jueves, 20 de noviembre de 2014

Rosetta y Tronador: En todos lados se cuecen habas


Esta es una entrada breve, redactada a las apuradas entre varias otras tareas pendientes. Lo que la impulsa es la lectura de los hechos que hacen ciertos medios de prensa y sectores políticos sobre el tema de la investigación espacial y, especialmente, sobre la inversión en esta área. Para muestra basta un botón, pero yo he buscado dos, y para que sea más imparcial, los he buscado a ambos lados del Atlántico. Se trata de la misión Rosetta, de la Agencia Espacial Europea (ESA), y el proyecto Tronador, de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

La sonda Rosetta [Fuente: ESA].

El cohete Tronador II [Fuente: CONAE].



Rosetta: es una sonda espacial de la ESA cuya misión es orbitar alrededor del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, y depositar sobre su superficie un módulo de aterrizaje, llamado Philae. Fue lanzada el 2 de marzo de 2004, y tuvo que realizar una compleja trayectoria de vuelo que incluyó tres sobrevuelos a la Tierra y uno a Marte para obtener la asistencia gravitatoria necesaria para alcanzar el objetivo. Llegó a destino en agosto de este año, y en los siguientes dos meses se dedicó a cartografiar el cometa para determinar el lugar donde debía aterrizar el módulo Philae. Tanto Rosetta como Philae cuentan con numerosos instrumentos científicos para analizar el cometa, incluyendo un taladro para buscar muestras internas.
El 12 de noviembre pasado, luego de haberse acercado a apenas 10 km, el módulo Philae se desprendió de Rosetta y descendió al sitio de aterrizaje, denominado Agilkia. Debido a la escasa gravedad del cometa, el módulo Philae, que en la Tierra pesa casi 100 kg, en la superficie del 67P/Churyumov-Gerasimenko apenas pesa 10 gramos. Para no salir volando por los aires Philae contaba con tres arpones de fijación, que desafortunadamente fallaron e hicieron que el módulo rebote dos veces contra la superficie y termine apoyado sobre dos de las tres patas, en un rincón oscuro del cometa donde apenas llega radiación solar para alimentar las baterías. A pesar de ello, Philae operó varios días, hasta que se le agotó la batería interna y entró en modo hibernación, a la espera de un mayor acercamiento al Sol.

Tronador II: Este proyecto se realiza bajo la dirección de la CONAE, y su objetivo es desarrollar una serie de vehículos experimentales (Vex), suborbitales, con control de vuelo, para demostrar la madurez tecnológica de los componentes de los subsistemas de propulsión, aviónica y estructuras necesarios para satisfacer los requerimientos del lanzador. Dada la complejidad del vehículo lanzador, se requiere de varias experiencias de lanzamiento de vehículos experimentales Vex para lograr la evolución del Tronador II. En marzo del 2014 se realizó la primera prueba de un vehículo Vex1 (denominado Vex1A), en el área de Punta Indio, para verificar el sistema de navegación, guiado y control en un lanzamiento vertical desde una plataforma de lanzamiento. El Vex1A no pudo completar su misión por las interferencias halladas entre los desvíos dados por la condición inicial y la cinemática propia del vehículo con la plataforma de lanzamiento. Sin embargo, la telemetría obtenida en este breve lapso permitió contar con información suficiente para el rediseño y realización de una nueva prueba experimental (Vex1B), la cual fue exitosamente concretada el 15 de Agosto del 2014. El VEx1B cumplió la trayectoria programada volando durante 27 segundos y llegando a una altura máxima de 2.200 m, permitiendo comprobar el sistema de propulsión, y el de navegación, guiado y control.

El malogrado módulo Philae, que no logró anclarse a la superficie del cometa y actualmente hiberna en un rincón oscuro a la espera de un acercamiento mayor al sol [Fuente: ESA].


Los hechos: Luego del accidentado aterrizaje de Philae, y de la momentánea frustración por no haber logrado colocar el módulo en el lugar elegido y tener que hacerlo hibernar hasta estar más cerca del Sol, no pasó mucho tiempo antes de que alguien empiece a despotricar contra la ESA. En el diario El Mundo, el periodista Pedro Simón escribe una columna llamada "La parábola de Leónov (¿Merece la pena la inversión en la misión Rosetta?)", en donde se despacha con comentarios como este:

"Obviemos que la lavadora espacial rebotó dos veces como un balón medicinal. Dejemos a un lado que los ganchos para anclarla no se desplegaron. No hagamos sangre con que Philae cayó en la parte oscura del cometa, vaya, y entonces no recibe luz para cargar las pilas. Corramos un tupido velo sobre la defunción inminente de la sonda anunciada ya por los científicos. Pero no pasemos por alto lo que cayó el miércoles, con lo que está cayendo. Esto es: 1.300 millones de euros gastados exactamente para qué."

El grado de desinformación, por usar una palabra amable, que esgrime el artículo (y el párrafo extraído) es notable. En relación a esto, recomiendo leer el artículo de Daniel Marin en el blog Eureka, que trata sobre el periodismo acientífico. Lo peor de todo es que esto ya lo había visto antes, cuando el Curiosity llegó a Marte (recomiendo leer este lamentable artículo) o cuando el Vex1A no pudo despegar de su plataforma. En este último caso, varios medios de información nacionales salieron a pegar, con una importante falta de criterio, al proyecto Tronador. De hecho, y yendo a algo más cercano en el tiempo, el pasado mes de octubre, cuando se puso en órbita el ARSAT-1, algunos políticos (y futuros candidatos a presidente) mencionaron que se trataba de una "heladera" (nótese las comparaciones: heladera, lavadora...) y de una "empresa tecnológica que no hace falta".

El fallido Vex1A caído en la misma plataforma de lanzamiento [Fuente: Punta Indio Web]


Todas estas cosas suelen quedar en segundo plano, y se desvanecen con el paso de los días, tapadas por noticias más urgentes y llamativas, como los asesinatos, la violencia, y los escándalos mediáticos. Sin embargo no son hechos menores, porque son temas fundamentales para el desarrollo de la ciencia y tecnología, y por ende, para el progreso de la sociedad. Sobre la importancia, y la necesidad, de desarrollar e investigar sobre tecnologías relacionadas con el espacio exterior, no voy a extenderme demasiado, pero recomiendo leer alguno de estos artículos: ¿Por qué debemos investigar el espacio? y ¿Por qué explorar el espacio?

Por último, y a modo de cierre, quiero resaltar la diferencia entre gasto e inversión. La investigación espacial es una inversión a largo plazo, como también lo es la física de altas energías o el sistema educativo (primaria + secundaria + universidad suman unos 16-17 años, un tiempo que podemos considerar como largo plazo). Un gasto es Fútbol Para Todos. Intelligenti pauca.

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