sábado, 22 de agosto de 2015

La conquista del espacio, de Matthew Brzezinski

La entrada de hoy es muy breve, pero no resisto la tentación de hacer una pequeña reseña de un libro que acabo de terminar de leer. Como bien saben los que siguen a este errático blog, que navega entre la Patagonia y el espacio profundo, tengo mucho interés por los temas relacionados con la astronomía y la exploración espacial. Como buen curioso y aficionado a estos temas, trato de mantenerme informado sobre los últimos descubrimientos y noticias. Hace un mes mi atención estaba puesta en el histórico sobrevuelo a Plutón, que ya mencioné en su momento. Ahora el turno le toca a un libro que compré en una de esas librerías de saldos, donde suelen estar aquellos ejemplares que pasaron muy rápido de moda, o que acusaron la falta de publicidad. Allí encontré, hace unos meses, al libro "La conquista del Espacio" (Red Moon Rising), de Matthew Brzezinski (Editorial El Ateneo). Lo tuve guardado en la pila de libros pendientes hasta hace un par de semanas, y cuando decidí encararlo me encontré con un texto tan ameno e interesante que me lo devoré en un par de días.

Portada del libro "La conquista del Espacio" (Red Moon Rising), de Matthew Brzezinski (Editorial El Ateneo). Algunos especialistas critican cierta falta de rigurosidad en el texto, aunque rescatan su valor como libro inroductorio en al temática.


El libro cuenta sobre los inicios de la carrera espacial, comenzando por el primer ensayo del cohete V2 alemán y las humeantes ruinas del III Reich, hasta llegar a los lanzamientos de los primeros dos Sputniks y el Explorer. El autor mezcla de manera muy hábil tanto la parte histórico-política como la cuestión técnica del desarrollo y ensayo de los primeros cohetes, con lo cual la lectura se hace muy ágil y no dan ganas de dejarlo para otro momento. En los primeros capítulos se relata el primer ataque con cohetes V2 que cayó sobre Londres, en septiembre de 1944, y como los estadounidenses y rusos removieron cada rincón de la derrotada Alemania para hacerse con la ingeniería de estos cohetes. Posteriormente el relato sigue en el año 1956, con Nikita Jrushchov al frente del partido comunista de la Unión Soviética. Él fue quien denunció por primera vez las purgas y la represión de Stalin, e intentó introducir algunas tímidas reformas en la cada vez más estancadas economía y sociedad rusas. Sin embargo, estas reformas se producirían en el marco de la confrontación con las economías capitalistas de occidente, lideradas por el creciente y exitoso EE.UU. Cómo dice Brzezinski en el capítulo 1:

"En la carrera de armamentos de grandes apuestas, Jruschov era un indigente que jugaba en la mesa de un hombre rico. Dado el enorme abismo financiero entre ambas potencias, él tenía que organizar sus recursos con más precaución que Eisenhower, y veía que los misiles eran el recurso más económico y rendidor que le permitiría continuar en juego. Sus costos eran principalmente los gastos adelantados, los de investigación y desarrollo. Y Jruschov tenía la impresión que no iba a necesitar producirlos en cantidades significativas. No era eso lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial. Hitler, después de todo, había apostado todo el Reich al V2, había fabricado miles de ellos, y había perdido. Pero eso había sido antes de la era atómica. Las ojivas nucleares cambiaron la situación de raíz. En ese momento se podía derrotar a Inglaterra con solo cinco misiles y mantener a raya a los Estados Unidos con unas pocas docenas más. Desde el punto de vista financiero, concentrarse en misiles tenía más sentido que mantener un enorme ejército permanente o seguir invirtiendo dinero en flotas de bombarderos gigantes que, de todas maneras, muy pronto los cohetes iban a dejar obsoletos." - Capítulo 1, Pedido de aprobación, página 58.

De aquí en adelante se detallan las viscicitudes sufridas a ambos lados de la cortina de hierro, en la carrera por el desarrollo de misiles intercontinentales que, en poco más de un año, daría lugar a la carrera espacial. Aciertos y desaciertos se producirían en los equipos de trabajo rusos, liderados por el temperamental Sergei Korolev, y norteamericanos, liderados por Wernher Von Braun. Las primeras victorias en esta carrera fueron para la Unión Soviética, que no solo lanzó el primer satélite artificial, el Sputnik, sino que en poco más de un mes lanzó un segundo satélite, mucho más pesado, con un ser vivo en su interior: el Sputnik II con la perra Laika. Recién dos meses después los Estados unidos emparejarían parcialmente el tanteador poniendo en órbita el satélite Explorer (superado el fracaso del cohete Vanguard). Esta carrera se aceleraría en el curso de los siguientes años, llegando a las misiones Apolo y el histórico alunizaje de 1969. Pero justamente, para poder entender como llegamos hasta ahí, y décadas después, a lugares tan lejanos como Marte o Plutón, es que es importante conocer el origen de la carrera espacial. En fin, un libro más que interesante para los aficionados a la astronaútica y la exploración espacial. Nos vemos en la próxima entrada, que a ciencia cierta no tengo idea de para donde va a salir.

La repercusión que tuvo el lanzamiento del Sputnik I en la prensa mundial fue abrumadora. Los EE.UU. pagarían el precio de minimizar el logro soviético lanzándose a una apresurada carrera de lanzamientos con numerosos contratiempos.

Fuentes de las imágenes de diarios:

2 comentarios:

  1. No se como llegue hasta este espacio, pero si, coincido, es un excelente libro, escrito de forma muy ágil, NO ABURRE nunca, ofrece muchísima información poco conocida, la verdad que me paso exactamente lo mismo, era de mis libros que "algún día leería", hasta que lei un par de paginas y no lo pude largar, de hecho abandone el libro que estaba leyendo en su momento ("A Pesar de Todo" autobiografía de Hans Rudel)y lo cambien por este! La verdad un libro 1000% recomendable para los amantes de estos temas. Saludos!!

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    1. Gracias Marcos por tu comentario y aporte sobre este libro. Saludos

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