jueves, 12 de julio de 2018

Una bandera de la Marina Imperial Alemana perdida en el océano

Esta es una de esas típicas historias que encuentro, accidentalmente, en alguna referencia perdida en el medio de un foro y que se repite ciclicamente, casi sin variaciones, por distintos sitios. Cuando uno trata de romper el círculo de repeticiones se encuentra con que los pocos datos disponibles son bastante genéricos y que no hay un documento oficial, o nota de prensa, o testimonio de primera mano, que respalde lo relatado. La búsqueda se hace difícil, porque la mayoría de los hallazgos son copias de lo mismo con ligeras modificaciones. Probar palabras sueltas termina siendo muy genérico, y se convierte en una auténtica búsqueda de una aguja en un pajar... con la diferencia que no sabemos si esa aguja existe. Veamos entonces si, al menos, podemos conformarnos con un alambre o una espina que se parezcan a la escurridiza aguja.

El SMS Scharnhorst era un crucero acorazado de la Kaiserliche Marine (Armada Imperial Alemana), construido en los astilleros Blohm & Voss, Hamburgo, y botado en 1906. Fue hundido en las islas Malvinas, en diciembre de 1914, durante su enfrentamiento con los cruceros de batalla HMS Invincible y HMS Inflexible. Fuente: U.S. Naval Historical Center Photograph.

domingo, 17 de junio de 2018

Trenes a vela: usando el viento para desplazarse (incluso en Malvinas)

Vuelvo al blog después de un mes muy cargado de actividad, así que espero que sepan tener paciencia hasta que retome el ritmo y las temáticas habituales de las publicaciones. Como una forma de rehabilitación "bloguistica", les quiero compartir una breve curiosidad que encontré en un minúsculo recorte y que, como de costumbre, cuando empecé a tirar del hilo encontré que era más extenso de lo que creía. Yo sabía que los ferrocarriles había sido impulsados durante décadas por máquinas de vapor, luego por máquinas Diesel, y finalmente por sistemas de tracción eléctricos. Lo que no tenía idea era que entre las primeras fuentes de energía que se consideraron para impulsar un vehículo por las vías férreas estaba el viento. Sí, efectivamente, hubo épocas en las cuales los trenes se impulsaron a vela, como lo habían hecho los barcos en el mar durante siglos.

Es difícil precisar cual fue realmente el primer vehículo que se desplazó por una vía férrea impulsado por el viento. Uno de los primeros antecedentes es el la figura, empleado en Carolina del Sur (EE.UU.) en 1830, donde alcanzó a recorrer unos 10 km a una velocidad media de 30 km/h. Fuente: The Self Site.

jueves, 14 de junio de 2018

Patagonia 19000 AC... ¿dónde está el mar?

Hace un par de días leí una entrada en el blog de Fabio, que trataba sobre la forma que tenían los continentes durante la última edad del hielo, hace 21000 años. En aquella época se estima que el mar descendió casi 125 metros, debido a que los polos estaban congelados completamente, y grandes glaciares ocupaban las zonas montañosas. Debido a este importante descenso del nivel del mar, las líneas de costa de los continente se modificaron, y mucho. Europa, el sudeste asiático y Australia eran muy diferentes a los que son hoy, con muchas islas integradas dentro de la masa continental. Sí, las Islas Británicas estaba completamente unidas al continente europeo, Australia estaba unida con Nueva Guinea, y toda la península malaya se unía a las islas circundantes. Sin embargo, en esa nota, que hacia referencia a otro artículo, no se lograba ver como había quedado la Patagonia en aquella época. Por curiosidad estuve mirando algunas cartas náuticas del Golfo Nuevo y la costa chubutense, y comprobé que gran parte de lo que hoy es mar en aquella época fue tierra firme, una gran y extensa llanura. Pues bien, buscando y buscando encontré un mapa que finalmente muestra las cosas como son. Estimado seguidores, bienvenidos a la Patagonia del 19000 AC.

