martes, 20 de enero de 2015

De las exposiciones del automóvil en Dolavon hasta Detroit

Hace un par de años escribí una nota sobre el frustrado viaje en moto que intentó unir las ciudades de Puerto Madryn y Nueva York en el año 1925. Allí mencioné, entre otras cosas, que había otros ejemplos de travesías similares, entre las que se hallaban Tschiffely y sus famosos caballos Gato y Mancha; y el raid automovilístico de Sánchez, Leitendorff, López, y Bassi, que unieron Comodoro Rivadavia y Nueva York en 1927. También hice mención a una historia sobre una travesía entre Trelew y Detroit que creía haber escuchado en una exposición de automóviles antiguos realizada en Dolavon, allá por 1996 o 1997, sobre la cual no tenía más información. Pues bien, resulta que revisando fotos y papeles viejos me encontré con algunas cosas relativas a aquellas exposiciones, y algunas referencias más sobre la travesía Trelew - Detroit.

1ra Exposición del automóvil de Dolavon, año 1996. En el centro se destaca una Ford F100 modelo 1966 color gris.

1ra Exposición del automóvil de Dolavon, año 1996. Se puede apreciar una de las unidades de Transportes Patagónicos correspondientes a la década del '40. Nótese el faro buscahuellas ubicado a la derecha, que denota la posición del conductor. En el grupo Madryn Olvidado se puecden encontrar otros ejemplos interesantes de este tipo de vehículos.

domingo, 11 de enero de 2015

La caída de un gigante: la Torre Omega

Ya empezamos el 2015 y creo que es un buen momento para recordar uno de esos sucesos que pertenecen al pasado cercano. Se trata de la demolición de la Torre Omega, que estaba emplazada a la salida de Trelew, a un costado de la ruta nacional Nº3, en junio de 1998. Para ser más rigurosos, se trataba del mástil de la antena correspondiente a la estación F del sistema de navegación Omega. Su altura, para nada despreciable, de 366 metros la convertía en la estructura más alta de sudamérica, y si bien era una construcción muy sencilla (una torre de metal sujetada por cables de acero), no dejaba de ser vistosa. En los recuerdos de mi niñez y adolescencia siempre aparece la Torre Omega, cuando viajábamos a Trelew o el valle, que se veía desde Madryn, a más de 50 km, apenas uno subía la barda y alcanzaba la ruta. Una hilera de luces rojas que parpadeaban lentamente y que se veían desde todos los ángulos. Al pasar a los pies de la torre, había un cerco perimetral y una serie de potentes reflectores que iluminaban el campo circundante. Pero mejor que antes de seguir me detenga a recordar un poco de que se trataba el sistema Omega.

Vista satelital del predio que ocupaba la Torre Omega, al costado de la ruta nacional Nº3. Todavía son visibles las huellas del sistema de anclaje de la torre (líneas radiales que señalan el lugar donde pasaban los cables de acero).
La estación F del sistema de navegación Omega, tal como lució entre 1976 y 1998 [Fuente: Controlled Demolition Inc.].

martes, 23 de diciembre de 2014

Cazando al cazador (Orión)

La de hoy es una entrada corta. Muy corta. No voy extenderme en largos repasos temáticos o recopilaciones de materiales históricos. Acabo de liberarme de los últimos compromisos que me tenían en jaque y empiezo a recuperar algo de paz y de tiempo medianamente libre. Al menos lo suficientemente libre como para salir a jugar un poco (muy poco) con mi vieja y baqueteada Lumix DMC-TZ4. Mis conocimientos sobre fotografía no pasan del botón on-off y el disparador, pero luego de probar unos cuantos intentos, pude sacar unas cuantas fotos a la constelación de Orión, mientras ésta se alzaba lentamente por el pedacito de cielo que puedo ver desde mi patio.

A la izquierda, una foto tomada el 21 de diciembre a las 23:00 hs, en donde se aprecia a la constelación de Orión en la mitad izquierda. A la derecha, una foto tomada el 22 del mismo mes a las 21:00 hs, en donde Orión apenas termina de sobresalir por encima del techo de la casa de mis vecinos.

