miércoles, 23 de enero de 2013

Fotos de Madryn de ayer y de hoy

Los contrastes entre el pasado y el presente son muy educativos. Nos permiten entender, cuantificar, y valorar, los cambios que se han producido con el paso de los años. Estos cambios pueden ser positivos o negativos, lo cual puede dejarnos impresiones tan antagónicas como la alegría por los avances y la tristeza por lo que ya no volverá a ser. No hablo de tristeza con una connotación contraria al progreso, estoy muy cómodo y a gusto con los inventos y avances de las últimas décadas, sino que me refiero a la tristeza, o nostalgia, por las cosas que se perdieron. Cosas como la vida tranquila de los pueblos, los silencios, la ausencia del consumismo, y otros. Pero la flecha del tiempo va en un solo sentido, así que tratar de resistirse a esto es absolutamente inútil.

En mi última pasada por Madryn hice un pequeño experimento. No se trata de nada novedoso, es una idea que ya han explotado otros, pero quise experimentarla por mi propia cuenta. La idea era simple: sacar fotos actuales de determinados lugares de la ciudad y contrastarlas con otras iguales pero más antiguas. Esto es muy sencillo de decir, pero se complica un poco en el terreno, ya que es muy difícil hallar el mismo punto donde se paró el fotógrafo de antaño. Además, los cambios en la arquitectura urbana hacen más difícil sacar algunas fotos, ya que hay obstáculos que antes no existían. Después de varios intentos, logré sacar algunas fotos de lugares emblemáticos de la ciudad. Por supuesto, no pude encontrar el punto justo donde pararme, pero al menos quedaron muy parecidas a los antiguos originales.

Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús
Esta parroquia, situada en la zona céntrica, es la más antigua de la ciudad (circa 1915). Por ello, su silueta aparece en muchas fotos antiguas. En particular me gustaron dos que fueron publicadas en el grupo Madryn Olvidado (de Facebook) por el señor Ricardo Carrizo Recchia. Una de ellas, tomada de frente, parece ser una de las clásicas postales de Foto James. La otra, por su parte, parece ser más antigua, a juzgar por los autos y la muchedumbre (¿una misa? puede ser...). En ésta, se puede ver el edificio original de la Imprenta Golfo Nuevo, la misma que editaba el (casi legendario) Semanario Golfo Nuevo, entre 1914 y 1954.

Vista de la parroquia. Se alcanza a apreciar una fracción de la plaza San Martín y la antigua imprenta Golfo Nuevo [Fuente: Madryn Olvidado].
Vista de la parroquia en el presente. La imprenta Golfo Nuevo ya no está, y en su lugar se alza la nueva parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Más a la izquierda, se puede apreciar el Concejo Deliberante y la Municipalidad de Puerto Madryn.

Vista frontal de la parroquia. Se aprecia parte de la manzana contigua, con alguna que otra construcción baja [Fuente: Madryn Olvidado].
 
Vista frontal de la parroquia en el presente. En la manzana contigua se alzan algunos departamentos, y una cuadra por detrás se está construyendo un edificio de varios pisos.

Edificio del ex-banco de Londres (hoy restaurante Ambigu)
Este es otro de los edificios emblemáticos del centro madrynense. Su fachada casi no ha cambiado en los últimos setenta años. Fue, entre otras cosas, sede del consulado británico y el banco de Londres, pero para mi siempre será la Pizzería Roselli, tal como la recuerdo de mi niñez. La foto que utilicé de base fue una publicada por la señora Natacha Wolansky, también del grupo Madryn Olvidado. Puede verse el contraste entre esta foto, probablemente de la década del '30, y la actual, en como cambió el resto de la cuadra. Desaparecieron el antiguo edificio de correos (el 3ro, contando al edificio del ex-banco), lo que alguna vez fue un hotel (4to), La Anónima (en la otra esquina), y el resto de las edificaciones, para dar lugar a dos hoteles y una serie de locales comerciales.

Esquina de la avenida Roca y la calle Saenz Peña, aproximadamente en la década del '30 [Fuente: Madryn Olvidado].

Esquina de la avenida Roca y la calle Saenz Peña en la actualidad. Nótese el cambio de la arquitectura en toda la cuadra. Lo único que se ha salvado es el edificio de la esquina.

