sábado, 7 de marzo de 2015

La operación Shogo

Este es un artículo cuya escritura he abandonado repetidas veces, pero que al fin he podido redondear. Vamos a retroceder unos setenta años, hasta octubre de 1944. La Segunda Guerra Mundial ha dado un vuelco. Después de la redefinición de las posiciones y acciones de los años 1942 y 1943, el curso de la guerra es dirigido por otros. Alemania retrocede en forma más o menos desordenada ante la presión creciente del Ejército Rojo. Italia ha sido invadida por los Aliados y combate con más confusión que convicción. A Japón tampoco le van las cosas bien. Después de la batalla de Midway, en 1942, donde perdió cinco estratégicos portaaviones, la guerra en el Pacifico le es desfavorable. Ha encadenado una serie de derrotas que lo compromenten seriamente. Para octubre de 1944, las fuerzas de Estados Unidos están desembarcando, con un poco de caos, en las Filipinas. McArthur lidera esta invasión, guiado más por el orgullo que por la pura estrategia.

La flota de Kurita abandona el puerto de Brunéi en dirección a las Filipinas (22/octubre/1944). En primer plano el se ve Nagato; en segundo plano, el Musashi y el Yamato; más adelante los cruceros Maya, Chokai, Takao, Atago, Haguro y Myoko [Fuente: Wikipedia].

Japón ha decidido hacer frente a la cada vez más numerosa y poderosa flota estadounidense. Sabe que las posibilidades de conseguir una victoria son exiguas, pero al menos espera infligir los suficientes daños como para obligar a los EE.UU. a negociar el fin de la guerra. Por ello, entre otras cosas, envía una avanzada por mar, compuesta por algunas de las viejas glorias de la otrora poderosa marina imperial. Al mando de esta operación se encuentra el vicealmirante Takeo Kurita.



El vicealmirante Takeo Kurita, protagonista principal de las acciones navales en la operación Shogo.


La operación, denominada Shogo (Operación Victoria), comprendía una serie de complejas maniobras que terminaron por enredarse más de lo que había sido previsto. Las fuerzas japonesas estaban divididas en cuatro: la fuerza principal, al mando de Kurita, la segunda fuerza, al mando de Shima, la fuerza C, al mando de Nishimura, y una fuerza señuelo al mando de Ozawa. La primera debía llegar al golfo de Leyte pasando a través del estrecho de San Bernardino, mientras que las de Shima y Nishimura debían hacerlo a través del estrecho de Surigao. La función de Ozawa era tan simple como importante: distraer a al 3º flota de Halsey para dar vía libre a los barcos japoneses para caer por sorpresa sobre Leyte y las fuerzas de McArthur. A lo enrevesado del plan se le sumó que los estadounidenses no estaban preparados para enfrentar una iniciativa de aquel tipo, pero no por falta de material, sino porque atribuían a los japoneses demasiada racionalidad y no consideraban sensato un acercamiento al golfo de Leyte. El balance de fuerzas previo a la batalla era abrumadoramente favorable al bando Aliado:

Japón: 9 acorazados, 4 portaaviones, 15 cruceros, y 29 destructores
EE.UU.: 9 portaaviones mayores, 8 ligeros y 29 de escolta, 12 acorazados, doce cruceros pesados, 16 ligeros, 178 destructores, 40 destructores escolta y 10 fragatas.
(Datos extraídos del libro Nemesis, de Max Hastings)

Mapa de la operación Shogo, también conocida como la batalla de Leyte [Fuente: desconocida].

La operación comenzó mal. El 23 de octubre, la 1º Fuerza de Asalto de Kurita, procedente de Brunei, había sido detectada por dos submarinos estadounidenses, el Darter y el Dace. Cinco acorazados y diez cruceros pesados avanzaban en tres columnas, a 16 nudos, sin protección antisubmarinos. Los submarinos estadounidenses aprovecharon esta debilidad y lanzaron una decena de torpedos contra la formación. En cuestión de minutos, antes de que los japoneses lanzaran su primer disparo, la 1º Fuerza había perdido tres cruceros pesados: El Atago (buque insignia de Kurita) y el Maya se hundieron, y el Takao se retiró dañado. El Darter terminó encallado y torpedeado en la costa, luego de ser perseguido por un destructor japonés.

El Atago, buque insignia de la flota de Kurita, fue hundido apenas comenzó la operación Shogo [Fuente: A father's untold war story].

El submarino USS Darter, uno de los verdugos del Atago, terminó encallado y acribillado en un arrecife cercano. Su tripulación completa fue rescatada por el USS Dace [Fuente: Pigboats].