No es nada impresionante, pero al menos tiene un grado de decencia mínimo, y me anima a salir a la caza de otras constelaciones. En fin, una actividad interesante para hacer durante las vacaciones, si el clima me lo permite.

Las mismas fotos pero resaltando el cuerpo de Orión. Al centro se encuentra el Cinturón de Orión, también conocido como "Las Tres Marías": Alnitak, Alnilam, y Mintaka. En los extremos opuestos se hallan la supergigante roja Betelgeuse y la supergigante azul Rigel.

Ahora sí, a cumplir lo prometido: ¿vieron que fue una entrada corta? Nos vemos en la próxima.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El Kaiser: Hurgando en la historia de un barco

Hace tres años atrás escribí un par de artículos (art1 y art2) dedicados a uno de los pecios más accesibles que hay en las costas del golfo Nuevo: el Kaiser. Sin embargo, no he dejado de buscar material en todo este tiempo, tratando de rellenar los huecos en la historia. En un principio se me ocurrió esperar hasta el próximo abril de 2015, cuando se cumplirá un siglo del accidente que lo condenó al desguace, pero como no tengo claro ni lo que voy a hacer pasado mañana, decidí adelantarme un par de meses para evitar enterrar esta nota en el baúl de las cosas que nunca terminaré de escribir. Así que para empezar, nada mejor que ir a las fuentes, retrocediendo casi cien años y parándonos en la costa de Puerto Madryn, donde una densa columna de humo empieza a elevarse...

El Kaiser se incendia (01/abril/1915) - Fuente: Facebook Madryn Olvidado.


1º de abril de 1915: El día del incendio
El Kaiser era  un barco a vapor de la Deutsche Ost-Afrika-Linie (DOAL), que prestó servicios realizando viajes entre África y Alemania, entre 1891 y 1912. Servía tanto para carga como para transporte de personas, donde podía acomodar hasta 32 pasajeros en primera clase, 24 pasajeros en segunda clase, y 38 pasajeros en tercera clase, con una tripulación de 48 hombres. En 1912 fue vendido a la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia (SAIEP), y terminó anclado, a mediados de 1913, frente a la costa de Puerto Madryn, para cumplir la función de pontón. Sin embargo este destino sería apenas transitorio, no más de dos años, porque en la tarde del 1 de abril de 1915 se declaró un incendio voraz a bordo que fue imposible de combatir. Así fue como lo contó el semanario Golfo Nuevo, en su edición del sábado 3 de Abril de 1915:

La noticia del incendio del Kaiser salió publicada en el semanario Golfo Nuevo, en su edición del sábado 3 de abril de 1915 [Fuente: Biblioteca Municipal y Popular Domingo Faustino Sarmiento].

sábado, 29 de noviembre de 2014

Un viaje en el tiempo en solo 8 bits

Por una vez voy a abstenerme de una larga y aburrida introducción que solo me interesa a mí, y voy a ir directo al asunto. Hace un par de días me subí a una máquina del tiempo virtual discretizada en 8 bits. Por supuesto que se trata de una metáfora, a lo que me refiero es que estuve hojeando una vieja revista Microhobby, de aquellas que leí en mi ochentosa juventud de computadoras hogareñas y solo un canal de televisión (el viejo canal 7 de Rawson). La revista en cuestión, así como toda la colección de Microhobby, esta digitalizada y accesible en la web, basta con ir a este sitio: www.microhobby.org

Portada de la revista Microhobby Nº123, de Abril de 1987 [Fuente: Microhobby].

jueves, 20 de noviembre de 2014

Rosetta y Tronador: En todos lados se cuecen habas


Esta es una entrada breve, redactada a las apuradas entre varias otras tareas pendientes. Lo que la impulsa es la lectura de los hechos que hacen ciertos medios de prensa y sectores políticos sobre el tema de la investigación espacial y, especialmente, sobre la inversión en esta área. Para muestra basta un botón, pero yo he buscado dos, y para que sea más imparcial, los he buscado a ambos lados del Atlántico. Se trata de la misión Rosetta, de la Agencia Espacial Europea (ESA), y el proyecto Tronador, de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

La sonda Rosetta [Fuente: ESA].

