domingo, 11 de noviembre de 2018

Viendo el final de la Primera Guerra Mundial desde el Golfo Nuevo

Hoy se cumple un aniversario especial, nada menos que un siglo, 100 años, del alto al fuego en el conflicto que pasó a la historia como la Primera Guerra Mundial o la Gran Guerra. El 11 de noviembre de 1918, a las 11:00 hs de la mañana, entró en vigor el alto al fuego en todos los frentes, luego de la firma de la paz en un vagón de tren en un bosque de Compiègne (Francia), a las 5:20 de la madrugada del mismo día. Así llegó la paz a este conflicto de proporciones continentales, con alguna extensión en el resto del mundo, fue en cierta manera el último del siglo XIX, no por la fecha sino por las tácticas de combate, y también fue el primero de la guerra moderna, debido a la irrupción de las nuevas armas que cambiarían drásticamente el escenario: vehículos acorazados, ametralladoras, aviación, submarinos, etc. Las consecuencias de esta guerra fueron, entre otras cosas, la modificación de fronteras en Europa y la creación del caldo de cultivo para la siguiente, y aún más mortífera, guerra mundial. En cierta manera las heridas de aquella guerra aún no terminan de cerrarse, basta con revisar las noticias de los últimos años para enterarse que hace muy poco Alemania terminó de pagar las reparaciones de guerra comprometidas en los acuerdos posteriores al polémico tratado de Versalles.

En esta modesta entrada quiero recordar este importante aniversario, ya que la Primera Guerra Mundial marcó, en más de un sentido, el derrotero del siglo XX. Para ello, quiero evocar el impacto que supuso esta noticia a través de las páginas del semanario Golfo Nuevo de aquellos años, en donde se celebraba la llegada de la ansiada paz, una paz que sería efímera.


Editoriales, telegramas, anuncios de fiestas, un suspiro de alivio recorría la región patagónica, y el mundo entero, tal como lo informaba el semanario Golfo Nuevo en su edición del 16 de noviembre de 1918.

domingo, 28 de octubre de 2018

Rompiendo la barrera del tiempo

En este blog se habla, en gran medida, de Historia y Tiempo, con mayúsculas. Ya sea que se trate de notas sobre la Patagonia, historias de la ciencia o recuerdos familiares, la realidad es que la mayoría de las entradas tratan sobre cosas que tienen una perspectiva histórica, o sea, una línea temporal. Por tal razón, hoy voy a hacer un espacio en el blog para reseñar brevemente un libro que habla de Tiempo, Ciencia e Historia, pero desde un punto de vista particular, bordeando los límites entre lo real, lo hipotético y lo fantástico. Me refiero al libro de Jenny Randles, "Breaking the time barrier" (Rompiendo la barrera del tiempo).

Portada del libro de Jenny Randles. Debido a la naturaleza muy especulativa del tema, ya que el viaje en el tiempo es algo que está en las borrosas fronteras de la física teórica, es un libro que recomiendo leer con una buena dosis de escepticismo y con predisposición para indagar un poco más en otras fuentes.

miércoles, 10 de octubre de 2018

El Junella, un barco entre Argentina y el Reino Unido, con las Malvinas de por medio

Nunca dejo de asombrarme con la increíble cantidad de, como en aquella película de Carlos Sorín, historias mínimas que se esconden en la Patagonia. La de hoy, como de costumbre, la encontré mientras rebuscaba otras cosas. Se trata de la curiosa historia del buque factoría Junella, un barco que debería haber tenido una existencia monótona, capturando pescado y procesándolo, pero que por razones circunstanciales se vio en el medio de una guerra y sus propietarios pertenecieron a los dos países beligerantes.

El Junella, un barco factoría con un curioso derrotero entre dos países enfrentados por un conflicto de soberanía. Fuente: Histarmar.

La historia comienza en septiembre de 1975, cuando el Junella fue botado en el astillero Clelands Shipbuilding Co. Ltd., para la John Marr & Sons (Inglatera). En diciembre de ese mismo año fue alistado y comenzó a operar como buque factoría, con una capacidad frigorífica de 1007 metros cúbicos (imagínense un cubo de 10m x 10m x 10m, un pequeño edificio de tres plantas), eslora de 66,3 metros y manga de 13,1 metros. Su existencia posterior, al menos por los siguientes seis años, no tuvo incidentes dignos de mencionarse, más allá de los normales para cualquier embarcación de ese tipo.

sábado, 29 de septiembre de 2018

(Absurdas) Noches de invierno en el cementerio

[Lo que sigue es una anécdota personal sucedida en una cada vez más distante juventud]

