domingo, 4 de septiembre de 2016

¿Hay alguien ahí afuera?

La entrada de hoy está dedicada a una de esas inquietudes existenciales que tengo desde que era muy pequeño. Desde la primera vez que levanté la mirada al cielo, consciente de que lo que había allá arriba eran miles y millones de soles desperdigados por la galaxia, me planteé una cuestión que todavía no tiene respuesta: ¿Hay alguien ahí afuera, más allá de los fríos abismos del espacio interestelar? La duda sigue ahí, intacta, y cada tanto la desempolvo de la mano de alguna lectura o noticia. Hace un par de días que terminé a leer la novela Pórtico, de Frederik Pohl, la cual trata sobre el hallazgo de una antigua base de una raza desconocida, que desapareció sin dejar rastro, exceptuando un asteroide plagado de túneles y de naves que nadie sabe manejar pero que todavía funcionan de maneras misteriosas. Simultáneamente, el pasado 24 de agosto, el mundo científico confirmó una noticia que se había filtrado unos días antes: hay un planeta orbitando la estrella Proxima Centauri, denominado provisionalmente como Proxima b. Este planeta tiene dos características realmente interesantes: gira en torno de la estrella más cercana a la Tierra (son 4 años luz, una barbaridad, pero en términos astronómicos es "a la vuelta de la esquina") y se encuentra en los que se denomina como zona habitable de la estrella, esto es, a una distancia donde, de haberla, el agua podría ser liquida (con todo lo que eso implica en la búsqueda de rastros de vida). Más allá de que aún se requiere una confirmación independiente del hallazgo, los resultados obtenidos sugieren un porcentaje muy elevado de factibilidad. Así que, mientras esperamos más noticias sobre este tema, voy a aprovechar el envión temático y retomar una entrada inconclusa que comencé allá por abril, y que durmió hasta ahora. Y para eso, me voy a remitir a otra novela de ciencia ficción que leí hace poco y que viene al caso: Contacto.

Recreación artística de Proxima b. En el horizonte aparece la enana roja Proxima Centauri, y más atrás el sistema binario Alpha Centauri A y B. Nuestro Sol luciría como una estrella más del montón del firmamento de Proxima b, pero ¿habrá algo en su superficie que pueda contemplarlo? [Fuente: Eureka]

viernes, 26 de agosto de 2016

Midiendo el campo magnético en el otoño madrynense de 1925

A partir del artículo que publiqué el pasado mes de marzo, sobre la observación del tránsito de Venus de 1882, me quedó la inquietud sobre que expediciones científicas de bajo impacto, o de poca publicidad, se produjeron en la región patagónica, y en especial, en la zona noreste de Chubut. Hay mucha información sobre los viajes de Darwin, Musters, Fontana y otros, pero también existen numerosas campañas realizadas por diferentes científicos que han caído total o parcialmente en el olvido. Algunos de ellos han sido rescatados, en términos históricos, hace relativamente poco tiempo, como es el caso del científico y pionero Julio Germán Koslowsky, cuyo nombre apenas era conocido por los estudiosos de la Patagonia. Después está el caso de las misiones francesas y norteamericanas que vinieron a observar el tránsito de Venus de 1882, las mediciones realizadas por Esteban Terradas e Illa para la Universidad Nacional de La Plata, que desembocaron en la posterior instalación del mareógrafo, y otros.

Rebuscando en las páginas del Semanario Golfo Nuevo encontré una de esas pequeñas notas que son una punta de un ovillo más grande. En la edición del sábado 6 de junio de 1925, se informa sobre la partida de un científico norteamericano que había venido a hacer mediciones en la zona.

OBSERVACIONES CIENTÍFICAS
Después de permanecer ocho días en ésta, se embarcó para Buenos Aires en el vapor José Menendez, el señor John Lindsay, observador del Departamento de Magnetismo de la Tierra, del Instituto Carnegie de Washington.
El señor Lindsay, efectuó en este pueblo diversas observaciones del magnetismo terrestre, lo que servirá para el control de los compases de navegación y para otras aplicaciones científicas. Además el señor Lindsay constató las variaciones magnéticas ocurridas desde la última vez que un observador del Instituto estuvo en esta hace cuatro años.

El sábado 6 de junio de 1925 el semanario Golfo Nuevo (izquierda) anunciaba la partida de John Lindsay a bordo del vapor José Menéndez (derecha). Fuentes:  biblioteca Municipal y Popular Domingo Faustino Sarmiento (Puerto Madryn) e Histarmar.

sábado, 20 de agosto de 2016

¿Me conviene ahorrar en créditos del Imperio o con dólares soviéticos?

