La Primera Guerra Mundial (PGM) moldeó el siglo XX. Algunos la consideran más bien la última guerra del siglo XIX, por sus orígenes y planteamientos, pero cronológicamente pertenece al XX. Sus consecuencias fueron de tal magnitud que prepararon el terreno para la Segunda Guerra Mundial (SGM), un conflicto aún más devastador y prolongado. Entre estos dos conflictos armados globales hubo muchas diferencias, que exceden lo puramente militar y técnico. Me refiero al ánimo y motivación de los ciudadanos de los países involucrados en el mismo. Mientras que la SGM estalla de la mano de los totalitarismos y el fanatismo ideológico, en la PGM había una fuerte corriente de nacionalismo o fervor patriótico que llevó a una gran mayoría de la población a comprometerse con el esfuerzo bélico. Los jóvenes se alistaban voluntariamente en masa, para formar parte de aquel conflicto, al cual veían como una aventura, donde iban a cubrirse de gloria y medallas. Creían que sería un asunto breve, de unos pocos meses, al término del cual regresarían victoriosos a casa. Pero la realidad fue muy distinta. La PGM se convirtió en una pesadilla que consumía vidas y arruinaba países de manera brutal. En "La Belleza y el Dolor de la Batalla", Peter Englund relata este proceso de una manera profundamente humana y cercana, a través de las voces de sus protagonistas directos.
![]() |
La belleza y el dolor de la batalla. La Primera Guerra Mundial en 227 fragmentos. Fuente: Penguin Random House. |
Según palabras del propio autor, no se tata de un libro sobre lo que fue la guerra sino sobre cómo fue. No se relatan procesos sino impresiones, vivencias y estados de ánimo. A través de sus páginas se sigue la experiencia de vida de veinte personas, mayormente jóvenes en torno a la veintena, de diferentes nacionalidades y en diferentes escenarios de la guerra, desde un escritorio en París hasta la selva africana, pasando por las barrosas trincheras del frente occidental y los campos de batalla de Medio oriente. Estas veinte personas tendrán diferentes destinos, algunos caerán en batalla, otros enloquecerán o serán capturados, pero todos ellos perderán, en mayor o menor medida, su esperanza en el futuro y en la Humanidad.
El libro de Peter Englund atrapa desde la primera página a través de un planteo muy original. Contar una historia a través de una veintena de voces diferentes nos permite ver más allá de los fríos números y los mapas de las batallas. Nos permite saber que sentían, como vivían esos momentos, que pensaban, que los animaba y que los deprimía. Al final del libro me quedaron ganas de saber que había sido de la vida de los sobrevivientes durante el período entre guerras y la posterior conflagración mundial. Pero más allá de eso, el libro no deja indiferente al lector y transmite con mucha claridad esa sensación de "todo está mal", aunque de tanto en tanto se encuentran algunos pasajes de inesperada belleza en el camino (de ahí el contradictorio título del libro: la belleza y el dolor, como dos caras opuestas de un mismo suceso trágico).
![]() |
Imagen de propaganda de la PGM donde se aprecia una alegoría infantil de los imperios alemán (abajo a la derecha), austro-húngaro (abajo a la izquierda) y
otomano (arriba). La imagen trata de mostrar el optimismo de las Potencias Centrales al inicio del
conflicto. La leyenda en alemán dice: "Nos mantenemos firmes y fieles juntos". Fuente: Tumblr. y Facebook. |
Cualquier cosa que escriba por mi cuenta va a ser una pálida sombra de lo que cuenta el libro, así que a continuación reproduzco algunos pocos pasajes que de alguna forma retratan el contenido del libro. Faltan muchos otros pasajes tan valiosos como los que aquí les comparto (como el testimonio del venezolano Rafael De Nogales, testigo de las matanzas de la población armenia en Turquía), pero corro el riesgo de plagiar el libro completo en un posteo, así que los dejo con las voces de (algunos de) los protagonistas:
Herbert Sulzbach, oficial alemán, cerca de Evricourt (15 de agosto de 1915), página 186
Ha caído la noche. Está en un refugio subterráneo junto a un teniente de la batería cuando entra un soldado mayor, se dirige al oficial y dice: "Mi teniente, otra vez el francés ese que canta tan bien". Suben a la trinchera. Es una noche estrellada de finales de verano. De las líneas francesas, el aire tibio transporta un bel canto. La fabulosa voz de tenor está interpretando un aria de Rigoletto. En torno a Sulzbach, los soldados la escuchan de pie, callados, atentos.
