viernes, 16 de mayo de 2014

El Valle de los Mártires (Chubut)

Por alguna razón, de todo el tiempo que pasé en la escuela primaria recuerdo con mayor detalle y cariño mi paso por 4º grado (1984). No es que el resto de los grados no haya sido interesante o bueno, pero de alguna manera recuerdo más situaciones relacionadas con 4º que con cualquier otro (está bien, es algo cualitativo, no podría cuantificarlo en forma exacta). Mi maestra era Delia García, y dentro del programa temático de la escuela primaria, en 4º se veía todo lo relativo a la provincia de Chubut (luego en 5º seguíamos por el país, en 6º por el continente americano, y en 7º era el resto del mundo). Allí fue donde aprendí las primeras cosas sobre la historia de mi provincia, de los pueblos indígenas, los primeros intentos fallidos de colonización, la llegada de los galeses, etc. Hay una de esas historias, que casi juraría que recuerdo hasta la hoja escrita a máquina de donde estudiaba, es la del caballo Malacara y el Valle de los Mártires, que hoy quiero recordar en estas líneas.

El monumento que señala el lugar de la tragedia se encuentra en el medio de la meseta y su apariencia es austera: un obelisco blanco con una leyenda en galés, y unas placas conmemorativas en la base, todo cercado por un muro bajo de ladrillo (Enero 2014)

La historia tiene un protagonista principal: John Evans. Él tenía 3 años cuando partió de Gales y llegó a las costas de la Patagonia en 1865, a bordo del velero Mimosa. Su niñez y juventud las pasó en la colonia galesa del valle del río Chubut. Su personalidad emprendedora lo llevó a conocer la inmensidad de la meseta patagónica, lo que le dio un conocimiento de la geografía de la región que lo llevaría a ser apodado "El Baqueano". De los tehuelches aprendió muchas cosas, y entre ellas, que allá lejos en el oeste había montañas, grandes pastizales y oro.

Mapa de los emplazamientos galeses en la provincia de Chubut [Fuente: Andes Celtig]



Así fue como en noviembre de 1883 John D. Evans, Richard B. Davies, Zacarías Jones y John Parry salieron en dirección a la Cordillera, en busca de oro. Ante la falta de víveres se detuvieron en un paraje conocido como Cañadón o Zanjón de Oro, donde hicieron campamento. Evans y su cuñado Jones volvieron a la colonia a buscar provisiones, y al regreso vinieron acompañados por cinco amigos más. Sin embargo, al proseguir el viaje el grupo se redujo a cuatro personas nuevamente. Zacarías Jones regresó a la colonia y su lugar fue ocupado por John Hughes. A fines de febrero de 1884 llegaron al río Gualjaina y se encontraron con tres miembros de la tribu del cacique Foyel. Uno de ellos, Juan Salvo, los conocía. El encuentro se hizo en un clima amenazador porque Salvo les dijo que sospechaba que ellos eran espías del Ejército. Fueron invitados a las tolderías de Foyel, pero desistieron de la visita, lo cual no fue tomado de buena manera. Ante la sensación de que corrían peligro decidieron volver a la colonia del valle del río Chubut, que estaba a unos 600 Km.

"Cabalgaron de día y de noche tratando de no dejar rastros, andando tramos por el lecho del río, hasta quedar exhaustos. Cuando tuvieron la impresión de que los indios no los seguían, acamparon un día en el Cañadón Carbón. Al día siguiente, Evans montó en el Malacara que era el mejor caballo de la tropilla y salió a cazar. Volvió a reunirse con el grupo llevando dos liebres maras, que serían su comida. Mientras cabalgaban despreocupados, sin siquiera mirar atrás..." (La Patagonia de Chatwin, Adrián Gimenez Hutton)


"Cuando de pronto sentimos un aullido y gritos de guerra de los indios y la atropellada de los caballos. Eché una mirada hacia atrás y vi sus lanzas brillar al sol, nos cerraron en círculo; sentí el chuzazo de la lanza en mi paleta izquierda y antes de que pueda reaccionar vi a Parry caer a tierra con una lanza clavada en el lado derecho y no se si los otros compañeros estarían heridos porque hasta ese momento se mantenían sobre sus caballos. Clavé las espuelas en las costillas del Malacara (el caballo que montaba), rompí el primer círculo de lanzadores y un indio que se encontraba a retaguardia detrás del círculo tomó su lanza con las dos manos y me la arrojó; logré desviarla con el brazo y la vi clavarse en la arena al lado de mi caballo y antes de que tuviera una segunda ocasión mi Malacara en dos saltos había salido de su alcance y disparaba dando tremendas brazadas a todo lo que le daban sus patas hacia el noroeste y un tropel de indios me seguía..." (testimonio John Evans)

En la página web de la Confederación Gaucha Argentina encontré esta foto escaneada de un libro en donde se ve el barranco donde saltó el Malacara, 39 años después de la tragedia [Fuente].

