viernes, 8 de marzo de 2013

El naufragio del vapor Presidente Roca

Después de un silencio prolongado, vuelvo con el tema de los naufragios en la zona de Península Valdés. Hace tiempo que lo tenía agendado, pero por una cosa u otra lo fui posponiendo. En pasado mes de enero estuve por Madryn y me pude hacer una escapada hasta el lugar donde se hallan los restos del vapor Presidente Roca, en las inmediaciones de Punta Cantor. Pero antes de hablar de esto, voy a comenzar por el principio de la historia. El vapor Presidente Roca era un carguero mixto botado en julio de 1896, con el nombre original de Maceio, para la empresa alemana Hamburg Süd. Tenía 91 metros de eslora y 12 de manga, con capacidad de carga de 4130 toneladas (TPB), y una tripulación de 40 hombres, y podía transportar 300 personas en 2º clase más 12 en 1º clase. En 1902 fue incorporado a la empresa argentina Línea Nacional al Sud (más que una empresa en sí, era un servicio de la Hamburg Süd), con el nombre de Presidente Roca y destinado al cabotaje entre los puertos de la Patagonia.

Vapor Presidente Roca [Fuente: Histarmar].


La historia del Presidente Roca continuó sin muchos altibajos hasta febrero de 1909. En los primeros días de ese mes zarpó de Ushuaia con destino a Buenos Aires, previa escala en Río Gallegos (el 8/2), Puerto Santa Cruz (10/2), Comodoro Rivadavia (15/2), Camarones (16/2) y Puerto Madryn. Estaba al mando del Capitán Ferdinando Weiss, y transportaba un cargamento de madera y lana, además del pasaje completo. Entre los pasajeros había familias trabajadores rurales, y hasta algunos ex-presidiarios del penal de Ushuaia. El día 17 de febrero, a la noche, zarpó de Puerto Madryn con destino a San Antonio.

El 18 de Febrero, a las 6 de la mañana, ocurrió un incidente que desencadenó un incendio a bordo del barco. A esa hora, el Presidente Roca se hallaba cerca de Punta Cantor, a pocos kilómetros de la boca de la Caleta Valdés. Según cuenta Emilio Ferro en su libro "La Patagonia como la conocí", un mozo volcó un calentador con el que estaba preparando café (un Primus, según otras fuentes). El piso del comedor era de madera, por lo que al derramarse el kerosén del calentador el fuego se propagó rápidamente. A esa hora la mayor parte de los pasajeros estaba durmiendo, y solo se hallaban levantados parte de la tripulación y el personal del comedor. Al darse la alarma de incendio los pasajeros comenzaron a salir de sus camarotes con desesperación, y en poco tiempo estaba todo fuera de control.

El Presidente Roca varado en la playa, cinco años después de la tragedia [Fuente: Revista Caras y Caretas Nº 805, 07/marzo/1914].


"Se intentó arriar los botes salvavidas, cuya operación demora sólo tres minutos, pero en aquellas circunstancias no fue posible por cuanto cada bote estaba lleno de gente enloquecida que no quisieron bajar y por exceso de carga uno de los botes cedió de su pescante y cayó al agua con más de 80 personas en su interior. Al caer arrastró otras personas que se mantenían prendidas de los cabos que las mantenían en la superficie y de todos ellos sólo se pudieron salvar una media docena. Para facilitar el salvataje se arrojaron cuerdas para ayudar a bajar la chata y la lancha a vapor. Los que quedaron quietos y tranquilos, a pesar de la gran confusión, se salvaron.

Un padre de familia numerosa logró salvar a todos gracias a su serenidad. Se había embarcado en Puerto Madryn con su señora, seis hijos, dos sobrinitos y dos mucamas; al percibir un fuerte olor a quemado salió a cubierta para conocer las causas. El espectáculo que se le presentó no podía ser más horrible. De la repostería situada en el centro del barco salía una espesa nube de humo negro y compacto. Espantado retrocedió en busca de su familia y cuando llegó a la puerta que conducía a los camarotes, el acceso era imposible. Todo el maderamen estaba en llamas y la confusión y gritería a bordo ponía terror en el ánimo mejor templado; logró, saltando entre las llamas, llegar a los camarotes y se encontró ante un cuadro aterrador. De todos los camarotes salían los pasajeros, locos de horror, en ropas menores prefiriendo gritos, amenazas, oraciones. Tuvo tiempo de sacar a toda su familia y reunirlos sobre cubierta y todos juntos pasaron a la parte de popa. Por un cabo fue descolgando a sus hijos, uno a uno, llevando a los más pequeños en brazos. La señora se arrojó al agua y tuvo la suerte de salvarla por medio de un cabo que le tiró; quedaba todavía una de las mucamas a bordo con la hija menor de once meses. A pesar de haberle gritado que tirase a la chica, ésta agarró la ropita de la niña entre los dientes y se descolgó por el cabo hasta tocar la chata. Ya salva, su primer cuidado fue para la niña, que había salvado tan milagrosamente."
Emilio Ferro - La Patagonia como la conocí

Algunos recortes de diarios de la época. Al momento de informar la tragedia, entre el 21 y 22 de febrero de 1909, había un gran desconcierto sobre la magnitud del accidente. Por ello, la mayoría de los diarios habla de 200 muertos, e incluso, el periodico La Correspondencia de España (recorte de la izquierda), habla de que el barco se hundió en Puerto Madryn.