La Patagonia hace 21000 años tenía la línea de costa casi trescientos kilómetros más al este, e integraba a casi todas las islas cercanas, como las Malvinas, Tierra del Fuego, de los Estados, y las islas de los canales fueguinos y el Cabo de Hornos. Fuente: Maps on the web.

martes, 8 de mayo de 2018

La corta historia del SS Madryn y su particular final

A lo largo de los, casi, ocho años que lleva activo este blog, he dedicado numerosas entradas a Puerto Madryn. Además, en especial, estuve rastreando la historia del lugar que le dio nombre a nuestra ciudad, el castillo de Madryn, e incluso seguí la pista del origen de ese nombre en particular, que se remonta a una tal Santa Madryn, que no sería otra cosa que Santa Materiana o Santa Madrun, una santa galesa del siglo V. Hoy les propongo seguir indagando en el nombre de la ciudad, pero no en su origen, sino en otros lugares donde se ha usado. Sabemos, por ejemplo, que hay una calle Madryn en Liverpool, e incluso hay calles que llevan el nombre de Madryn en México (en Mexicali y en Hermosillo). También hubo un barco mercante nacional con ese nombre, al cual le debo un espacio en alguna entrada futura. Sin embargo, ahora quiero dedicarle un pequeño espacio a otro barco mercante que llevó ese nombre, un transporte armado británico que participó brevemente en la Primera Guerra Mundial.

Los torpedos de los submarinos sellaron el destino de cientos (¿miles?) de barcos mercantes durante las dos guerras mundiales. Al igual que el ignoto mercante británico de la foto, el SS Madryn se toparía con su destino mientras navegaba en solitario. Fuente: The Great War Project.

domingo, 22 de abril de 2018

Cuando los caídos están del otro lado

El pasado 2 de abril se recordó, una vez más, el aniversario de la recuperación de las islas Malvinas y, desafortunadamente, el inicio de una guerra de 74 días (u 80, si tomamos como fin de las hostilidades a la invasión de las islas Sandwich del sur por parte de los británicos el 20 de junio de 1982) cuyas consecuencias todavía están latentes. En particular este aniversario tuvo un condimento especial, ya que gracias a la tarea llevada a cabo por la Cruz Roja, con la colaboración de los gobiernos argentino y británico, se logró al identificación de 90 de los 121 N.N. que están enterrados en el cementerio de Darwin. Este hecho, que no mitiga el dolor ni repara la ausencia, al menos si restaura la memoria, y permite un correcto homenaje para los caídos, tanto de parte de sus seres queridos como de la Nación argentina entera.

Cementerio argentino en Darwin, islas Malvinas. Fuente: Unidiversidad.

lunes, 16 de abril de 2018

Veinte años de ausencia

Estuve pensando diferentes formas de empezar la entrada de hoy, pero ninguna me convence. Para colmo las ocupaciones diarias no me dejan mucho tiempo libre como para hacer composiciones literarias complejas. Por esta razón, voy a ir directo al asunto, sin más prolegómenos. Hoy, 16 de abril de 2018, se cumplen 20 años de la partida de mi viejo, Carlos Alberto Donato, y quiero recordarlo en este lugar. Se me ocurre que la mejor manera de hacerlo, además de las palabras que brotan en forma atropellada a mi mente, es a través de algunos viejos recortes de diario, donde está él junto con sus pasiones: los autos de carrera y la mecánica.

Esta foto debe ser de 1985 o 1986. Eran los comienzos de mi viejo como preparador de autos, los clásicos "fititos", para la categoría zonal TN800. En esa época, mi viejo solía salir a ablandar el motor y de paso nos hacíamos una escapada a Puerto Pirámides. La foto está sacada en la zona del antiguo mareógrafo.

lunes, 2 de abril de 2018

Reflexionando sobre rankings científicos y la ambiguedad de los criterios de ordenamiento

Hace unos días, en el medio de una conversación familiar, surgió el tema de los indicadores de evaluación que se emplean en el medio científico, y como nos ubican a nosotros, como país, en el contexto mundial. En el momento comenté algunas cuestiones, pero también me quedé con algunas dudas, ya que no recordaba números y tendencias con detalle. Por tal razón, decidí hacer un pequeño relevamiento, particularizando en mi área de experiencia, o sea, la ingeniería, y en especial, la ingeniería electrónica. Pero antes de comenzar, voy a presentar la herramienta con la cual voy a hacer este relevamiento.