Un par de submarinos había provocado daños importantes, no solo materiales sino morales, a la denominada Fuerza Central. El oficial Masanori Ito se quejaba amargamente al respecto: "¿Por qué nuestra gente no puede conseguir una proeza como esta?"
Fuente: Nemesis, de Max Hastings

Para entonces quedaba claro que los buques de Kurita se dirigían al estrecho de San Bernardino, desde donde pretendían avanzar hacia el sur, al golfo de Leyte, donde se hallaba el fondeadero de MacArthur. La Fuerza C, al mando de Nishimura avanzaba por el sur, pasando Mindanao, y se dirigía hacia el estrecho de Surigao. En simultaneo, tres grupos de cincuenta aviones cada uno, provenientes de Luzón, atacaron el Grupo 3 de Sherman, al norte de las Filipinas. Los japoneses fueron barridos del cielo, pero, un solitario bombardero de picado Judy dejó caer una bomba de 250 Kg sobre la cubierta del portaaviones ligero Princeton, que se hallaba atestada de aviones preparados para el despegue. Se trató de salvar al barco, pero una enorme explosión en la bodega de torpedos sentenció su final, y casi acaba con el crucero Birmingham, que realizaba tareas de rescate y asistencia.

La siguiente movida correspondió a los estadounidenses, que atacaron con tres oleadas de aviones sucesivas a la fuerza principal de Kurita. El almirante japonés tuvo que soportar estoicamente como los aviones americanos caían una y otra vez sobre sus barcos, sin contar con protección aérea (los pocos aviones que quedaban en Filipinas estaban reservados para atacar portaaviones... otro de los sinsentidos de la batalla). El crucero ligero Noshuiro fue una de las primeras víctimas, y el crucero pesado Myoko debió volver a casa con daños severos. Pero lo más impactante había sido la pérdida del acorazado pesado Musashi, que fue alcanzado por ¡diecinueve torpedos y diecisiete bombas!.

El acorazado pesado Musashi partiendo de Brunei, rumbo a las Filipinas [Fuente:Wikipedia]

Mientras redactaba los últimos detalles de este artículo, me llegó la noticia de que un grupo de investigadores dirigidos por Paul Allen (el co-fundador de Microsoft) ha encontrado los restos del Musashi, a 1000 metros de profundidad en el Mar de Sibuyán (Filipinas) [Fuente: Gizmodo]


Todo había salido mal hasta el momento, por lo que Kurita decidió emprender el retorno, abandonando a su suerte a las otras dos fuerzas que convergían hacia Leyte. Por ejemplo, la Fuerza C de Nishimura, era de una debilidad tremenda como para emprender un ataque por su cuenta. Por su parte, la pequeña escuadra de Shima iba a reunirse con Nishimura, pero llevaba un retraso de varias horas. Según palabras de historiador Max Hastings, "era como si el alto mando japonés estuviera ofreciendo a sus enemigos una banquete en platos sucesivos, escogidos para satisfacer los apetitos estadounidenses, con las pausas convenientes para el descanso del paladar". El almirante Oldendorf, al mando de uno de los grupos de bombardeo que componía la 7º Flota de Kinkaid sería el encargado de enfrentar a Nishimura. Para ello preparó una trampa compuesta por una primera línea de decenas de lanchas torpederas, luego masas de destructores armados con torpedos y por último, una linea completa de combate con los acorazados Mississippi, California, Tennessee, Pennsylvania, Maryland, West Virginia, los cruceros pesados Louisville, Portland, Minneapolis, HMAS Shropshire y los livianos Denver, Columbia, Boise (luego ARA 9 de Julio) y Phoenix (luego ARA General Belgrano) con 30 destructores. La batalla duró casi seis horas, y el balance fue aplastante para los estadounidenses: masacraron casi por completo a las dos escuadras, de Nishimura y Shima, dejando escapar a un solo crucero pesado y cinco destructores. Las bajas estadounidenses en el estrecho de Surigao ascendieron a 39 muertos y 114 heridos, la mayoría como consecuencia del "fuego amigo". A modo de comparación, uno de los viejos acorazados japoneses, el Fuso, fue hundido con torpedos, que lo partieron al medio, y dejó más de un millar de muertos. El resultado de este enfrentamiento fue un reflejo de la inferioridad tecnológica y la incompetencia táctica que reinaba en los altos mandos japoneses. Incluso los anticuados acorazados de Oldendorf, cinco de los cuales habían sido rescatados del fondo de Pearl Harbour, contaban con una tecnología superior a la japonesa, especialmente en lo que se refiere a radar y sistemas de tiro.

