lunes, 31 de julio de 2017

Siete

Siete años pasaron desde aquel 24 de julio en que puse online el blog, con aquella escueta entrada titulada "Primer día, primera zambullida". Las palabra de aquel entonces siguen vigentes. El blog sigue siendo un experimento personal, donde mezclo sueños, pasiones, trabajo, broncas, y un largo etcétera. En aquel entonces dije que la elección del nombre tenía un doble propósito. Por un lado, homenajear a la Patagonia, a mi tierra, a ese lugar que, a pesar de la distancia, lo siento como si viviese los 365 días del año allí. Por otro, la idea del infinito, concepto apasionante e indescifrable, tanto desde lo matemático como de lo científico y lo emocional.

Son siete años de altibajos, con entradas de diferente calidad, que al principio tocaban temas muy diversos y con los años se han ido concentrando mayormente en temas relativos a la Patagonia, con especial énfasis en Puerto Madryn, y a temas de índole científica. Incluyendo esta breve entrada de hoy, ya son 283 entradas (ups, un número primo, que grata sorpresa) a disposición de todo el mundo. Algunas no son más que un puñado de líneas, otras son extensos artículos fruto de meses de recopilación de material. Hay de todo, para todos los gustos.

Siete, en caracteres occidentales (tachado y sin tachar, para todos los gustos), árabes, japoneses, tailandeses, o hebreos. De fondo, el contorno borroso de sueños y recuerdos.

¿Qué pensaba hace siete años? que no sabía si esto del blog iba a ser un capricho pasajero, si me iba a enganchar, si alguien lo iba a leer. La sorpresa, muy grata por cierto, es que con los años he recibido numerosos comentarios (más de 200), he visto mis notas compartidas muchas veces en diversos grupos de historia regional en Facebook, y también he visto como mi blog era enlazado en artículos o listas de otros blogs. Reconozco que esto me infla un poco el ego, pero principalmente, me hace sentir bien saber que algo de lo que he compartido en el blog le ha sido útil a alguien.

Ya pasaron siete años. Ahora vamos por los ocho, con el desafío de no dejar caer ni la cantidad de artículos (ultimamente entre uno y dos por mes, un poco pobre) ni la calidad. Les aseguro que tengo al menos una veintena de artículos a medio redactar en mi PC, esperando un toque de inspiración o corroborar algún dato, y tengo en mente una veintena más. Ojala pueda concretar al menos un tercio de esto antes del próximo aniversario.

Estimados lectores constantes (esta frase se la robé a Stephen King), gracias por leer y por comentar. Espero seguir dando motivos para que, de tanto en tanto, se den una vuelta por esta Bahía Sin Fondo. Hasta siempre.

domingo, 16 de julio de 2017

Pequeñas reflexiones patagónicas de 1917

Hoy no voy a extenderme con largas recopilaciones de material ni nada por el estilo. Azares, nostalgias y vaya saber que otra cosa, me llevaron a reencontrar una breve reflexión editorial sobre la Patagonia que, a pesar de tener un siglo, en algunos aspectos podría leerse como nota de actualidad. El sábado 24 de febrero de 1917, hace 100 años y unos cuantos días, el semanario Golfo Nuevo publicaba una breve editorial titulada simplemente "Reflexionando", donde se meditaba sobre el desconocimiento de esta región por parte de las autoridades nacionales y los ciudadanos de la metrópolis.

Un hermoso (y helado) amanecer en Punta Cuevas [19/julio/2013].