. El transcurso del año tuvo sus altibajos, con mucho trabajo, imprevistos, mi cabeza saturada de cosas y un largo etcétera; por lo que la redacción y el procesamiento de la información fue mucho más lento de lo que preví en un principio. Pero bueno, forzando un poco la máquina he llegado hasta este momento, donde me animé a poner el trabajo online y ahora voy a tratar de difundirlo un poco. Por cierto, no les dije de que tema se trataba, pero lo habrán podido deducir del título de esta entrada.

Mi idea original era lanzar esta publicación para el aniversario del armisticio de la Primera Guerra Mundial, pero tuve que tomar un baño de realismo y posponer todo una semana (era eso o suprimir el descanso nocturno)

sábado, 17 de noviembre de 2018

El mar devela un misterio: el ARA San Juan

Escribo estas líneas a las apuradas, alterando la rutina del blog (estaba trabajando en otra entrada), debido a las noticias que son de público conocimiento desde hoy, 17 de noviembre de 2018, a la madrugada. Después de un año de búsqueda intensa, finalmente se ha encontrado el submarino desaparecido, el ARA San Juan, a 900 metros de profundidad, en la zona donde se buscó y rebuscó intensivamente durante aquellas primeras semanas angustiantes de noviembre y diciembre de 2017. Se cierra una etapa, teniendo ahora la certeza de donde se encuentran los restos, y se abre una nueva. ¿Se pueden recuperar los restos? La respuesta técnica seguramente es sí, por lo que la repregunta es ¿es viable, económicamente y políticamente, recuperar los restos? Creo que en los próximos meses habrá un intenso debate sobre este tema.

El ARA San Juan, en una de sus últimas imágenes [fuente: Página12].

domingo, 11 de noviembre de 2018

Viendo el final de la Primera Guerra Mundial desde el Golfo Nuevo

Hoy se cumple un aniversario especial, nada menos que un siglo, 100 años, del alto al fuego en el conflicto que pasó a la historia como la Primera Guerra Mundial o la Gran Guerra. El 11 de noviembre de 1918, a las 11:00 hs de la mañana, entró en vigor el alto al fuego en todos los frentes, luego de la firma de la paz en un vagón de tren en un bosque de Compiègne (Francia), a las 5:20 de la madrugada del mismo día. Así llegó la paz a este conflicto de proporciones continentales, con alguna extensión en el resto del mundo, fue en cierta manera el último del siglo XIX, no por la fecha sino por las tácticas de combate, y también fue el primero de la guerra moderna, debido a la irrupción de las nuevas armas que cambiarían drásticamente el escenario: vehículos acorazados, ametralladoras, aviación, submarinos, etc. Las consecuencias de esta guerra fueron, entre otras cosas, la modificación de fronteras en Europa y la creación del caldo de cultivo para la siguiente, y aún más mortífera, guerra mundial. En cierta manera las heridas de aquella guerra aún no terminan de cerrarse, basta con revisar las noticias de los últimos años para enterarse que hace muy poco Alemania terminó de pagar las reparaciones de guerra comprometidas en los acuerdos posteriores al polémico tratado de Versalles.

En esta modesta entrada quiero recordar este importante aniversario, ya que la Primera Guerra Mundial marcó, en más de un sentido, el derrotero del siglo XX. Para ello, quiero evocar el impacto que supuso esta noticia a través de las páginas del semanario Golfo Nuevo de aquellos años, en donde se celebraba la llegada de la ansiada paz, una paz que sería efímera.


Editoriales, telegramas, anuncios de fiestas, un suspiro de alivio recorría la región patagónica, y el mundo entero, tal como lo informaba el semanario Golfo Nuevo en su edición del 16 de noviembre de 1918.

domingo, 28 de octubre de 2018

Rompiendo la barrera del tiempo

En este blog se habla, en gran medida, de Historia y Tiempo, con mayúsculas. Ya sea que se trate de notas sobre la Patagonia, historias de la ciencia o recuerdos familiares, la realidad es que la mayoría de las entradas tratan sobre cosas que tienen una perspectiva histórica, o sea, una línea temporal. Por tal razón, hoy voy a hacer un espacio en el blog para reseñar brevemente un libro que habla de Tiempo, Ciencia e Historia, pero desde un punto de vista particular, bordeando los límites entre lo real, lo hipotético y lo fantástico. Me refiero al libro de Jenny Randles, "Breaking the time barrier" (Rompiendo la barrera del tiempo).

Portada del libro de Jenny Randles. Debido a la naturaleza muy especulativa del tema, ya que el viaje en el tiempo es algo que está en las borrosas fronteras de la física teórica, es un libro que recomiendo leer con una buena dosis de escepticismo y con predisposición para indagar un poco más en otras fuentes.

miércoles, 10 de octubre de 2018

El Junella, un barco entre Argentina y el Reino Unido, con las Malvinas de por medio

Nunca dejo de asombrarme con la increíble cantidad de, como en aquella película de Carlos Sorín, historias mínimas que se esconden en la Patagonia. La de hoy, como de costumbre, la encontré mientras rebuscaba otras cosas. Se trata de la curiosa historia del buque factoría Junella, un barco que debería haber tenido una existencia monótona, capturando pescado y procesándolo, pero que por razones circunstanciales se vio en el medio de una guerra y sus propietarios pertenecieron a los dos países beligerantes.

