Naufragios olvidados en Puerto Pirámides

En este blog se ha hablado largo y tendido sobre diferentes naufragios ocurridos en la zona del Golfo Nuevo y la Península Valdés, y sobre sus correspondientes pecios. Desde el Carlito y la goleta Lolita hasta el vapor Kaiser y el pecio de Punta Cuevas, por este blog han pasado una decena de barcos y sus historias, a veces completas y detalladas, y otras más bien escuetas y llenas de interrogantes. Sin embargo, en todo ese derrotero, nunca había dedicado un espacio a uno de los lugares más icónicos de toda la Península Valdés. Me refiero a la encantadora localidad de Puerto Pirámides. El motivo, y perdón que les desvele el final, es muy simple: casi no cuento con información al respecto. Pero creo que no vendría mal hacer un rápido repaso de lo poco que he averiguado sobre el tema, y de paso dejar abierto el espacio para futuros aportes de los lectores constantes.

El promontorio natural con forma piramidal que sería el origen del nombre de Puerto Pirámides. La fuente original de esta foto la desconozco, pero estaba identificada como de 1900.

Un naufragio enterrado bajo la arena (sitio Puerto Pirámides 1)

En la misma playa de Puerto Pirámides, donde todos los veranos se congregan cientos de turistas para disfrutan del mar y el sol, se esconden los restos de un barco que cada tanto emerge y queda a la vista, y luego vuelve a desaparecer durante años. La última de esas apariciones ocurrió en 2010, cuando fue descubierto de manera fortuita tras un temporal que erosionó la playa y dejó al descubierto una estructura de madera. A raíz de este hallazgo, intervinieron arqueólogos que estudiaron el lugar. Se confirmó que los restos encontrados corresponden al fondo del casco de una embarcación, y se hallaron múltiples elementos estructurales enterrados, incluyendo cuadernas, clavos y tablas del forro exterior. Incluso se conserva parte del recubrimiento externo de planchas de cobre, que se utilizaba para proteger la madera de los moluscos perforantes y evitar que otros organismos marinos se adhirieran al casco. 

 

Fotografía fechada en 1962 donde se aprecian los restos del barco aflorando en la arena. El barco muy probablemente estaba propulsado a vela y habría tenido unos 30 metros de eslora. Fuente: Facebook El Pirámides Olvidado.


Se desconoce qué barco era y en qué época encalló para nunca más volver a zarpar. Puerto Pirámides fue utilizado como fondeadero desde hace más de un siglo, y con mayor frecuencia desde que comenzó la explotación de las salinas, en las dos primeras décadas del siglo XX. Pero todo apunta a que el barco enterrado bajo la arena sea de épocas anteriores. Incluso se especula que pudo haber estado vinculado con la actividad ballenera, que en el siglo XIX tuvo un importante desarrollo en aguas patagónicas. De acuerdo al testimonio de Henry Líbanus Jones, quien visitó la zona a mediados del siglo XIX, al referirse a Puerto Pirámides, dice que "al norte de la entrada se ve en tierra un bergantín brasilero que fue a la pesca de la ballena y naufragó".

En esta foto del sitio tomada alrededor del año 1980 se aprecia, en segundo plano, el extremo de proa de la embarcación. El sitio se encuentra en la zona intermareal superior de la playa de Puerto Pirámides, en un sector de fácil acceso. La erosión y acumulación de sedimentos hacen que los restos aparezcan y desaparezcan con el tiempo. Fotografía extraída del Informe Final de Trabajo de Campo (marzo 2013) elaborado por el Arq. Cristian Murray y Dra. Mónica Grosso.


Uno de los sondeos realizado por los arqueólogos expuso parte de uno de los extremos de la embarcación. Aquí se observan dos cuadernas dobles, dos tablas del forro exterior y dos piezas estructurales que se han identificado en forma preliminar como la roda y contraroda.  La tecnología utilizada en su construcción indica que fue construido en el siglo XIX. Fotografía extraída del Informe Final de Trabajo de Campo (marzo 2013) elaborado por el Arq. Cristian Murray y Dra. Mónica Grosso.