Trescientos metros adelante Evans se encontró con un profundo zanjón que le cerraba el paso. El caballo Malacara que montaba saltó al fondo del zanjón, se recuperó del golpe y luego trepó por el lado opuesto. Los perseguidores no pudieron imitar la hazaña del Malacara y tuvieron que dar un rodeo largo que le dio una importante ventaja a Evans y su caballo. Cabalgaron hasta que se hizo de noche, momento en el que descansaron un poco y tomaron agua en un cañadón, para retomar la marcha a la luz de las estrellas. El domingo 5 de marzo a la noche Evans se encontró con un colono, el Sr. Richard Davies, en una zona conocida como Campamento Villegas. Davies le prestó otro caballo con el cual Evans se desplazó hasta Rawson. Una vez conocida la noticia del ataque, se armó una partida de 43 personas encabezada por Lewis Jones, que se dirigió al lugar de los hechos. Días después, al llegar al lugar de la tragedia, se encontraron con una situación atroz: los tres colonos habían sido asesinados y mutilados. Fueron enterrados allí mismo, luego de un responso realizado por David Jones, donde cantaron el himno religioso Bydd Myrdd O Ryffeddodau (Millar de Maravillas). El lugar pasó a llamarse entonces "Dyffryn Y Merthyron" (Valle de los Mártires) y el vado del Río Chubut, cercano al solitario cementerio, se llamó "Paso de las Tumbas" (Rhyd Y Beddau).

Tumba del caballo Malacara de Evans, en Trevelin (Enero de 2010). El caballo murió en el invierno de 1909 a la edad de 31 años, a causa de una caída sobre el hielo.


Existen diversas teorías sobre las causas que provocaron este conflicto aislado entre los colonos galeses y los indígenas. Recuerdo que en la escuela se nos enseñaba que los habían confundido con espías del Ejército Nacional. Luego leí otras versiones, como que era parte de una venganza urdida por un aborigen vecino de Zacarías Jones, con quien tenía una mala relación. John Evans se inclinaba por la hipótesis de Salvo, quien habría sido influenciado por este sujeto con la mentira de que ellos trabajaban para el Gobierno. ¿Fue un simple y brutal asesinato? En cualquiera de los casos, es llamativa la crueldad y saña con la que fueron asesinados.

Interior del museo Cartref Taid (Hogar del abuelo), en Trevelin (Enero de 2010). Tuve el agrado de visitarlo en tres ocasiones diferentes, y en todas ellas escuché la historia que aquí resumo contada por Clery Evans, la nieta de John Evans. Parada obligada si se encuentran de paso por la Comarca Andina.


Treinta años después después del incidente, en 1914, John Evans levantó una columna de mármol en el lugar, con los nombres de Richard B. Davies, John Hughes y John Parry para recordar a sus compañeros en aquel trágico 4 de marzo de 1884. El Departamento de la provincia del Chubut, donde fueron asesinados estos tres galeses, se llama desde 1915 Departamento Mártires (Decreto del presidente provisional del Senado Nacional en ejercicio del Poder Ejecutivo, Benito Villanueva, del 20 de octubre de 1915).

Foto extraída del libro de Marcelino Martínez, "La Patagonia Central" (1913). No hay información adicional sobre quienes son las personas que posan en la foto, ni la fecha en que fue tomada.


El pasado mes de enero, mientras me dirigía hacía la cordillera por ese maravilloso camino que es la Ruta Nacional Nº25 (lo de maravilloso es por los paisajes, no por el estado del pavimento), me desvié unos pocos kilómetros antes de llegar a Las Plumas para visitar el lugar donde fueron asesinados los tres colonos. Después de recorrer una decena de kilómetros de camino de ripio bastante bueno, llegué al lugar de los hechos. Allí se alza el monumento que recuerda el incidente, bastante bien preservado por estar en un paraje tan solitario (suerte peor han tenido otros monumentos provinciales, como el que destruyeron en playa Villarino). Quizás lo salva el hecho de estar lejos de lugares muy turísticos o de grandes poblaciones. En fin, como sea, lo que quería compartir son algunas de estas fotos, y de paso hacer el contraste entre la foto del libro de Marcelino Martínez (anterior a 1914) y el monumento tal y como está ahora.

Camino para llegar al monumento. El acceso, sobre la Ruta Nacional Nº 25 está pobremente señalizado (hay que saber lo que uno busca para poder verlo). Justo antes de comenzar la bajada hacia la localidad de Las Plumas, hay un desvío que nos interna en la meseta, y luego de franquear dos tranqueras y recorrer una decena de kilómetros se llega al monumento.