El lema "Publish or Perish" (Publica o Muere) es casi litúrgico en el ámbito científico mundial. Fuente: Deviant Art.

domingo, 18 de marzo de 2018

El viejo Puerto Madryn visto desde las alturas

La entrada de hoy es netamente visual. Mientras revisaba archivos en mi computadora, tratando de alcanzar ese orden quimérico que me resulta esquivo, hallé una serie de fotos antiguas con vistas aéreas de la ciudad de Puerto Madryn que me resultó muy atractiva. Desgraciadamente, debido a que las he descargado de diferentes lugares en distintos tiempos, he perdido las referencias a las fuentes originales. Así que, en primer lugar, pido disculpas si alguien siente que le robé los derechos de alguna foto. En todo caso, que me lo haga saber y pondré los créditos en su lugar, como corresponde. Hecha la aclaración, vamos a hacer un repaso de viejas vistas aéreas de la ciudad de aquel entonces. El primer problema con el que me encontré es que las fotos más antiguas no tienen una datación exacta, así que voy a guiarme por las pocas fechas que están disponibles y en los casos dudoso trataré de arriesgar un rango más o menos razonable.

Vista aérea de Puerto Madryn. La fecha, agregada a mano por un ignoto personaje, dice que la foto corresponde a 1940. Nótese el detalle de la plaza, con una vegetación muy baja, y la traza del ferrocarril hacia el oeste.

miércoles, 7 de marzo de 2018

La casa de hojas, ¿novela monumental o bodrio descomunal?

Voy a empezar esta breve reseña respondiendo a la pregunta del título: me temo que "La casa de hojas" se trata de un bodrio descomunal. La crítica opina lo contrario (para muestra basta un botón, así que pueden ver esta de Página 12, esta de La Vanguardia o esta otra en la web de Fantífica, una comunidad de fantasía y ciencia ficción), lo sé, y la apariencia del libro a primera vista es interesante. Incluso muchos insisten en notar las influencias de Borges en esta novela, aunque a mi entender esa influencia se limita a alguna cita en el texto y a lo laberíntico del texto (y de la casa, ya que estamos). No soy crítico, ni pretendo serlo, pero cada tanto, cuando puedo, me gusta plasmar mis sensaciones al leer un libro (no siempre lo posteo, a veces son solo pequeñas notas en mi PC). Como digo, el planteo del libro, y su curiosa maquetación, lo hacen muy llamativo, y la propuesta de la historia, que se resume en la contraportada, no pinta para nada mal.

Portada de "La casa de hojas", una intrigante novela que promete mucho, desconcierta bastante y termina dejando una sensación de hastío.

viernes, 23 de febrero de 2018

Bahía Sin Fondo, escalón Nº 300

Voy a empezar con una analogía simple. Vamos a visitar algún lugar, sea un pueblo, un paraje, un lago, y nos recomiendan que subamos al mirador que está en el cerro aquel (imagínenselo delante de ustedes), porque la vista es espectacular. Así que dejamos el auto en el estacionamiento y emprendemos la subida siguiendo el sendero marcado en la hierba. No es un cerro muy empinado, pero el ascenso lleva su rato, y a los pocos minutos ya nos sacamos la campera, respiramos un poco más acelerado (al menos yo, que no estoy en muy buen estado), y empezamos a transpirar. Sin embargo no nos detenemos, porque para algo fuimos hasta allí, para descubrir, para contemplar, para maravillarnos. Una hora después, o dos, llegamos a la cima, donde está el dichoso mirador, solo para descubrir que detrás del cerro nace otro más alto, y el sendero sigue cuesta arriba. Un resoplido nos hace reflexionar, y mientras pensamos, nos damos media vuelta y miramos para atrás, para ver desde donde venimos. Entonces descubrimos una visión, un paisaje, que nos deslumbra: el lago, el cordón montañoso que está más allá, los bosques y sus colores, la gente, pequeñita, que se mueve allá abajo, el cielo azul surcado por nubes esponjosas. Valió la pena subir, valió la pena cada paso, cada resoplido, el calor, el sudor. La perspectiva es ahora diferente y de repente tenemos un renovado acceso de energía para encarar ese otro sendero, el que sigue subiendo, el que nos demandará mucho más esfuerzo, pero seguro nos recompensará con mejores vistas. Así, más o menos, es lo que siento ahora, cuando miro para atrás y veo el camino recorrido en estos siete años y medio, camino tapizado por 300 publicaciones de los más variados temas, calidades y contenidos.

Un collage, caótico y sin ningún criterio, de las tantas cosas que he publicado y que han generado repercusión en este blog. Historia, ciencia, matemáticas, literatura, curiosidades, cosas personales, y de fondo, casi permanentemente, el telón de la Patagonia.