El cohete Tronador II [Fuente: CONAE].

domingo, 9 de noviembre de 2014

Cansado, pero no ausente

Sí, estoy cansado. El último trimestre suele ser agobiante, pero éste en particular supera a todos los previos. El trabajo me ha superado por varios cuerpos y voy desactivando bombas a contrarreloj. Pero eso no significa que esté ausente. En mis escasos huecos de tiempo libre reviso el blog, contesto algún ocasional comentario, repaso el par de decenas de artículos en diverso grado de elaboración que tengo... pero bueno, no me da la cabeza para ponerme a escribir. Espero dedicarme a eso a mediados de diciembre, o si no directamente en enero. Sin embargo, no puedo con mi genio y sigo recopilando más material para el blog: más naufragios, más historias de la Patagonia, más curiosidades... cosas que se suman a las ya pendientes, y para las que espero encontrar el tiempo necesario.

Estuve dudando sobre escribir esta entrada, con poca elaboración e investigación, pero tengo la sensación de que en cualquier momento van a considerar que abandoné el juego y van a dejar de visitar la Bahía Sin Fondo. Por eso es que hoy me voy a limitar a compartir algunos temas sobre los que alguna vez quise escribir algo pero que hoy en día estoy seguro de que no voy a volver a tocar. Así que ahí les dejo un puñado de curiosidades "sin ton ni son" sobre las que estuve leyendo tiempo atrás.

Así como este artículo no tiene relación con nada, la imagen que elegí para representarlo tampoco tiene un sentido particular. Es, simplemente, una expresión de arte abstracto infantil.

lunes, 13 de octubre de 2014

¡Saquen esos barcos de ahí! Un vistazo a las historias del Madryn y el Carrier

Hace un tiempo, a través del grupo Historia de la Patagonia, me contacté con Guido Seidel, quien estaba buscando información adicional sobre el remolcador Madryn. Esta embarcación se considera de valor histórico por su participación activa en las actividades portuarias de Puerto Madryn a principios del siglo XX. En aquel momento no tenía nada que no pudiese encontrarse en otras páginas, como la de Histarmar, pero a partir de esta consulta me puse a recopilar cuanto pudiese sobre este tema. Al final resultó que encontré algo de material para aportar, no solo del remolcador Madryn, sino también del vapor Carrier, otro de los pecios emblemáticos de la costa madrynense. Vamos, entonces, a repasar los hechos y las fuentes de información.

Remolcador Madryn varado al lado del muelle Piedra Buena [Fuente: Histarmar].

Un poco de historia
Según cuenta Pancho Sanabra en su libro "Naufragios y algo más...", el remolcador Madryn fue construido en 1911, pertenecía al ferrocarril, y su función era la de atracar los barcos al muelle Piedra Buena. En 1935 fue varado para efectuarle trabajos de mantenimiento, y estuvo muchos años sin navegar. En el auge de la época del cazón (década del '40) fue vendido a una empresa pesquera, donde tuvo poco éxito, ya que debía operar fuera del golfo y navegaba mal frente al oleaje. En 1944 un temporal del norte le soltó las amarras y lo hizo encallar enfrente de lo que hoy sería la calle Lugones. Si bien era tecnicamente posible reflotarlo, su estado no justificaba tal esfuerzo y así fue como se lo dejó. Con el paso de los años se fue deteriorando, desapareciendo su cubierta, chimenea y puente.