Mapa de la batalla del estrecho de Surigao. El grupo de Oldendorf destruyó por completo las fuerzas de Nishimura y Shima, que llegaron tarde y por separado a la trampa de los americanos [Fuente].

El crucero ligero USS Phoenix (nuestro ARA General Belgrano) tuvo su participación destacada en el estrecho de Surigao, combatiendo contra el Yamashiro [Fuente: NavSource Online].

La historia del USS Phoenix/ARA General Belgrano está marcada por sucesos increíbles y trágicos. Entre los primeros podemos mencionar que estuvo, y sobrevivió, al ataque japonés sobre Pearl Harbour, y que participó en forma activa en la última batalla de grandes naves de superficie de la historia. En lo trágico hay que recordar que es el único crucero, y el primer buque de guerra de gran porte, en ser hundido después de 1945, y que es el prime barco en la historia en ser hundido por un submarino nuclear.
Fuente: The Strange Story of the Phoenix

USS Boise / ARA 9 de Julio. Participó de la batalla del estrecho de Surigao [Fuente: Hyperwar]

Acorazado Fuso, gemelo del Yamashiro. Explotó su pañol de municiones y se partió en dos. Ambas secciones flotaron independientemente y fueron hundidas por los estadounidenses. No hubo sobrevivientes (incluyendo a Nishimura). [Fuente: Wikipedia]

Foto del Yamashiro, gemelo del Fuso, luego de la reconstrucción finalizada el 27 de enero de 1935 [Fuente: Wikipedia]

Sin embargo, la acción más extraña de la batalla de Leyte estaba aún por llegar. El almirante Kurita, que se había retirado la tarde anterior, se encaminó de nuevo al estrecho de San Bernardino a la mañana del día 24, impulsado por el mensaje del comandante en jefe, el almirante general Soemu Toyoda: "Todas las fuerzas deben retomar el ataque, con fe en la divina providencia". Con las primeras luces del día, cuando cruzaron a mar abierto al este de las Filipinas, se encontraron con un panorama inesperado. La flota del almirante Halsey no estaba. Halsey había movido TODOS sus barcos al norte, para perseguir al grupo de portaaviones señuelo al mando de Ozawa, que de esta manera cumplía perfectamente su papel. Por un malentendido entre los mandos de las distintas fuerzas, no dejaron ni un destructor vigilando la entrada del estrecho de San Bernardino. Las fuerzas norteamericanas respondían ante un mando dividido, una parte a MacArthur y otra a Nimitz, y a la luz de los resultados la comunicación entre ambas era deficiente. Habían dado a la fuerza de Kurita por derrotada, lo cual estuvo a punto de poner en serios aprietos a las fuerzas emplazadas en el sur, en la costa de la isla de Samar. En el camino solo se interponían tres grupos de portaaviones de apoyo, llamados Taffy 1, 2, y 3, compuestos por 16 portaaviones de escolta, y su pequeña escolta compuesta por destructores y destructores de escolta. A pesar de las pérdidas sufridas en el primer día de combate, la Fuerza Central de Kurita era aún imponente: cuatro acorazados (incluyendo el acorazado gigante Yamato), seis cruceros pesados, dos cruceros ligeros y una docena de destructores. Era comparable, en potencia de fuego, con el Grupo de Fuego de Apoyo liderado por Oldendorf.

Escenario de la batalla a las 07:07 del 25 de octubre de 1944. A la izquierda, en rojo, la Fuerza Central de Kurita, que ha ordenado un ataque general contra el Taffy 3 (a la derecha, en azul). Fuente: The battle off Samar - Taffy III at Leyte gulf

