miércoles, 17 de octubre de 2012

Hablemos del Nobel de la Paz

En lo que va de Octubre se han entregado los premios Nobel correspondientes a las disciplinas de Física, Química, Medicina, Economía, Literatura, y Paz. Los criterios de selección de cada uno de ellos escapan a mi conocimiento, y han sido cuestionados en una u otra ocasión. Sin embargo, por lo menos las primeras tres disciplinas son claramente científicas, y los galardonados están respaldados por una importante trayectoria, publicaciones, etc. En cambio en las otras tres las cosas son un poco más subjetivas, más aún en el Nobel de la Paz. Éste tiene un tinte más político, y si bien en muchas ocasiones se ha distinguido a personas que lo merecían con creces, en otras el criterio ha sido al menos discutible. Sin ir más lejos, en 2009 le dieron este premio a Barack Obama, lo cual generó mucha suspicacia, especialmente si tenemos en cuenta que se trata del presidente de un país que se ha caracterizado por estar en un estado permanente de guerra. Ni que hablar del reciente Nobel de la Paz 2012 para la Unión Europea, que ha dejado cabreados y/o desconcertados a más de uno en el Viejo Mundo.
Lo que motiva esta breve entrada es, además de mi ferviente deseo de paz en todos los órdenes y latitudes, un artículo que leí en el blog Paranoias nocturnas. Allí me vine a enterar que hubo algunos nominados al premio Nobel de la Paz que sencillamente no encajan. A ver, para ser más claros nada mejor que un par de ejemplos:

Adolf Hitler: Nominado en 1939 por el sueco Eric Brandt, su candidatura fue rechazada en una carta fechada el 1 de Febrero de 1939. Parece ser que la postulación no fue lo que se dice "en serio", sino una protesta por la nominación de Neville Chamberlain, el primer ministro británico. Aún así, Adolf Hitler, el paradigma de la no-paz, estuvo por un corto tiempo entre los propuestos al galardón.

Benito Mussolini: Nominado en 1935 por el profesor Gilbert Gidel. Al parecer esto no se trató de ninguna protesta ni ironía, sino una postulación en serio.

Josef Stalin: Nominado en 1945 por Halvdan Koht, un antiguo miembro del comité del Nobel. La motivación en este caso fueron los esfuerzos del líder soviético para finalizar la Segunda Guerra Mundial, aunque parece ser que se omitieron algunos de sus excesos (en especial contra su propio pueblo).

Rebuscando en los listados se pueden encontrar algunos otros ejemplos, quizás no tan contundentes como estos tres, pero que invitan al debate. Por el lado de Argentina no hay nada demasiado llamativo. Dejando de lado a Carlos Saavedra Lamas y Adolfo Pérez Esquivel, ambos ganadores, y a Juan Domingo Perón y María Eva Duarte, postulados en 1949, no hay muchos nombres conocidos. De todas formas, la base de datos de nominaciones solo cubre el período 1901-1956. Parece ser que hay una política por parte de la Fundación Nobel de no dar a conocer los nominados ni los nominadores hasta que no pasen al menos 50 años. Por lo tanto, ¿quien sabe que otras sorpresas habrá escondidas detrás de escena?

Una hermosa tarde de Enero de 2010 en Quila Quina (Lago Lacar). Una imagen que me transmite la sensación de PAZ.

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