domingo, 23 de enero de 2011

Cabo Blanco

Vuelvo al blog después de un receso compuesto por las fiestas de fin de año, seguidas de unas vacaciones visitando a la familia. El material que quiero publicar se ha multiplicado durante estos días de ausencia, así que trataré de recuperar el tiempo perdido poniendo manos a la obra sin más demora. La entrada de hoy se la quiero dedicar a un grato hallazgo que hice a mediados de diciembre. En uno de mis blogs favoritos, "Al fin y al cabo... el Sur", leí una nota titulada "El misterio de Cabo Blanco". Dicha nota trata sobre un pueblo desaparecido en el norte de Santa Cruz, y se basa en un libro escrito por un historiador de Puerto Deseado: Carlos Santos. Por intermedio del citado blog pude contactarme con Carlos Santos, y a los pocos días pude conseguir una copia del libro (¡gracias Carlos!), que leí durante las vacaciones.

Cabo Blanco: Historia de un pueblo desaparecido. Carlos Roberto Santos, 2010.
La historia de Cabo Blanco es muy atrapante, con todos los condimentos típicos de los primeros visitantes y colonos de nuestras tierras australes. Allí confluyen los relatos de los primeros navegantes que avistaron las costas de la Patagonia, y que pusieron nombre a los parajes y cosas que encontraron. También allí se encuentran las historias de pioneros, colonos y demás personas que formaron parte de un proyecto de país que luego se vio truncado. Cabo Blanco es un paraje, es un pueblo fantasma, es un faro, y es una salina olvidada. Cabo Blanco se desvaneció en el tiempo, aunque el faro aún se alza sobre el peñón y resiste estoicamente el olvido. Cabo Blanco es hoy una promesa, un sueño para no olvidar el pasado. Carlos Santos, junto con otras personas, y el apoyo de la Universidad Católica, intentan recuperar a ese pueblo olvidado para convertirlo en parte del circuito turístico de la zona y para que su historia sea conocida para las próximas generaciones.


Según dice el mismo autor, la pasión por Cabo Blanco surgió luego de visitar el lugar en busca de información sobre José Font, más conocido por su sobrenombre: Facón Grande. Al descubrir que en ese lugar una vez hubo un proyecto de pueblo que luego desapareció, comenzaron a surgirle las preguntas: ¿Porqué un faro? ¿porqué un correo? ¿porqué un cementerio? A partir de allí comenzó a recopilar la historia de Cabo Blanco, primero como una serie de relatos para trasmitirle a sus hijos, y ahora como un libro que llega al público en general. Al leer el libro, se nota esa pasión de historiador, de viajero, de curioso, y especialmente, de amante de la Patagonia.

La historia de los pueblos desaparecidos de la Patagonia cautiva desde el vamos, y es un tema sobre el que prometo volver en otro momento, con más tiempo, y con más información para compartir. Por ahora los dejo con Cabo Blanco, y con esta excelente historia que merece ser leída. ¡Hasta la próxima!

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