Costanera en la zona de punta Cuevas
También conocida como la vuelta del perro, o la vuelta del Indio (por el monumento al indio tehuelche que se alza en la parte más alta de Punta Cuevas), es uno de los paseos típicos. La costanera, que bordea toda la bahía Nueva desde el centro de la ciudad hasta Punta Cuevas, nos da algunas panorámicas que son inolvidables. El contraste entre las dos fotos es notorio. En la foto antigua el paisaje es agreste, exceptuando los pocos autos y el camino de tierra. En la foto que tomé hace unos días queda poco de agreste: pavimento, alumbrado, monumentos, y el muelle de Aluar como fondo.

Camino costero en la zona de Punta Cuevas [Fuente: Madryn Olvidado].

Camino costero en la zona de Punta Cuevas en la actualidad. Por esos azares de la vida, la marea parece ser la misma que en la foto antigua, al menos comparando las siluetas de la restinga.

Tanque de agua
El tanque de reserva de agua emplazado en la intersección de Pedro Derbes y Agustín Pujol es quizás el que presenta un contraste menor, debido a que la foto original está tomada muy de cerca y casi no se ve nada del fondo. Sin embargo, se puede percibir que alrededor del tanque no hay nada, mientras que en la foto moderna hay una construcción que bloquea la visión del horizonte.

Tanque de agua [Fuente: Madryn Olvidado].

Tanque de agua en la actualidad.

Me quedé con las ganas de hacer más fotos... y de atinarle mejor a los ángulos y perspectivas, pero sirve como ejercicio para entender mejor los cambios que se han producido (y se producen) en la ciudad. Cada uno deberá sacar sus conclusiones, como dije al principio, hay una mezcla de sensaciones que van desde la alegría a la tristeza, por los avances y las pérdidas, respectivamente. Es cierto que la imagen antigua de Punta Cuevas es bella, pero tampoco me desagrada su apariencia actual. Pero la foto de la esquina de Roca y Saenz Peña me provoca mucha nostalgia, porque se evidencia la pérdida de la arquitectura tradicional para dejar lugar a edificios muy altos sobre la línea costera (algo por lo que creo que nos van a insultar nuestros hijos en el futuro).

Bueno, como dije antes, es hora de sacar sus propias conclusiones, y si tienen un momento, pueden dejar un comentario al respecto. Por mi parte, me despido hasta la próxima entrada.

4 comentarios:

  1. Hay una pequeña trampa a los sentidos en esto de la nostalgia. Pensá que por aquellos años algún recién llegado habrá dicho "¿por qué tocan el paisaje?, mejor estaba antes". ¿qué habrán dicho los habitantes cuando les pusieron una rambla, o le plantaron monumentos?. Claro que este pensamiento no resiste ni un minuto, ya que igual nos vuelve a azotar esta nostalgia maldita, soñando con un madryn que solo podemos imaginar. Encima las historias de los viejos no ayudan en nada a esto, mas bien engordan la angustia.
    Creo que todo va a quedar resuelto el día de podamos viajar en el tiempo ;)
    Menos mal que a alguno se le ocurrió sacar fotos jeje

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    1. Gracias hermano por tu comentario. Estoy totalmente de acuerdo con esto, es más, creo que la nostalgia se renovará para quienes son niños hoy cuando sean adultos y vean los cambios en la urbe (si no ocurre nada que pateé el tablero) del futuro. Pero bueno, por el momento solo nos queda seguir sacando fotos, y rescatando lo bueno. Un abrazo.

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  2. Lástima que no tengo fotos viejas de Madryn, solo lo que mis recuerdos me traen, los cuales se remontan a no mas de 30 años en el tiempo. Cuando era chico no era fácil conseguir una cámara y menos aun el dinero para su revelado. Siempre que veo fotos de Madryn, antiguas o modernas un vacio de nostalgia invade mi pecho. Mis recuerdos estan justo en medio de la linea de tiempo entre la antigüedad de esas fotos y la actualidad las fotos modernas

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    1. Ale, gracias por el comentario. Mis sensaciones son similares a las tuyas. Como digo en el texto, se trata de nostalgia por las cosas pérdidas, tanto las físicas como las sociales (o sea, tradiciones, ritmo de vida, etc). Un abrazo.

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