Es viernes, es de noche y estoy cansado. Por esas tres razones la entrada de hoy es totalmente relajada, bastante desconectada del resto de las otras entradas. O no, mejor dicho, hay una vaga relación. Cada tanto dedico algunas entradas para compartir temas relacionados con el coleccionismo de monedas y billetes, un pasatiempo que tengo algo relegado desde hace un par de años. Por esos azares de la procrastinación, encontré en un directorio inesperado unos archivos que había descargado hace mucho y que están relacionado con el coleccionismo. Me refiero a los billetes y las monedas de fantasía, aquellas que fueron creadas para ser falsas y no se pretende engañar a nadie. Por tal razón se convierten en objetos de colección y su valor puede ser incluso elevado. No me refiero acá, hago la aclaración por las dudas, a dinero que se emite para ser de curso legal pero su valor es un chiste, como ya hemos experimentado en Argentina (¿se acuerdan de los Lecop, patacones y otros parches?) y en otras partes del mundo. No, me refiero a diseños que homenajean determinados eventos/personas/cosas, son propagandísticos, o que son simples tomadas de pelo.

Detrás de cada moneda o billete hay un trabajo de diseño, conceptual y artístico, muy importante. En una pequeña pieza de metal, o en un trozo de papel, se debe representar una cierta cantidad de símbolos que transmitan un mensaje, además de representar un valor financiero. En sus contrapartes de fantasía, la idea sigue siendo la misma. Pero bueno, mejor me dejo de tanto palabrerío, y les muestro un poco a lo que me refiero.

Un crédito del Primer Imperio Galáctico. En su frente aparece la efigie de Darth Vader, y en el reverso la segunda Estrella de la Muerte, dos destructores imperiales y varios cazas TIE. La firma en el frente del billete es la del Emperador Palpatine, "Emperor of the known galaxy". Fuente: Outside IN creative collective.

sábado, 6 de agosto de 2016

Kraken en el paralelo 45°

Desde los albores de la civilización el hombre pobló de monstruos, magia y dioses lo que estaba más allá de las fronteras de su conocimiento. Los océanos y abismos se poblaron de monstruosidades, historias y leyendas que se transmitieron en forma oral y escrita a lo largo de los siglos. Sirenas, serpientes marinas y otros engendros acecharon la imaginación de los navegantes. Claro que no todo era imaginación, porque las profundidades del océano escondían (y aún esconden) animales sorprendentes. Así, medio con fábulas y medio con verdades, fueron quedando testimonios históricos que aún hoy dan lugar a controversias. Uno de los ejemplos más citados es el testimonio de Plinio el Viejo, que en el libro IX de su Historiae Naturalis, cuenta una historia muy curiosa que transcurrió alrededor del 150 a.c. en la provincia romana de Bética, en el sur de la actual España.

El pulpo colosal del malacologista francés Pierre Dénys de Montfort. Supuestamente esta criatura había atacado un barco frente a las costas de Angola. Esta imagen luego se repetiría y se convertiría en un icono identificado con el Kraken. La imagen fue extraída de #bhlMonstersRreal y retocada con el editor online ezgif.

"Durante el proconsulado de Lucio Lúculo en la Bética, Trebio Nigro, escritor de su comitiva, contaba que había un pulpo gigante que acostumbraba a salir del mar hacia las piletas acabando allí con las salazones. Se le pusieron por delante unos cercados, pero los saltaba por medio de un árbol, y no se hubiera podido atrapar si no llega a ser por el olfato de los perros. Éstos lo rodearon cuando volvía de regreso por la noche y los guardas al despertarse se aterrorizaron por algo tan excepcional. Su tamaño era insólito, después el color del animal, untado en la salmuera, con un olor de espanto. ¿Quién se hubiera podido esperar un pulpo en aquel lugar o lo huera podido reconocer de esa manera? A ellos les parecía que luchaban contra un monstruo, pues espantaba a los perros con su bufido terrible, azotándolos, además, unas veces con la punta de sus tentáculos o golpeándolo, otras veces, con la parte más fuerte de sus brazos a modo de mazas; a duras penas se pudo acabar con él tras múltiples arponazos. Le mostraron a Lúculo la cabeza, del tamaño de un tonel con quince ánforas de capacidad; además las barbas, que apenas podían abarcarse con los dos brazos, llenas de nudos, con sus ventosas de una urna de capacidad, como calderos y, así mismo, los dientes, en correspondencia con su tamaño. Sus restos pesaron setecientas libras."