Estos restos constituyen un testimonio de la actividad portuaria de Puerto Pirámides y forman parte de su patrimonio histórico y arqueológico, por lo que están protegidos por la legislación provincial y nacional. La arena húmeda que los cubre ha contribuido a su conservación durante largo tiempo y continuará haciéndolo siempre que no se los perturbe. Por ello, resulta fundamental preservar este bien cultural en su ubicación y estado actuales, a fin de evitar su deterioro.

 

Se rumorea que los restos hallados en la playa de Pirámides podrían ser los de la balandra Príncipe de Nápoles, pero hasta donde he averiguado no hay pruebas claras acerca de ello. Fuente: Patrimonio histórico de Puerto Pirámides.


El sitio Benegas 1, un rompecabezas submarino

Frente a Puerto Pirámides, a unos 1.500 m de la costa y a 18 m de profundidad, existe un lugar que fue descubierto por un buzo local y que reúne un conjunto disperso de materiales, sin estructuras visibles asociadas a un casco. En ese sentido no se trata de un naufragio claro, con un único evento catastrófico, sino un conjunto de restos que sugieren actividad marítima intensa. Los principales elementos registrados incluyen:

  • Un ancla tipo Almirantazgo con cadena.
  • Restos de madera desarticulada (posibles partes de una embarcación).
  • Rocas alóctonas, interpretadas como posible lastre o carga.
  • Algunos objetos aislados: botellas de vidrio y piezas metálicas.

 

Desde el punto de vista ambiental, el sitio se encuentra en un fondo arenoso de baja energía, con corrientes débiles y escasa acción del oleaje, lo que favorece cierta estabilidad del depósito. La distribución de objetos parece alterada por acciones posteriores, aunque el ancla y la cadena sugieren que la embarcación estaba fondeada al momento de su pérdida. Cronológicamente, los elementos parecen corresponder a un periodo que va desde finales del siglo XVIII hasta principios del XX.


Croquis del ancla hallada en el sitio Benegas 1. Fuente: Cuadernos del INAPL.

 

Se plantean varias hipótesis: Pérdida accidental o descarte de elementos desde embarcaciones en un área de fondeo, acumulación de materiales de distintos eventos (palimpsesto) y posible relación con el sitio Puerto Pirámides 1. En consecuencia, el sitio presenta baja resolución contextual, lo que impide una interpretación definitiva por el momento.

 

Lolita y Florianópolis

Si bien no se trata estrictamente de un naufragio, no quiero dejar pasar este incidente de principios del siglo XX. En el diario argentino El País (no confundir con el homónimo español actual), del 21 de abril de 1904, se menciona un salvamento de dos barcos que se hallaban encallados en Puerto Pirámides. El texto de la nota dice así:

GUERRA Y MARINA
SALVAMENTO DE LOS BARCOS FLORIANÓPOLIS Y LOLITA— En el ministerio de Marina se han recibido comunicaciones telegráficas del comandante del Fueguino, avisando desde puerto Madryn, que prosiguen practicándose los mejores medios á fin de poner á flote los barcos Florianopolis y Lolita, encallados en Pirámides, á causa del violento temporal que azotó aquellas regiones estos últimos días.
Estos se encuentran en la playa, completamente en seco con marea media.
Después de haber procedido á la descarga de los buques y de haber hecho la compostura de las averías, los barcos podrán salir de su varadura aprovechando la marea sesigia y ayudados por un remolcador.
La descarga de los barcos encallados se llevó á cabo con el personal que trabaja en las salinas de Puerto Pirámides.
El coronel Betbeder, ha ordenado telegráficamente al comandante del Fueguino, que continúe los trabajos de salvamento y que se encuentre en Pirámides para la fecha de la gran marea próxima, para entonces facilitar, con ayuda del citado remolcador, poner á flote dichos buques.

Lo curioso del caso es que uno de los barcos involucrados era la goleta Lolita, que naufragaría apenas un año después en la zona de Caleta Valdés. De acuerdo a algunas fuentes, ambos barcos podrían haber pertenecido a Piaggio, uno de los dueños de la salinera en Península Valdés.

