domingo, 21 de mayo de 2017

El barco que nunca se rindió a los Aliados

Las aguas del golfo Nuevo guardan infinidad de historias y misterios por resolver. Naufragios, pioneros, sueños y viento confluyen en todas las épocas, dando forma a la trama histórica regional. Muchos de esas historias tiene insospechadas ramificaciones, conectando nuestro manso golfo con tierras lejanas y lenguas extrañas. Sin ir más lejos están los galeses, quienes desembarcaron en estas costas en busca de una utopía y en su lugar terminaron construyendo una identidad especial. También grandes sucesos de la historia mundial tuvieron alguna repercusión o eco en el seno del golfo Nuevo, como por ejemplo, las dos guerras mundiales. En particular hay una historia, que tiene todos los ingredientes de una novela, que se desarrolla en nuestro golfo durante la Primera Guerra Mundial, y que tiene un inesperado epílogo años después, durante la Segunda Guerra Mundial, a muchos kilómetros de distancia. Me estoy refiriendo al caso de vapor Bahía Blanca.

El vapor (o transporte) Bahía Blanca, navegando bajo bandera argentina (circa 1930). Foto extraída del libro "Apuntes sobre los buques de guerra de la armada argentina, 1810-1970", de Pablo Arguindeguy.


La Historia, con mayúsculas, registra el 28 de junio de 1914 como el día donde se desencadena la Primera Guerra Mundial. Si bien ese día solo hubo dos disparos y dos muertos (el archiduque Francisco Fernando, heredero de la corona del Imperio austrohúngaro, y su esposa, la duquesa Sofía Chotek), fue excusa suficiente para que, como si de un dominó se tratase, se produjera una escalada y la posterior declaración de guerra por parte de la mayoría de los países europeos. La guerra, que todos estimaban duraría unos pocos meses, se extendió cuatro años, desangró a Europa, y afectó la economía de medio mundo. Durante los primeros meses de guerra comenzó a notarse el impacto de la conflagración en la economía regional, y ya por agosto de 1914, había una preocupación seria y un aumento considerable en el precio de las mercaderías en los territorios nacionales de la Patagonia (semanario Golfo Nuevo del 8 de agosto de 1914).

sábado, 13 de mayo de 2017

Casos de ceguera paradigmática

Que tiempos aquellos cuando recibíamos cadenas de e-mails. La mayoría eran, literalmente, basura. Pero cada tanto había alguno bueno, algo curioso, gracioso, o simplemente interesante. Había uno de ellos, que recibí en más de una ocasión, y que con el paso de los años he visto replicado en una gran cantidad de blogs y redes sociales, que podríamos denominar "grandes metidas de pata", "profecías nunca cumplidas" o como dice el título de esta entrada, "casos de ceguera paradigmática". Se trata de una lista de frases históricas relacionadas con determinados avances científicos, las cuales habían quedado ridículamente retrucadas por el avance tecnológico. Si bien la mayoría de ellas está muy buena y suena creíble, siempre tuve la sensación de que había un un cierto tufo a mito urbano. Por eso me propuse ahondar un poco más en cada una de ellas. Les adelanto que mis resultados han sido exiguos. Salvo unas pocas, que pude confirmar en forma más o menos fehaciente su autenticidad, la mayoría se halla replicada hasta el infinito en la web, pero es imposible hallar una referencia concreta, un documento, una foto, o algo, que lo avale en forma concreta. Por esa razón he decidido dividir estas profecías en dos grupos, el de las verificadas y el de las que podrían ser mitos urbanos (o no, como diría un buen amigo).

Imaginar el futuro no es tarea sencilla. Los cambios de paradigmas que se producen cada cierto tiempo pueden dar por tierra nuestras más solidas profecías acerca del futuro. Por ejemplo, estas máquinas voladoras personales que una fábrica alemana de chocolates del año 1900 imaginaba para el año 2000. Fuente: Paleofuture.