Aunque parezca extraño, se dan muy pocas muestras de odio en las trincheras. Por el contrario, muchos se afanan por manifestar su respeto hacia el adversario, al menos cuando se lo ha ganado. El mismo Sulzbach lo pudo comprobar hace tan solo un par de días. Durante una excursión a caballo, en una encrucijada a las afueras de Roye se topó con un monumento en memoria de los franceses que cayeron durante los combates de septiembre. Lo habían levantado soldados alemanes (con los cilindros vacíos de las granadas como material de construcción) y estaba provisto de una inscripción en francés: Aux Braves Soldats Francais/ Tombés Pour Leur Patrie.
Cuando dejan de sonar las últimas notas del aria todos los soldados alemanes empieza a aplaudir con énfasis. Sulzbach anotará más tarde en su diario:
¡Vaya contradicción! Nos disparamos, nos matamos, y cuando de pronto un francés se pone a cantar, la música nos hace olvidar toda esta guerra; se diría que la música se eleva por encima de cualquier diferencia. En fin, esa ha sido una experiencia más bella de lo que se pueda expresar en palabras.
![]() |
Encontré en un sitio de subastas esta imagen que parece corresponder con el monumento al que hacía referencia Sulzbach en su testimonio, construido con los cilindros vacíos de las granadas y dedicado a los combatientes franceses que defendieron la fiereza la localidad de Roye. Fuente: Ma-Shops. |
Florence Farmborough, enfermera británica en el frente ruso, en la orilla del Dniester (13 de agosto de 1916), página 353
(Reflexión del autor acerca de la sobrecogedora visión de Florence al llegar a un campo de batalla donde aún no se han retirado los cuerpos de los caídos de ninguno de los dos bandos)
Estos cuerpos mutilados, hechos jirones, son una realidad en sí misma, pero también una metáfora de lo que la guerra está haciendo con las ideas y las esperanzas de los hombres, con todo el viejo orden, en definitiva. En parte, la guerra comenzó como un intento de conservar Europa tal y como era, de mantener el statu quo, y en cambio, está transformando el continente de un modo más radical de lo que cualquiera hubiera podido imaginar ni en sus peores pesadillas. Una vez más, se hace patente la antigua verdad según la cual, tarde o temprano, toda guerra se vuelve incontrolable y contraproducente porque los hombres y las sociedades, en su ciego afán de vencer, tienden a sacrificarlo todo. Esto raras veces ha sido más cierto que ahora, cuando los dirigentes, involuntariamente y sin ningún plan, han liberado fuerzas del todo incontrolables: nacionalismo extremo, revolución social, odio religioso (Y no hablemos del grotesco endeudamiento que mina la salud económica de todos los estados involucrados). Consternada, Farmborough echa mano de la fe: "No hay más remedio que creer y confiar en la divina providencia, sino estas atroces visiones devastarían nuestro cerebro, y sumido en la desesperación el corazón sucumbiría."
![]() |
En marzo de 1915, Florence llegó al frente de batalla, a unas 85 millas al oeste de Cracovia, territorio que había sido capturado a los austro-húngaros. En la foto se muestra la magnitud de la operación. Según palabras de Florence Farmborough, "el desembarque fue un proceso largo, ya que los vagones estaban llenos de ambulancias, carros de equipaje, caballos, equipos de hospital y todo el variado material indispensable para una Unidad Quirúrgica de Campaña". Fuente: Alex Churchill's History Stack. |
Harvey Cushing, médico estadounidense en el frente francés, en Zonnebeke (28 de octubre de 1917), página 506
A Cushing le escandaliza el despilfarro, prácticamente ilimitado, de bienes materiales. Hay refugios en los que el suelo ha sido aislado mediante la colocación de una capa tras otra de latas de conserva sin abrir. También se han encontrado 250 pantalones de goma nuevos, destinados para ser usados en las trincheras más inundadas, que alguna compañía ha desechado tras un solo uso. Los soldados tiran todo lo que les parece superfluo o pesado, máxime antes de salir al campo de batalla, sabiendo que, si sobreviven, podrán declarar lo abandonado como perdido en combate y, sin más preguntas, obtener un equipo nuevo. Se ven fusiles tirados por doquier, utilizados como indicadores o como puntales en las trincheras, o simplemente se los come el óxido. Durante cinco minutos de fuego en un sector reducido de terreno se disparan municiones por valor de 80.000 libras esterlinas.
