viernes, 1 de noviembre de 2013

La distópica visión de "Un mundo feliz", de Huxley

No tengo mucho tiempo para estar al día, entre otras cosas, con las novedades del género de ciencia ficción. Para decirlo de otra forma, le he perdido el tren hace rato. Pero como sigue siendo uno de mis favoritos, al menos trato de saldar deudas pendientes con algunos clásicos. Hace unos meses me dediqué a la saga Odisea Espacial, de Clarke, y ahora acabo de terminar con otro clásico: Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Esta es una novela que mas que de ciencia ficción es de ficción distópica. El eje del libro no es tanto la cuestión tecnológica, aunque está presente, sino la forma en que ha evolucionado la sociedad humana en un futuro ubicado seis siglos por delante. La humanidad en la novela de Huxley es casi perfecta, hay salud, juventud, y placer, y se han erradicado la guerra, la enfermedad, y la vejez. Sin embargo, todo esto se ha logrado a un alto precio, eliminando la familia, la diversidad cultural, el arte, la literatura, la religión y, especialmente, la libertad.


En la sociedad feliz de Huxley las personas nacen por tecnología reproductiva y cultivos humanos, ya nadie tiene hijos ni forma parejas estables. Los niños al nacer son divididos en castas denominadas como alfa, beta, gamma, delta, y épsilon, y de esta forma son condicionados mediante una técnica denominada hipnopedia para poder manipularlos sin inconvenientes en su adultez. Desde el mismo momento de su concepción (o cultivo, para ser más exacto) las personas ya tienen programado su trabajo, y en cierta manera, su vida completa. Existe un organismo que controla casi todo el mundo, denominado como el Estado Mundial, que ha reemplazado a las naciones, que provee a la población de una droga llamada soma, la cual es definida en una parte del libro como un producto que tiene todos los beneficios del Cristianismo y el alcohol, pero sin sus defectos.

Dentro del programa de condicionamiento de la sociedad hay una serie de frases que son repetidas ciclicamente durante años, mediante la hipnopedia, que definen el espíritu de esa sociedad. Por ejemplo:

Todo el mundo pertenece a todo el mundo” (en otras palabras, nadie es librepensador)

Todo el mundo trabaja para todo el mundo” (Mi trabajo beneficia en los demás, a la vez que me beneficio del de ellos)

"Comunidad, Identidad y Estabilidad" (Lema que identifica al Estado Mundial)


Es interesante comparar esta visión de futuro de Huxley con la de otro pesimista, como George Orwell, con su famoso 1984 y aquello de "el Gran Hermano está viéndote". En ambos casos la visión es similar: Un Estado o Estados que controlan a las personas recortando su libertades y diciéndoles que deben hacer. En el caso de Orwell, ese control es a través de la manipulación de la información, el racionamiento, la represión. Huxley ve lo mismo, pero con un mecanismo diferente, las personas son controladas mediante un condicionamiento cultural comenzado desde su nacimiento y en su adultez son expuestas a numerosas formas de entretenimiento, que impiden que las mismas puedan detenerse a pensar y cuestionarse. Una interesante analogía puede verse aquí:

La visión de Orwell (Fuente)

La visión de Huxley (Fuente)


Una nota al margen antes de finalizar. En una de las escenas finales, a uno de los personajes, Helmholtz Watson, le ofrecen la posibilidad de salir de ese mundo feliz, e ir a vivir a algún rincón alejado del planeta, donde no molestase. Allí se da este diálogo:

Helmholtz se levantó de su sillón neumático.
—Me gustaría un clima pésimo —contestó—. Creo que se debe de escribir mejor si el clima es malo. Si hay mucho viento y tormentas, por ejemplo…
El Interventor asintió con la cabeza.
—Me gusta su espíritu, Mr. Watson. Me gusta muchísimo, de verdad. Tanto como lo desapruebo oficialmente. —Sonrió—. ¿Qué le parecen las islas Malvinas?


Así que en la ficción distópica de Huxley, nuestra Islas Malvinas son el refugio ideal para dedicarse a la escritura. Quien lo diría...

Bueno, creo que es hora de cortar. Sobre distopías se puede hablar largo y tendido. No quiero traer a colación la (casi) insuperable Fahrenheit 451, del maestro Bradbury, pero creo que, junto a 1984 y Un mundo feliz, forman una terna demoledora. Si ese es el futuro... prefiero vivir en el pasado. Hasta la próxima.

4 comentarios:

  1. segun parece se trata de una visión extrema y tentadora del futuro... pronto voy a cruzar sus hojas (y)

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    1. Suerte hermano con la lectura, seguro no te va a decepcionar. Un abrazo

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    2. es super aburrido el libro

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    3. No es un thriller, tiene un ritmo moderado, que invita a la reflexión. Más que un libro de ciencia ficción, que no lo es, es un libro sobre la sociedad. Por momenots bordea la filosofía. Por eso puede parecer aburrido, pero vale la pena darle una oportunidad, o dejar que pase el tiempo para encontrar el momento oportuno. Saludos.

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