Buscados en la Patagonia: el salvaje oeste en el oeste patagónico

Hay una historia que nunca he tratado en el blog, más que nada por no tener información novedosa al respecto, pero que hace tiempo tenía ganas de estudiar. En las pasadas vacaciones pude conseguir un libro que andaba buscando hace un tiempo, "Buscados en la Patagonia", la historia no contada de Butch Cassidy y los bandoleros norteamericanos, del doctor en historia Marcelo Gavirati, que trataré de resumir en las siguientes líneas.

Tapa del libro "Buscados en la Patagonia", de Marcelo Gavirati. Fuente: Patagonia histórica.


Si bien hace tiempo que se sabe que los famosos bandoleros americanos Butch Cassidy y Sundance Kid vivieron un tiempo en la Patagonia argentina, esta historia era apenas conocida por unos pocos, y escaseaba el material al respecto. Gracias a la investigación de Marcelo Gavirati, quien logró acceder a un frondoso expediente judicial, de unas 500 fojas, y además contactó a testigos (niños en el momento de los hechos) que le proveyeron de información de primera mano, esta historia cobró otra dimensión. Así, en este libro podemos enterarnos de las andanzas de estos bandoleros norteamericanos, y de otros de la misma nacionalidad que se les sumaron a posteriori, en tierra patagónicas. El libro nos lleva desde los inicios de la banda, en los Estados Unidos de Norteamerica, su viaje al sur y posterior llegada a Buenos Aires, y de como terminan recalando en la zona de Cholila, junto con la bella y misteriosa Ethel Place. Allí comenzaran un proyecto colonizador similar a muchos otros emprendidos por colonos de diversa nacionalidad, al parecer con la intención de radicarse y llevar una vida honesta en la región.

La cabaña de los norteamericanos en Cholila. Fuente: Magazine Mar Australis.


No está claro si el trio (Butch, Sundance y Ethel) vino a la Argentina en busca de continuar con su "profesión" de asaltadores de bancos o si realmente venían decididos a empezar de nuevo. Los primeros años parecen mostrar que esta última era su intención. Se habían convertido en vecinos respetables, llegando incluso a recibir y alojar al entonces gobernador del Territorio Nacional de Chubut, Julio Lezana. Tenían ganado, habían construido edificaciones (cabañas, galpones, caballerizas), y estaban haciendo trámites para acogerse a los beneficios de las leyes de entonces, para hacerse con el título de propiedad de la tierra que ocupaban. Sin embargo, se lo buscasen o no, por la cabaña de Butch, Sundance y Ethel empezaron a rondar personajes de dudoso prontuario que pronto atrajeron la atención de las fuerzas de la ley.

En los diarios norteamericanos aparecían noticias de los bandoleros norteamericanos y sus andanzas en la Argentina. En la imagen se reproduce una página del periódico The Omaha Sunday Bee, del 14 de octubre de 1906. Fuente: Chronicling America.


El trio tuvo que escapar, casi entre gallos y medianoche (aunque dejando todas sus cuentas pagas, lo cual también da en que pensar), para evitar caer en manos de las fuerzas del orden. Meses después la historia los ubica, posiblemente, en el lugar del asalto a la sucursal del banco Nación de Villa Mercedes, en San Luis. Sin embargo, su partida deja tras de sí un grupo de bandoleros que da varios golpes en el oeste de Chubut (y también en Santa Cruz) y que desvela a la enclenque policía de la colonia 16 de octubre. El asesinato del gerente de la Cooperativa Mercantil, ingeniero Llwyd Ap Iwan, en 1909, y el secuestro del estanciero Lucio Ramos Otero, en 1911, son los sucesos que termina  por desencadenar una respuesta por parte del Estado. La llegada de la nueva policía fronteriza de Chubut al mando del mayor Mateo Gebhard, con sus dudosos métodos, logra ponerle un freno a esta banda, matando a dos de sus integrantes (William Wilson y Roberto Evans), y llevando a la fuga a otros dos, que presuntamente se asentarían en Chile.

Ejemplar del diario El Comercio de Punta Arenas, de febrero de 1906, donde se anuncia el robo al Banco de Tarapacá y Argentina Limitado (derecha). Una página antes aparece una publicidad del mismo banco (izquierda). Fuente: Diario El Comercio, Biblioteca Digital de la Patagonia.


Todas estas historias, que burdamente he resumido en estas líneas, se hallan profusamente descriptas en el libro de Gavirati, quien nos traza no solo la historia de estos prófugos de la justicia sino multitud de historias relacionadas con la colonización del oeste del Chubut y algunos de los pioneros. Un libro recomendable para adentrarse en esos años donde fronteras y leyes aún eran borrosas, y el siglo XIX aún no terminaba de despedirse. Por mi parte, creo que he comentado lo suficiente, ahora los invito a leer el libro, y a verlos en la próxima entrada de este blog. Hasta entonces.

Comentarios