domingo, 17 de julio de 2016

Pepe Requejo, el envenenador de Montserrat

Cuando empecé a escribir este blog, hace casi seis años, solía escribir una sección, por llamarla de alguna manera, denominada "Visto y Leído". El objeto de las notas clasificadas bajo esta etiqueta era reproducir, o comentar, en forma resumida, alguna noticia o artículo que encontrase por la web. Con el tiempo, y mi obsesión por ahondar y buscar fuentes de información originales, y por armar artículos lo más completos posible, dejé de escribir artículos de este tipo para pasar a escribir otros con más contenido de investigación. Hoy en día, con una notoria falta de tiempo y energía para dedicarme al blog como lo hacía un tiempo atrás, he decidido reflotar en cierta forma el espíritu de la sección Visto y Leído, para apuntarla a eso, a repasar artículos o noticias con alguna cosa curiosa. En esta ocasión, voy a remitirme a un artículo que salió en la revista Clarín del mes de diciembre de 1991. Un par de hojas que guardé en una vieja carpeta de recortes, con la poco conocida historia del que pudo haber sido el primer asesino serial del territorio que, en aquel entonces, se convertiría en las Provincias Unidas del Río de la Plata: Don Pepe Requejo.

Ilustración del artículo de Clarín de diciembre de 1991 [autor: Mariano Vior].

sábado, 9 de julio de 2016

Sueños Bicentenarios

Hoy se cumplen 200 años de la declaración de la independencia de la República Argentina (o Provincias Unidas del Río de la Plata, o Confederación Argentina, según el artículo 35 de la Constitución Nacional), en la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán, el 9 de julio de 1816. El texto, breve pero concreto, de dicha declaración, incluyendo las modificaciones introducidas el 19 de julio del mismo año, es el siguiente:
Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli y toda otra dominación extranjera. Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas, y cada una de ellas, así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, baxo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración. Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios.
Acta de la declaración de independencia de la República Argentina [Fuente: Wikipedia].

Así se completaba el ciclo comenzado por la Revolución de mayo de 1810, los primeros gobiernos patrios, y la Asamblea del año 1813. Luego seguiría un largo camino de guerras, de independencia en primer lugar, contra el imperio español, y entre hermanos a partir de 1820, con la disolución del gobierno central y el comienzo de una guerra civil que duraría cincuenta años.

martes, 28 de junio de 2016

Trombas en el Atlántico (1909)

Mientras sigo a la deriva en mi propio laberinto personal (traduciendo: poco tiempo, demasiados temas sin resolver), voy a compartirles algo que encontré perdido en una vieja publicación española. Se trata de la revista Vida Marítima, un órgano de propaganda de la Liga Marítima Española a principios del siglo XX. En su edición Nº270, del 30 de junio de 1909 (hace 107 años, nada más), aparece una breve comunicación, apenas más que un telegrama, que da cuenta de un extraño fenómeno meteorológico observado por la tripulación de un vapor en aguas del Atlántico sur, en un viaje en dirección de Puerto Madryn.

Extracto de la portada y la noticia sobre el extraño fenómeno meteorológico avistado en aguas del océano Atlántico sur. Fuente: Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España.

Fenómeno meteorológico.-El Sr. Damianavich, capitán del vapor Román que el 7 del pasado Abril partió de Montevideo con destino á Madryn, relata en la prensa argentina, con abundancia de pormenores, un fenómeno meteorológico que tuvo ocasión de observar el día 9 en el Atlántico Sur. Consistió en varias trombas sucesivas que levantaban columnas de agua y hacían hervir el mar, presentándose en la forma de un cono unido  por los vértices al superior, con un desarrollo de 320 á 380 metros de un diámetro en la base. Hace unos cuarenta años que una tarde, con cielo  tormentoso, se vieron desde la costa Sud de Rio de la Plata, dos trombas análogas á las descritas.

sábado, 11 de junio de 2016

Tuiteando por la Patagonia

No soy usuario de Twitter. A pesar de su popularidad, y de la enorme importancia que se le da en los medios de comunicación a los tuits, no he logrado entusiasmarme con la idea de sumarme a esa red. Con el blog, el Facebook, y el Google+ tengo más que suficiente por ahora. Sin embargo, me llamó mucho la atención este enorme trabajo del equipo de Mapbox, quienes elaboraron un mapa que han denominado como "el mapa detallado de los tuits de todo el mundo". Este trabajo tiene un par de años y empleó un enorme volumen de datos, a razón de 120 tuits geolocalizados por segundo hasta almacenar un total de 6.341.973.478 de tuits que, comprimidos, ocupaban unos 3 terabytes. Luego se filtraron los datos, por ejemplo, uniendo en un mismo punto los lugares cercanos que representaban el mismo sitio, lo que redujo los puntos visibles a un 9% del total más o menos. También se simplificaron los tuits de una persona que va caminando por la calle (por poner un ejemplo) para que el resultado fuera más manejable.
 
