viernes, 20 de mayo de 2011

El hombre cruzado de brazos

Ir para donde va la masa, para donde es arriado el manso rebaño, es bastante fácil. No se necesita mucho más que  mirar a los que están al lado y copiar su comportamiento, o como mucho esperar la orden de alguien que dice estar al mando. Tampoco es muy difícil aislarse con una parte de esa masa y hacer todo lo contrario al resto. A fin de cuentas se trata de una versión reducida de lo mismo, seguir o imitar el comportamiento de un grupo, por más que éstos digan representar lo contrario a los otros. Lo realmente difícil es tomar una postura diferente cuando todos alrededor han decidido hacer algo que puede estar mal, cuando todos han perdido la cabeza y no hay forma de hacerlos entrar en razón. Lo difícil es hacerlo solos, cuando no hay nadie alrededor que se haya dado cuenta de que eso está mal, cuando el resto hace la vista gorda. Sin embargo todos, absolutamente todos, tenemos la posibilidad de decir "NO" en determinadas circunstancias de la vida. Decir "NO" a la masa, a la locura imperante, a la insensatez, al rebaño sumiso y/o obsecuente. Como dice el viejo refrán, una imagen vale más que mil palabras, por lo que voy al grano con la reflexión. Hay una foto tomada en Hamburgo, en 1936, en la fase de pleno crecimiento del nazismo, cuando Adolf Hitler fue al acto de botadura del velero de la marina alemana Horst Wessel. Los operarios del astillero, que estuvieron presentes en el acto, saludaron con el típico gesto de la mano derecha firme, en alto, para afirmar su fidelidad al Führer. Sin embargo, en el medio de la masa estaba August Landmesser, un trabajador de los astilleros Blohm und Voss, quien se permaneció cruzado de brazos en el medio. Ese gesto, en apariencia mínimo, es un ejemplo de objeción de conciencia y entereza.
August Lansmesser, cruzado de brazos al medio [Gentileza de En la trébede]
 
August Lansmesser, cruzado de brazos al medio (zoom) [Gentileza de En la trébede]
Lamentablemente la suerte de August Landmesser no fue buena. Estaba casado con una mujer de ascendencia judía, por lo que unos años después, en 1938, fue arrestado por la Gestapo, quienes lo condenaron por haber violado la Ley para la Protección de la Sangre y el Honor Alemanes. Su esposa terminó sus días como tantos otros, en un campo de concentración, mientras que August fue reclutado forzosamente y desapareció en algunas de las tantas acciones de combate del batallón al que fue asignado, el I Batallón de libertad condicional "999", una especie de unidad de castigo para los rebeldes al sistema.

Encontré estas fotos en el blog En la trébede, y la historia me pareció, como muchas de aquella nefasta época, conmovedora y trágica. Pero me quedó con la parte positiva, con el mensaje: Podemos decir "NO", podemos quedarnos cruzados de brazos en medio.

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