El Junella, un barco factoría con un curioso derrotero entre dos países enfrentados por un conflicto de soberanía. Fuente: Histarmar.

La historia comienza en septiembre de 1975, cuando el Junella fue botado en el astillero Clelands Shipbuilding Co. Ltd., para la John Marr & Sons (Inglatera). En diciembre de ese mismo año fue alistado y comenzó a operar como buque factoría, con una capacidad frigorífica de 1007 metros cúbicos (imagínense un cubo de 10m x 10m x 10m, un pequeño edificio de tres plantas), eslora de 66,3 metros y manga de 13,1 metros. Su existencia posterior, al menos por los siguientes seis años, no tuvo incidentes dignos de mencionarse, más allá de los normales para cualquier embarcación de ese tipo.

sábado, 29 de septiembre de 2018

(Absurdas) Noches de invierno en el cementerio

[Lo que sigue es una anécdota personal sucedida en una cada vez más distante juventud]

Corría el año 1992 (o 1993, no estoy seguro). Era un sábado a la noche, como decía la canción de Pipo Cipolatti, pero no hacía calor, sino todo lo contrario, un frío polar. Otra vez nos habíamos reunido en el quincho de Pechu. Prefiero mantener en el anonimato a los nombres reales, por lo que describiré a los involucrados en esta historia por sus sobrenombres, o iniciales, para identificarlos. Durante los últimos dos años de la escuela secundaria el quincho de la casa de Pechu era el punto de reunión inevitable de los fines de semana. Alguna que otra vez podía ser el taller de mi viejo (¡qué frío que pasábamos ahí!) o alguna otra casa, pero la que estaba seleccionada por defecto era la de Pechu. Como les decía, era un sábado a la noche, del mes de junio o agosto, y nos habíamos reunido como de costumbre para comer unas pizzas, jugar a las cartas y divagar un rato. Ese día estábamos presentes el anfitrión (Pechu), el Colo, el Tanque, J-K, Bobby, JB, VT y un par más (¿GV? ¿El Turco?), además de quien escribe. En algún momento después de la medianoche salió el tema de quien se atrevía a entrar en el cementerio durante la noche. La casa de Pechu estaba muy cerca del cementerio local, por lo que no era raro tener que pasar por sus inmediaciones. Quizás hoy en día parezca una tontería (y lo era), pero no sé por qué motivo el tema de entrar en el cementerio durante la noche era algo sobre lo que siempre circulaban rumores. De hecho, hasta recuerdo que mi padre contaba una anécdota de ese tipo. Según decía él, en su juventud, le hicieron una apuesta para entrar al cementerio durante la noche. Él fue y le dieron un susto de aquellos algunos amigotes que lo estaban esperando. Historias de este tipo se contaban en la mayoría de las localidades del interior, e incluso en los países vecinos. Uno de los relatos que suele repetirse mucho, un mito urbano de ocurrencia dudosa, es aquel que refiere al sujeto que pasa la noche en el cementerio, como parte de una apuesta, pero que al irse siente que algo le pega el tirón de la bufanda que lleva al cuello y el miedo le provoca un infarto fulminante. El algo que lo retenía era su propio facón, que se había clavado en la tierra, aprisionando el extremo de la bufanda. Como esas, hay miles, la mayoría de las cuales procede de unas pocas historias de base, que se matizan y propagan con el tiempo. Como sea, en algún momento de la noche de ese invierno del milenio pasado surgió este tema, y ante la falta de valientes a la antigua usanza nos decidimos a entrar todos juntos (unos guapos bárbaros).
Fuente: tumblr.

martes, 4 de septiembre de 2018

La extraña costumbre argentina de perder el tren

Quizás no sea el mejor momento de publicar esta nota, no lo sé. O quizás sí, este es el momento de hacerlo, con las cosas en caliente. Independientemente de la pertinencia de la publicación, la verdad es que lo que me impulsa a escribir es la situación general del país, lo cual no se limita a lo económico-financiero, sino a lo social, educativo, etc. Evito escribir este tipo de artículos, no tanto por que no tenga opinión formada o no me interese, sino porque estoy harto de que a la mínima opinión que uno emita, ya saltan a ponerte cartelitos y etiquetarte, como si fueras un ejemplar zoologico de un museo: Especie, subespecie, genero, etc... En Argentina, desde que recuerdo, pero en especial del 2001 para acá, todo se ha bipolarizado: sos macrista o kirchnerista, peronista o antiperonista, populista o liberal, nacionalista o vendepatria, y una larga lista de antinomias. En Argentina los grises se han abolido, y todo se ha convertido en un perverso Blanco vs Negro. Pero yo no soy ninguna de las dos cosas, la lógica binaria está bien para las computadoras, pero es nefasta para los seres humanos de carne y hueso. El mundo, la realidad, la economía, la sociedad, la vida misma, es gris. A veces más oscuro, a veces más claro, pero gris, indudablemente gris.