El Guayra

No podría cerrar esta nota sin mencionar al Guayra (Guayrá según algunas fuentes). De hecho, este barco merece una entrada solo para él. Pero, como temo que no voy a poder escribirla en el corto plazo, voy a mencionarlo para que los lectores que no conocen la villa turística sepan de su existencia.

El Guayra fue un buque de pasajeros fluvial construido en 1930 en el astillero A & J Inglis, en Escocia, originalmente destinado a la navegación por el Alto Paraná. Tenía 56 metros de eslora, 11 de manga y era propulsado por dos motores diésel que le permitían alcanzar unos 13 nudos. A lo largo de su vida útil pasó por distintas manos (privadas y públicas) y operó rutas entre Buenos Aires, el litoral y países vecinos. En 1972 fue adquirido por Secundino Álvarez, quien proyectó darle un nuevo destino turístico en la Patagonia (también había otro barco, el Victoria, pero eso es otra historia). Apenas dos años después, el Guayra protagonizó una travesía tan improbable como arriesgada: fue llevado por sus propios medios, sin remolcador, desde Buenos Aires hasta Puerto Pirámides, pese a haber sido diseñado para ríos y carecer de quilla adecuada para el mar. Según comentarios de la época, el solo traslado por mar abierto fue una verdadera hazaña. 

Una vez arribado a destino, y habiendo superado obstáculos de todo tpo, el buque fue encallado deliberadamente en la playa de Puerto Pirámides. Se lo acondicionó como hotel flotante y en 1982 fue, inaugurado con instalaciones recreativas y servicios turísticos. La idea era conservar su carácter original de embarcación de lujo, pero adaptándolo a un nuevo uso. Donde antes funcionaba la sala de máquinas se instaló una amplia pista de baile; también contaba con sala de proyección, confitería, solárium, comedores y espacios de estar. Se procuró respetar la estética de época, incluso en detalles como la ropa de cama, elegida para evocar los años treinta. 

Fotografía del Guayra visto desde el cerro contiguo, en algún momento entre 1982 y 1984. Fuente: Facebook Madryn Olvidado.

 

La nueva vida del Guayra fue breve. En la noche del 16 de mayo de 1984, un cortocircuito en el generador desató un incendio que terminó por destruirlo por completo. El hotel estaba cerrado en ese momento, fuera de temporada, y los vecinos intentaron contener las llamas con los medios disponibles mientras aguardaban a los bomberos de Puerto Madryn. Cuando finalmente llegaron, ya no quedaba nada por salvar. Con el tiempo surgieron versiones alternativas sobre el origen del incendio. Algunos pobladores sostienen que pudo haber sido intencional, vinculado a tensiones políticas o económicas de la época, aunque hoy en día son todos relatos difíciles de comprobar.

Actualmente ya no quedan rastros materiales de aquel ambicioso proyecto, y el Guayrá persiste solo en la memoria y en fotos amarillentas de la época. No hay un naufragio que visitar, pero en su lugar quedó una historia singular que forma parte de la memoria oral del lugar.

Nota de tapa del diario El Chubut del 18 de mayo de 1984, en donde se informa del incendio que destruyó al hotel flotante. Fuente: Biblioteca Municipal y Popular Domingo Faustino Sarmiento.

 

Conclusiones

A diferencia de otros lugares del Golfo Nuevo o el litoral patagónico, donde hay naufragios identificados con nombre y apellido, en Puerto Pirámides hay evidencia de naufragios pero su historia permanece bastante oscura. Desconocemos casi todo sobre el barco que se halla enterrado en la intermareal, y menos aún de lo que hay a unos cientos de metros de la costa. ¿Qué otros restos permanecen escondidos mientras esperan la llegada del arqueólogo o el visitante ocasional? ¿Qué datos aún se encuentran escondidos en amarillentos papeles de archivos? Preguntas que aún hoy no tienen respuesta, pero que sirven para seguir investigando y a la vez imaginando. Hasta la próxima.

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