Obelisco y placas que recuerdan el incidente del valle de los Mártires. La leyenda en galés dice "En memoria de Richard D. Davies, John Parry y John Hughes, los que fueron asesinados por los indios después de haber incursionado por el interior del territorio el 4 de marzo de 1884".

Vista posterior del monumento. Llama la atención la porción de terreno detrás del obelisco, que está cercada con postes y unos alambres, en cuyo interior crecen arbustos autóctonos. ¿Es ese el lugar exacto del entierro?


Bueno, creo que es un buen momento para cerrar esta nota que nació, como muchas otras, pretendiendo mostrar un par de fotos, y terminó llevándome a repasar todo la historia del Valle de los Mártires. Espero que les hay gustado. Hasta la próxima.


Nota del 21/abril/2016: Encontré un video en Youtube relatado por Clery Evans, la nieta de John Evans, en donde se resume la historia de Evans, el Malacara, y la llegada de los galeses a la cordillera. Muy recomendable para aprender algunos detalles que no conté en esta nota, y en especial por venir de parte de Clery, que lo hace muy ameno.


13 comentarios:

  1. Muchas historias de la patagonia tienen ese condimento de soledad que las hace diferentes. Muy buena entrada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias hermano, como siempre, por tus palabras. Me alegro que lo hayas disfrutado. Saludos

      Eliminar
  2. Patricio, me parece buenísimo lo que has documentado aquí. Conozco la historia bien, porque la he leído en más de un libro. He visitado una vez el lugar, el cual es apasionante, ya que saca al visitante conocedor de la historia de la realidad y lo lleva hacia atrás en el tiempo. Pero me gustó refrescarlo leyendo esto. Si tenés oportunidad de ver este comentario, sería un gusto contactarte para intercambiar vivencias y documentos. Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado Florychicha, me alegro que te haya gustado la nota, y te agradezco por tu comentario. Hace varios años que tenía pendiente visitar este monumento, y recien pude concretarlo el pasado mes de enero. Comparto con vos la sensación de estar parado ahí, en el medio de la meseta, solo... no se puede explicar con palabras. Si queres contactarme podes hacerlo desde Google+ (fijate mis datos personales, arriba a la derecha), o por mail a patagonik1@ciudad.com.ar

      Eliminar
  3. Evidentemente nos gustan las mismas historias y lugares. La foto del libro de Martínez se la lleve a Clery, me dijo que es el lugar pero que ninguno de los que están allí es su abuelo y tampoco sabe quienes son. En Gualjaina hay una placa marcando el lugar desde donde los comenzaron a perseguir, la colocó Milton Evans, hijo de John Daniel. Y también fui varias veces al Valle de Los Mártires y comparto la misma sensación al estar allí.
    Aquí te dejo una foto de algo lindo y extraño que me sucedio allí: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1901493979257&l=4ced13dd81

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado Darío, es bueno encontrar gente con las mismas inquietudes que uno, para poder compartir vivencias y conocimiento (y para disfrutar de lo mismo). Es muy bueno el dato que me pasas sobre la foto de Martínez y lo que averiguaste con Clery, no se me había ocurrido recurrir a ella. También te agradezco por el dato de Gualjaina, lo desconocía por completo. Ojala en alguna ocasión que pueda ir para la cordillera me haga un tiempo para visitar el lugar.
      Por cierto, me encantó tu historia del Valle de los Martires y la palabra "DIOS" escrita en la piedra. Gracias por compartirla. Saludos

      Eliminar
  4. Aprovechando el comentario de Dario, quiero compartir este album de fotos donde se pueden apreciar más cosas del valle de los Martíres:

    https://www.facebook.com/dariogranato/media_set?set=a.10203023246724302.1073741841.1298921612&type=1

    ResponderEliminar
  5. Muy buena la investigación. Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Rebarg por tu comentario, me alegro que te haya gustado. Saludos

      Eliminar
  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado amigo, gracias por el comentario. Ojala te sea útil esta breve guía del lugar. Saludos

      Eliminar
  7. El año pasado visité la tumba del "Malacara", en Trevelin, atraído por una historia que leí en un suplemento dominical del Diario de Cuyo, escrita por el aventurero Beorchia Nigris. Me faltó, el lugar de los hechos que pretendo conocer esta vez, que vaya a Puerto Madryn. Gracias por compartir estas geniales fotos, espero poder subir las mías. Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado omar, gracias por tu comentario. Ojala puedas visitar el lugar y, en especial, "sentir" el lugar. Cuando subas tus fotos dejá un comentario por acá, así las puedo enlazar al blog. Saludos

      Eliminar