Tuits en la comarca VIRCH-Valdés [Fuente: Mapbox]

lunes, 16 de mayo de 2016

Patagonia: preguntas, misterios y pocas respuestas

La Patagonia ha sido, y todavía es, un lugar donde mito y realidad se confunden. Ya sea por su inmensidad, la soledad, la distancia que la separa de casi todo el mundo, o por los relatos de los primeros exploradores y aventureros que se internaron en ella, la región patagónica evoca sensaciones misteriosas. Historias de campo, rumores de pueblos, noticias perdidas en viejos diarios que nadie recuerda, todo conjuga un brumoso paisaje de medias verdades o silencios inoportunos. El misterio, como ya hemos visto en este mismo blog, puede presentarse como una luz en el cielo, un esquivo submarino, o una tumba sin identificación; e incluso como desembarcos furtivos al amparo de la noche o naufragios cuyo origen nadie conoce. Ni mencionemos crímenes sin resolver o personas desaparecidas, porque para eso la Patagonia tiene mucho espacio para perder al curioso y al investigador. Pero por eso mismo, porque soy curioso, me voy a tomar un descanso de los desvaríos de varios artículos inconclusos y otras cuestiones que no vienen al caso y voy a husmear un poco más en el misterio. Me voy a abrigar bien y luego saldré afuera, a internarme en la bruma tenue que desdibuja los contornos de la realidad.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Los acorazados Mariano Moreno y Bernardino Rivadavia

Los acorazados que se construyeron para una guerra y pelearon otra a 17000 kilómetros de distancia.
La relación entre Chile y Argentina ha tenido sus vaivenes, casi todos relacionados con la cuestión limítrofe. Por suerte, o gracias a Dios, como más le guste al lector, esos diferendos se resolvieron en forma pacífica, con algunas bravuconadas e histeriqueos del tipo "quién la tiene más grande". En fin, la cosa es que a fines del siglo XIX, cuando Argentina y Chile firmaron los primeros acuerdos de límites, que luego se irían completando con los sucesivos laudos arbitrales y acuerdos posteriores, hubo un proceso de rearme por parte de las fuerzas militares de ambos países. En particular, en lo que se refiere a la Marina, la Argentina tenía una fuerte desventaja con respecto a Chile. Desde los sucesos del río Santa Cruz, cuando se envía una flotilla al mando del comodoro Luis Py a tomar posesión de la margen sur del río, que había sido visitado por fuerzas chilenas, el gobierno argentino entendió que era necesario desarrollar una Marina de guerra en serio, y que para eso no servía ese conjunto de maltrechas embarcaciones de río que estaban en funciones. Esto llevó a un proceso de rearme por el lado argentino, que compró hasta seis acorazados clase Garibaldi a Italia (dos de ellos son los protagonistas de esta nota), que fue imitado sin demoras por el lado chileno. Este proceso, combinado con las cuestiones no resueltas sobre los límites (que recién se solucionarían con el laudo arbitral de 1902) llevaron a los dos países a un clima de confrontación prebélico que tuvo su máximo en el año 1901 (para el lector interesado, le recomiendo el trabajo del Dr. Julio Horacio Rubé, titulado "La guerra que pareció inevitable", donde hallará numerosos detalles de aquellos días). Una vez superado, en forma pacífica, este trance, ambos países se abocaron a aplacar los ánimos y realizar gestos conciliatorios. Así fue como se llegó a los acuerdos y tratados sobre reducción de armamento naval. Para poner en contexto, para el año 1898 Argentina y Chile eran, respectivamente, la sexta y séptima potencia naval del mundo.

El crucero acorazado Bernardino Rivadavia, con la bandera del Imperio del Sol Naciente y su nuevo nombre: Kasuga. Fuente: Foro de Todoavante.es.

El crucero acorazado Mariano Moreno, bajo la denominación Nisshin. Fuente: Foro de Todoavante.es.