Corría el año 1992 (o 1993, no estoy seguro). Era un sábado a la noche, como decía la canción de Pipo Cipolatti, pero no hacía calor, sino todo lo contrario, un frío polar. Otra vez nos habíamos reunido en el quincho de Pechu. Prefiero mantener en el anonimato a los nombres reales, por lo que describiré a los involucrados en esta historia por sus sobrenombres, o iniciales, para identificarlos. Durante los últimos dos años de la escuela secundaria el quincho de la casa de Pechu era el punto de reunión inevitable de los fines de semana. Alguna que otra vez podía ser el taller de mi viejo (¡qué frío que pasábamos ahí!) o alguna otra casa, pero la que estaba seleccionada por defecto era la de Pechu. Como les decía, era un sábado a la noche, del mes de junio o agosto, y nos habíamos reunido como de costumbre para comer unas pizzas, jugar a las cartas y divagar un rato. Ese día estábamos presentes el anfitrión (Pechu), el Colo, el Tanque, J-K, Bobby, JB, VT y un par más (¿GV? ¿El Turco?), además de quien escribe. En algún momento después de la medianoche salió el tema de quien se atrevía a entrar en el cementerio durante la noche. La casa de Pechu estaba muy cerca del cementerio local, por lo que no era raro tener que pasar por sus inmediaciones. Quizás hoy en día parezca una tontería (y lo era), pero no sé por qué motivo el tema de entrar en el cementerio durante la noche era algo sobre lo que siempre circulaban rumores. De hecho, hasta recuerdo que mi padre contaba una anécdota de ese tipo. Según decía él, en su juventud, le hicieron una apuesta para entrar al cementerio durante la noche. Él fue y le dieron un susto de aquellos algunos amigotes que lo estaban esperando. Historias de este tipo se contaban en la mayoría de las localidades del interior, e incluso en los países vecinos. Uno de los relatos que suele repetirse mucho, un mito urbano de ocurrencia dudosa, es aquel que refiere al sujeto que pasa la noche en el cementerio, como parte de una apuesta, pero que al irse siente que algo le pega el tirón de la bufanda que lleva al cuello y el miedo le provoca un infarto fulminante. El algo que lo retenía era su propio facón, que se había clavado en la tierra, aprisionando el extremo de la bufanda. Como esas, hay miles, la mayoría de las cuales procede de unas pocas historias de base, que se matizan y propagan con el tiempo. Como sea, en algún momento de la noche de ese invierno del milenio pasado surgió este tema, y ante la falta de valientes a la antigua usanza nos decidimos a entrar todos juntos (unos guapos bárbaros).
Fuente: tumblr.

martes, 4 de septiembre de 2018

La extraña costumbre argentina de perder el tren

Quizás no sea el mejor momento de publicar esta nota, no lo sé. O quizás sí, este es el momento de hacerlo, con las cosas en caliente. Independientemente de la pertinencia de la publicación, la verdad es que lo que me impulsa a escribir es la situación general del país, lo cual no se limita a lo económico-financiero, sino a lo social, educativo, etc. Evito escribir este tipo de artículos, no tanto por que no tenga opinión formada o no me interese, sino porque estoy harto de que a la mínima opinión que uno emita, ya saltan a ponerte cartelitos y etiquetarte, como si fueras un ejemplar zoologico de un museo: Especie, subespecie, genero, etc... En Argentina, desde que recuerdo, pero en especial del 2001 para acá, todo se ha bipolarizado: sos macrista o kirchnerista, peronista o antiperonista, populista o liberal, nacionalista o vendepatria, y una larga lista de antinomias. En Argentina los grises se han abolido, y todo se ha convertido en un perverso Blanco vs Negro. Pero yo no soy ninguna de las dos cosas, la lógica binaria está bien para las computadoras, pero es nefasta para los seres humanos de carne y hueso. El mundo, la realidad, la economía, la sociedad, la vida misma, es gris. A veces más oscuro, a veces más claro, pero gris, indudablemente gris.




miércoles, 29 de agosto de 2018

Punta Logaritmo... ¿por qué?

No voy a mantenerlos en suspenso, no tengo la respuesta a la pregunta que da nombre a esta entrada. Lo que si puedo contarles es la razón por la que hago esta pregunta. Es simple, muy simple. Es una mezcla de curiosidad con historia y con matemáticas. Sí, claro, no puedo pasar por alto la palabra logaritmo en el medio de un mapa patagónico. ¿Por que aparece el nombre de la función matemática que nos devuelve el exponente (un número) al cual hay que elevar la base (otro número) para obtener el número original? Es algo que me parece tan extraño para un accidente geográfico que no he podido evitar el impulso de buscar y buscar su origen.

Vista satelital proporcionada por Google Maps, en donde se aprecia la silueta de Punta Logaritmo al centro. A la izquierda se aprecia la pequeña Isla de los Pájaros, y sobre el borde izquierdo, Punta Gales.

sábado, 18 de agosto de 2018

Los "Idiot Savant" o lo poco que sabemos sobre cerebro humano

Permitanme una breve reflexión fruto de algunas lecturas casuales de estos días. Hace un par de semanas leí un viejo artículo publicado en el blog Tecnología Obsoleta (TecOb), titulado Sabios idiotas, que trataba sobre las personas a las que antiguamente se denominaba como "idiot savant". Si bien es una expresión en desuso, que ha sido sustituida por otras expresiones médicas, generalmente relacionadas con clases de autismo, es un término muy conocido que describe casos de personas que poseen una habilidad especial a pesar de su retraso mental evidente. Citando las palabras del autor del blog TecOb, "No se tome aquí el término idiota, que se usó históricamente, como insulto ni nada parecido, simplemente es el contrapunto que expresa una deficiencia psíquica frente a una actividad en la que el individuo sobresale por encima de la media".