Elfriede Kuhr, colegiala alemana, en un hospital infantil de Schneidemühl (28 de julio de 1918), página 604
Hacen lo que pueden. Cuando no hay leche para los niños de pecho se les da arroz hervido o gachas de avena, o solo té. Y cuando los pañales de verdad no llegan para todos, y casi nunca llegan, utilizan un nuevo tipo de pañal de papel, poco conveniente. El papel se engancha a la piel de los niños, y al arrancarlo les duele.
Ersatz por doquier. Sucedáneo de café, falso aluminio, caucho de imitación, vendas de papel, botones de madera. Aunque la capacidad de invención sea impresionante no se puede decir lo mismo de los resultados: tela hecha de fibra de ortigas y celulosa, pan hecho de cereales mezclados con patatas, alubias, guisantes, alforfón, y castañas de Indias que no se vuelve plenamente comestible hasta pasados unos días después de horneado, cacao hecho de guisantes tostados y centeno con aditivos químicos que dan sabor, carne hecha de arroz prensado y cocido en sebo de cordero (todo rematado con un falso hueso de madera que sobresale), tabaco hecho de raíces secas y peladuras de patata, suelas de zapatos hechas de madera. Existen 837 sucedáneos de carne autorizados para la confección de salchichas, 511 sucedáneos de café registrados. Las monedas de níquel han sido sustituidas por monedas de hierro, las sartenes de hierro han sido sustituidas por sartenes de hojalata, los tejados de cobre han sido sustituidos por tejados de chapa, y el mundo de 1914 ha sido sustituido por el de 1918, donde todo es un poco más delgado, más hueco, más flojo. Ersatz: productos de mentira para un mundo de mentira.
![]() |
Así como los sucedaneos de todo tipo se instalaban en la vida cotidiana del ciudadano alemán promedio, el Estado trataba de recolectar toda la materia prima posible para alimentar la maquinaria bélica. El cartel de propaganda de la imagen es un anuncio para la donación de metales, publicado en marzo de 1918, y dice: "Los objetos de aluminio, cobre, latón y níquel están expropiados, entréguelos". Fuente: 1914-1918 online. |
Harvey Cushing, en Priez (30 de octubre de 1918), página 629
(Relato de una conversación que tiene el cirujano Harvey Cushing con un joven capitán internado en el hospital de Priez, con evidentes síntomas de neurosis de guerra)
Cuando había suficiente calma destinaban las noches a buscar comida y municiones entre los caídos propios y los enemigos. Durante un tiempo su munición se redujo a 20 balas por hombre. Durante gran parte del tiempo hicieron uso de fusiles y munición alemana, incluidas granadas de mango, las cuales en un principio provocaron bastantes bajas entre la tropa. Las granadas de mango alemanas tenían un tiempo de ignición de tres a cuatro segundos comparado con los cuatro a cinco de las nuestras. La comida alemana era buena, es decir, la que pudieron encontrar: salchichas, pan y latas de carne argentina.
Reflexión Final
Mientras pongo manos a la obra con la siguiente nota, les dejo una reflexión final extraída del mismo libro. Breve y contundente. Hasta la próxima nota.
Las guerras son, de una vez por todas, fenómenos paradójicos y profundamente irónicos que con frecuencia transforman aquello que se quería conservar, fomentan lo que se quería impedir, destruyen lo que se quería proteger.La belleza y el dolor de la batalla, página 345.
Comentarios
Publicar un comentario