Testimonios como estos se repitieron por decenas. Como si del Titanic se tratase, el capitán, dicen, fumaba tranquilamente mientras daba ordenes, revólver en mano. Un ingeniero escapó de su camarote asfixiado por el humo, destornillando el ojo de buey y escurriendose por el hueco. Dos damas inglesas se quedaron con el capitán y fueron las últimas en dejar el barco. Algunos pasajeros murieron al ser alcanzados por la hélice de barco, que se encaminaba a toda marcha hacia la costa. Así sigue un largo rosario de testimonios, algunos de los cuales están en el libro de Emilio Ferro, y otros (estimo porque no conseguí una versión legible) están en el relato de uno de los pasajeros, Nazario Casas Vivanco, que describió el accidente a su familia a través de una carta.

Restos del Presidente Roca [Fuente: La Patagonia como la conocí - Emilio Ferro]

Parte de la carta de Nazario Casas Vivanco, pasajero del Presidente Roca [Fuente: Los Casas Ocampo].


La noticia de la tragedia dio la vuelta al mundo. Una búsqueda superficial en la web me devolvió decenas de artículos en periódicos nacionales y/o regionales de América y Europa. El número exacto de víctimas nunca pudo saberse, porque se destruyeron los registros de a bordo del barco, y porque en Puerto Madryn se había embarcado gente a último momento y no se habían completado las formalidades burocráticas en tierra. Los náufragos alcanzaron tierra y fueron auxiliados por un puestero de apellido Sanguinetti, que tenía unos galpones a unos 3 kilómetros al norte, en Punta Cantor. Al otro día se trasladaron a la estancia Valdés Creek (propiedad de los Ferro) y allí se alojaron durante tres días más. El 20 de febrero a la madrugada arribó el vapor Presidente Mitre, y más tarde el Presidente Quintana. Puestos al tanto de la situación, se decidió embarcar a todos los supervivientes en el Presidente Mitre y continuar viaje hacia Buenos Aires.

Así fue como después de 7 años y 23 viajes por el sur de la Argentina, el vapor Presidente Roca terminó encallado en una restinga a pocos kilómetros al sur de Punta Cantor. El clima, y probablemente los lugareños, se encargaron de ir desmantelándolo de a poco. Ya pasó un siglo de la tragedia y poco es lo que queda por ver. Además, la Península Valdés es Patrimonio de la Humanidad, por lo cual el acceso a las costas está restringido a determinados lugares. En particular la zona del naufragio del Presidente Roca esta muy próxima a la elefantería de Caleta Valdés, lo cual hace muy sensible al lugar. A pesar de ello, no es raro encontrar por la web fotos de algunos viajeros que se han bajado a examinar los restos del naufragio. Para poder hacer una contrastación, voy a reproducir algunas de ellas en este sitio.

Restos del Presidente Roca, año 1986 [Fuente: José Tuccio]

Caldera del vapor Presidente Roca, circa 1997 [Fuente: José Tuccio]


Por mi parte, lo único que pude ver fueron los restos de una de las calderas del barco y fragmentos del casco, aunque nada espectacular. Hay que usar mucha imaginación para "ver" el barco.

Vista de la caldera y parte del casco del Presidente Roca. La foto está tomada desde la ruta, con el máximo zoom (Enero 2013).

En su libro, Ferro dice que debería erigirse algún monumento o memorial a las víctimas del "más grande siniestro patagónico" (sic). En enero, mientras consultaba a una de las guardafauna de Caleta Valdés, me contó que está planificado construir un mirador en el lugar. Ojala sea así, y que los turistas que visitan la Península puedan conocer un poco de esta trágica historia patagónica. Ahora, por lo pronto, creo que es momento de concluir el artículo, así que los dejo hasta la próxima entrada.

Nota del 16/Marzo/2013: Después de publicar esta nota, recibí un interesante aporte desde el grupo de Facebook Madryn Olvidado, del señor Patricio Castillo Meisen, quien me envió una copia de la noticia tal como la publicó el diario La Nación, el día 21 de Febrero de 1909. Si bien los hechos son los mismos que los descriptos aquí, es interesante ver como en la misma nota de La Nación se percibe la confusión sobre los hechos, con telegramas que hablan de 20 o 120 víctimas, o sobre el lugar del accidente. Les dejo una copia del mismo para descargar. Hasta la próxima.

Diario La Nación del día 21 de Febrero de 1909 (página 7).

4 comentarios:

  1. Hola Patricio.... me encantan esta reseñas!!!!
    que buen relato.... dime ...eso no es un poco más al Sur de Punta Cantor??? lo que se llama Punta Hércules?

    de todos modos reconozco el lugar.... ya que soy guía de turismo desde el '91.... trabajando alli en Península....
    estoy dedicada a lanáutica - avistajes en la Bahía y en San Antonio Oeste.... me encanta la arqueología subacuática... hay una conferencia en mi blog...- 2005, islas Azores, " VALE LA PENA TENER UNA RESERVA? ", alli destaco la importancia de los naufragios como Patrimonio. gracias por compartir esta historia....

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    1. MUchas gracias por tu comentario. Los restos del Presidente Roca están casi a mitad de camino entra Punta Cantor y Punta Hércules. Mejor dicho, están donde comienza la restinga de rodea Punta Hércules.

      Aprovecho a preguntarte si conocés los naufragios del carguero América, que encalló en Punta Delgada, o el Maude, que está en Punta Cormoranes (todo en la Península). Son dos de mis "pendientes" que aún no he podido concretar.

      Gracias por el dato de tu blog, después le doy un vistazo. Saludos.

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  2. que increible, un barco de esa mangitud que este asi ahora, siempre me pregunto si quedara un barco de esos en buen estado y que funcione

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    1. Gracias Christian por tu comentario. Es una pena que hasta el día de hoy no se haya hecho nada por preservar este sitio histórico. Saludos.

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