El cerebro de Einstein fue conservado después de su muerte. Se lo cortó en finas rodajas que fueron objeto de estudio durante años, para tratar de explicar el porqué del genio detrás de ese conjunto de neuronas extremadamente complejo. Todavía estamos lejos de comprenderlo, ni siquiera superficialmente. Fuente: National Public Radio.

jueves, 12 de julio de 2018

Una bandera de la Marina Imperial Alemana perdida en el océano

Esta es una de esas típicas historias que encuentro, accidentalmente, en alguna referencia perdida en el medio de un foro y que se repite ciclicamente, casi sin variaciones, por distintos sitios. Cuando uno trata de romper el círculo de repeticiones se encuentra con que los pocos datos disponibles son bastante genéricos y que no hay un documento oficial, o nota de prensa, o testimonio de primera mano, que respalde lo relatado. La búsqueda se hace difícil, porque la mayoría de los hallazgos son copias de lo mismo con ligeras modificaciones. Probar palabras sueltas termina siendo muy genérico, y se convierte en una auténtica búsqueda de una aguja en un pajar... con la diferencia que no sabemos si esa aguja existe. Veamos entonces si, al menos, podemos conformarnos con un alambre o una espina que se parezcan a la escurridiza aguja.

El SMS Scharnhorst era un crucero acorazado de la Kaiserliche Marine (Armada Imperial Alemana), construido en los astilleros Blohm & Voss, Hamburgo, y botado en 1906. Fue hundido en las islas Malvinas, en diciembre de 1914, durante su enfrentamiento con los cruceros de batalla HMS Invincible y HMS Inflexible. Fuente: U.S. Naval Historical Center Photograph.

domingo, 17 de junio de 2018

Trenes a vela: usando el viento para desplazarse (incluso en Malvinas)

Vuelvo al blog después de un mes muy cargado de actividad, así que espero que sepan tener paciencia hasta que retome el ritmo y las temáticas habituales de las publicaciones. Como una forma de rehabilitación "bloguistica", les quiero compartir una breve curiosidad que encontré en un minúsculo recorte y que, como de costumbre, cuando empecé a tirar del hilo encontré que era más extenso de lo que creía. Yo sabía que los ferrocarriles había sido impulsados durante décadas por máquinas de vapor, luego por máquinas Diesel, y finalmente por sistemas de tracción eléctricos. Lo que no tenía idea era que entre las primeras fuentes de energía que se consideraron para impulsar un vehículo por las vías férreas estaba el viento. Sí, efectivamente, hubo épocas en las cuales los trenes se impulsaron a vela, como lo habían hecho los barcos en el mar durante siglos.

Es difícil precisar cual fue realmente el primer vehículo que se desplazó por una vía férrea impulsado por el viento. Uno de los primeros antecedentes es el la figura, empleado en Carolina del Sur (EE.UU.) en 1830, donde alcanzó a recorrer unos 10 km a una velocidad media de 30 km/h. Fuente: The Self Site.

jueves, 14 de junio de 2018

Patagonia 19000 AC... ¿dónde está el mar?

Hace un par de días leí una entrada en el blog de Fabio, que trataba sobre la forma que tenían los continentes durante la última edad del hielo, hace 21000 años. En aquella época se estima que el mar descendió casi 125 metros, debido a que los polos estaban congelados completamente, y grandes glaciares ocupaban las zonas montañosas. Debido a este importante descenso del nivel del mar, las líneas de costa de los continente se modificaron, y mucho. Europa, el sudeste asiático y Australia eran muy diferentes a los que son hoy, con muchas islas integradas dentro de la masa continental. Sí, las Islas Británicas estaba completamente unidas al continente europeo, Australia estaba unida con Nueva Guinea, y toda la península malaya se unía a las islas circundantes. Sin embargo, en esa nota, que hacia referencia a otro artículo, no se lograba ver como había quedado la Patagonia en aquella época. Por curiosidad estuve mirando algunas cartas náuticas del Golfo Nuevo y la costa chubutense, y comprobé que gran parte de lo que hoy es mar en aquella época fue tierra firme, una gran y extensa llanura. Pues bien, buscando y buscando encontré un mapa que finalmente muestra las cosas como son. Estimado seguidores, bienvenidos a la Patagonia del 19000 AC.

La Patagonia hace 21000 años tenía la línea de costa casi trescientos kilómetros más al este, e integraba a casi todas las islas cercanas, como las Malvinas, Tierra del Fuego, de los Estados, y las islas de los canales fueguinos y el Cabo de Hornos. Fuente: Maps on the web.