domingo, 18 de octubre de 2015

Cuando quisimos comunicar escuelas con X25

Como suele ocurrir en esta época del año, y en particular en este año, me falta el tiempo para escribir en el blog. Tengo varias notas empezadas que requieren mi atención, y estoy recopilando material que me demanda bastante tiempo de lectura, tiempo que divido en desventaja con el resto de mis obligaciones laborales y domésticas (y éstas tienen prioridad). Por eso la entrada de hoy va dedicada a un recuerdo fugaz. Desempolvando papeles, me vino a la mente algo que pasó hace más de veinte años. En el año 1993, mientras cursaba el último año de la secundaria,  presentamos, junto con tres compañeros, un trabajo en la II Feria de ciencias y tecnología de Puerto Madryn, que era la instancia local de la XVII Feria Nacional de Ciencia y Tecnología. Nuestra propuesta era un sistema de comunicación para interconectar computadoras distantes varios cientos de kilómetros entre sí, empleando una transmisor de Banda Lateral Unica (BLU), un módem, y el protocolo X25. El objeto de la propuesta era brindar conectividad (palabra poco usada en aquel entonces) a escuelas rurales del interior de la provincia de Chubut, a través de un servicio tipo BBS (Bulletin Board System). En particular, habíamos seleccionado las escuelas de Blancuntre, Chacay Oeste, Yala Laubat, y Sepaucal (de esta última no estoy completamente seguro).

Ubicación de las escuelas rurales a las que se pretendía conectar a mediante un equipo de BLU y un módem [Google Maps].


Esquema básico de un sistema basado en X25. Los ensayos se hicieron conectandonos desde la escuela con un BBS local [Fuente: Tucson Amateur Packet Radio].


En nuestra cabeza, y en la de los profesores que nos alentaron, estaba la idea de enviar material digital a estas escuelas rurales, para servir como apoyo o complemento de sus bibliotecas. Para tener una idea, estamos hablando de material que estaría mayormente compuesto por archivos de texto, ¡en una época donde aún no había aparecido el PDF! La tasa de transmisión que se lograba era muy pequeña, del orden de 200-300 bits por segundo, pero habíamos pensado en que se podían hacer trasmisiones ininterrumpidas, día y noche, en el curso de las cuales se podía transferir volúmenes de información para nada desdeñables.

Diploma de participación en la II Feria de Ciencias y Tecnología.


El sistema fue ensayado satisfactoriamente conectando una computadora en la Escuela Politécnica Nº703 con un BBS local, empleando un equipo de BLU de uno de los profesores. No obstante, el resultado de la feria no fue positivo como esperábamos. Inscribimos nuestro proyecto en el área de Tecnología, cuando su verdadero aporte estaba en el campo educativo o social. En el área tecnológica no habíamos innovado nada, simplemente nos habíamos limitado a reproducir un esquema de comunicaciones clásico. Los evaluadores del trabajo nos señalaron estas cuestiones, y nos alentaron a intentarlo de nuevo en la siguiente edición, enmarcando adecuadamente el trabajo, y profundizando las pruebas. Sin embargo, el fin del ciclo educativo, y el inicio de la universidad, que nos deparó diferentes rumbos a los que habíamos trabajado en el proyecto, hizo imposible este segundo intento.

Planilla de evaluación del trabajo, donde se rescata su interés social, pero se resalta la falta de aportes desde lo tecnológico.


Los años pasaron y casi olvidé este tímido experimento social que quedó en el camino. Creo que hubiese sido interesante ponerlo en práctica y evaluar su verdadero impacto. Hoy en día este tipo de esquemas ha quedado totalmente relegado por las comunicaciones vía satélite, aunque no hay que despreciar su utilidad para situaciones de emergencia, como enlace de respaldo o para las situaciones donde la climatología impida una buena conexión satelital.

Bueno, como bien les dije al principio, se trataba de un recuerdo fugaz. Ahora me despido hasta la próxima entrada, que espero sea más "jugosa". Hasta siempre.

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