domingo, 28 de septiembre de 2014

La antibiblioteca y la historia del buen brahmín

Hace un par de semanas que estoy transitando unos de esos picos de actividad, tanto en el trabajo como en el ámbito familiar, que se escapan de lo normal. Tengo en mente tres artículos que se pelean por captar toda mi atención, pero no tengo ni el tiempo ni la cabeza despejada como para trabajar en ellos. Esto me ha llevado, con los razonamientos ilógicos e inexplicables de la mente, a recordar dos cosas que quiero compartir. Una es la metáfora de la antibiblioteca que menciona Nassim Nicholas Taleb en su libro El Cisne Negro:
El escritor Umberto Eco pertenece a esa reducida clase de eruditos que son enciclopédicos, perspicaces y amenos. Posee una extensa biblioteca personal (con más de treinta mil libros), y divide a los visitante en dos categorías aquellos que reaccionan con un “¡Oh! Signore professore dottore Eco, ¡vaya biblioteca tiene usted! ¿Cuántos libros de éstos ha leído?”, y los demás – una minoría muy reducida -. que saben que una biblioteca privada no es un apéndice para estimular el ego, sino una herramienta para la investigación. Los libros leídos tienen mucho menos valor que los no leídos.

En los días en los cuales me hallaba embarcado en la redacción de mi tesis doctoral, con todo lo que ello significa (estrés, la sensación de haber malgastado cuatro años de tu vida, agotamiento, etc.) tuve una idea parecida. En aquel entonces aprendí que una vez obtenido el grado de Doctor nos queda un bonito libro encuadernado y prolijo que llamamos tesis y que es elogiado por diferentes personas. Sin embargo, existe otro libro, que jamás escribiremos, y que seguramente sería más voluminoso, que debería contener todas aquellas cosas que hicimos en el curso de la investigación y que no sirvieron para nada, que estaban mal, o que simplemente eran divagues innecesarios. En el proceso de generación de conocimiento hay una cadena de errores y fallos inevitables... e imprescindibles.

Un estante de mi biblioteca representa apenas un porción insignificante del saber humano, y éste a su vez es una fracción infinitesimal de todo el conocimiento que comprende al funcionamiento del Universo y el Tiempo.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Algunas reflexiones sobre el anumerismo

Hace unas semanas mi colega Emiliano Penovi me pasó un libro que desconocía: El hombre anumérico, de John Allen Paulos. No es un libro nuevo, data de fines de la década del ochenta, pero el tema que trata sigue tan vigente hoy como en aquel entonces. Básicamente la idea que articula el libro es la del anumerismo (innumerancy, en inglés), que trata de ser el equivalente matemático de la persona iletrada, una palabra que denota la falta de criterio y rigor matemático en la sociedad actual. Cuando hablo de criterio y rigor no me refiero a complejas y tediosas demostraciones matemáticas, sino al manejo de cantidades y probabilidades que están relacionadas con acontecimientos casi cotidianos. Al mejor estilo de Adrián Paenza, para quien fue un inspirador, Paulos revisa varios tópicos y situaciones comunes, planteando la falacias que se esconden detrás determinadas estadísticas, empleando simples multiplicaciones y razonamientos lógicos. Así, por ejemplo, se pregunta que si en un juego de lotería al estilo del Loto la probabilidad de acertar los 6 números en un universo de 40 es de 1 en 3.838.380, ¿cómo es que la mayoría de la gente prefiere un billete de lotería con la combinación 213172 o 293684 a otro con la combinación 123456? A continuación voy a reproducir algunos ejemplos que me llamaron la atención, que resumen a la perfección el contenido del libro.

Sobre las coincidencias
A veces se suele interpretar a las coincidencias de forma misteriosa o buscando algún significado oculto. Por ejemplo, encontrar a una persona que cumple años el mismo día que nosotros. Sin embargo esto no tienen nada de raro, sino que es más bien común. Como el año tiene 366 días, considerando un año bisiesto, habría que reunir a 367 personas para estar seguros de que por lo menos dos personas del grupo han nacido el mismo día. Pero, si nos conformamos con tener una certeza del 50%, lo primero que se nos ocurre es que se necesitan 366/2=183 personas. Sin embargo la respuesta es que sólo hacen falta veintitrés. En otras palabras, exactamente la mitad de las veces que se reunen veintitrés personas elegidas al azar, dos o más de ellas han nacido el mismo día.

La identidad de Euler escrita con dados, una bella composición entre matemáticas y azar [Fuente]