Fue uno de los mayores ataques sorpresa de la guerra. Pese a todo el poderío tecnológico de los EE.UU., los barcos de Kurita habían sido capaces de navegar casi 250 kilómetros en siete horas sin que nadie se de cuenta. El 25 de octubre, poco antes de las 7 de la mañana, la fuerza de Kurita abría fuego contra el Taffy 3, un pequeño grupo compuesto por 5 portaaviones escolta (rudimentarias pistas de aterrizaje flotante construidas sobre buques cisterna y barcos mercantes), 3 destructores y 4 destructores escolta. Sin embargo la sorpresa fue doble. Si bien el Taffy 3 se hallaba en clara desventaja, lo cierto es que Kurita también estaba asustado, y creyó encontrarse con la 3º Flota de Halsey y todos sus portaaviones. Más que organizar un ataque concertado, se ordenó un ataque general en el que cada nave actuaba por su cuenta. Durante dos horas se sucedieron acciones caóticas entre los japoneses, que a pesar de tener superioridad numérica y de potencia de fuego, atacaban con total descoordinación y falta de puntería, y el Taffy 3 (con la ayuda aérea del Taffy 2), que devolvía los golpes como podía mientras maldecían haber quedado al descubierto por culpa de Halsey. En ese caos, los pequeños destructores y destructores escolta del Taffy 3 hicieron frente a los acorazados y cruceros pesados de Kurita, logrando ganar tiempo y evitando que toda la potencia de fuego de los japoneses se concentrase sobre los portaaviones escolta, que nada podían hacer para defenderse. Antes de las 10:00 de la mañana, Kurita ordena la retirada, ante los norteamericanos atónitos que se creían perdidos.

Noticias publicadas en algunos diarios de España e Italia entre el 26 y 27 de octubre de 1944. Los resultados de la batalla aún aparecían confusos. El Cuartel General japonés fantaseaba con una apabullante victoria (ver nota de la izquierda, del diario La Vanguardia). Fuentes: Diario La Stampa (26 y 27 de octubre de 1944), ABC (27 de octubre de 1944), y La Vanguardia (26 de octubre de 1944).

Para el día 26 de octubre todo había terminado. Fue el último gran enfrentamiento entre unidades navales a la antigua usanza. De ahí en más las luchas serían entre barcos y aviones, pero ya no se volverían a ver enfrentamientos entre barcos de gran porte "a cañonazo limpio". La era de los acorazados llegaba a su fin, y su lugar sería ocupado por los portaaviones y los barcos más ligeros y de despliegue rápido. Mucho se ha escrito (y se escribirá) acerca de la sucesión de aciertos y errores de cada bando, de las dudas de Kurita, de la falta de coordinación, y un largo etcétera. La realidad fue que la batalla del golfo de Leyte acabó sin modificar el curso de los acontecimientos. Al igual que otras ofensivas desesperadas, con la de Alemania en las Ardenas, la batalla del Golfo de Leyte solo sirvió para sumar dolor y muerte a la más que trágica Segunda Guerra Mundial. Se podrán ver o rescatar algunos episodios heroicos, otros miserables, aunque la mayoría fueron simplemente inútiles y sangrientos. El frío análisis estratégico marca la victoria Aliada y la futilidad del esfuerzo japonés, pero puestos en la misma situación, ¿quien no jugaría sus últimas cartas con decisión suicida si sabe que todo está perdido?

A pesar de las numerosas bajas sufridas por la Marina de Japón, sobre el final de la guerra seguía siendo una fuerza importante, solo superada por la de EE.UU. y, quizás, la de Inglaterra. El gráfico pertenece a la revista Illustrated London News del 28 de julio de 1945. Posiblemente haya algunos errores en el gráfico, porque el Yamato (el barco más grande, identificado como BB3, a la derecha) fue hundido en abril de ese mismo año. Fuente: JF Ptak Science Books


Anexo: La mayor parte del material de esta nota fue extraída del libro Nemesis, de Max Hastings. Muy recomendable para los interesados en la Segunda Guerra Mundial, y en especial para los que quieran saber más sobre el tramo final de la guerra en el Pacífico. Para los que les interese ver en detalle el movimiento de los barcos durante los momentos clave de la batalla, recomiendo darle un vistazo al libro online "The battle off Samar - Taffy III at Leyte gulf".

Para los que les interese husmear en viejos diarios online para ver como fue cubierta la noticia, les recomiendo visitar los sitios de los diarios mencionados más arriba, y también el de la Hemeroteca Digital de la provincia de Santa Fe. Como muestra les dejo dos enlaces que apuntan directamente a las noticias llegadas desde las Filipinas:

http://www.santafe.gov.ar/hemerotecadigital/diario/20520/?page=2&zl=3&xp=-483&yp=-519
http://www.santafe.gov.ar/hemerotecadigital/diario/4621/?page=1&zl=3&xp=-635&yp=-535

Otros enlaces para los más exigentes:

http://www.ibiblio.org/hyperwar/USN/rep/Leyte/BatExp/Leyte-BE-78.1.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_del_Golfo_de_Leyte
http://www.zona-militar.com/foros/threads/la-batalla-del-golfo-de-leyte-batalla-por-batalla.5364/

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