lunes, 2 de abril de 2012

Malvinas: Un vistazo a algunos conceptos sobre la soberanía

Se cumplen 30 años de la guerra de Malvinas, una guerra absurda impulsada por una dictadura en declive, una guerra que se excusó en un legítimo reclamo de soberanía, pero que se usó con el único fin de perpetuar en el poder a Galtieri y compañía. Irónicamente sirvió para apuntalar al alicaído gobierno de Thatcher y aceleró la caída de la junta militar que gobernaba Argentina. Pero hoy no voy a hablar de la guerra, porque no creo que esa sea la forma de recuperar lo que siempre ha sido suelo argentino. Por el contrario, sí quiero dejar mis respetos, y mi reconocimiento, a los que dieron su vida y su pellejo en dicho conflicto. Espero que la paz, la diplomacia, y la historia, logren resolver la controversia y se pueda cerrar el círculo de dolor abierto hace 30 años.

Ver mapa más grande

Me costó decidirme por el tipo de artículo que iba a redactar para evocar este aniversario, hasta que finalmente me decanté por resumir tres conceptos sobre las islas Malvinas partiendo de tres noticias diferentes. Cuando digo conceptos me refiero a ideas que son vox populi entre algunas personas que no están de acuerdo con el reclamo argentino, y cuando digo personas no me refiero a los ingleses, sino a algunos compatriotas. Así que no voy a dar más vueltas, espero que algo de todo lo que sigue sirva como reflexión en general sobre el tema Malvinas.



"Las Malvinas están en manos de los ingleses hace casi 200 años y recién ahora nos acordamos de ellas"

En el diario The New York Times del 4 de Junio de 1888 aparece publicada una nota titulada "The Falklands Islands", donde se trata el tema de la soberanía sobre aquellas islas.

The New York Times, 4 de Junio de 1888.

"The general scramble for islands going on all over the world has caused the revival of a dispute between the Argentine Republic and Great Britain which the latter country at least had thought to be settled, and about which even the former had until recently kept silent for nearly forty years."

La traducción sería más o menos esta: "La lucha en general por (la posesión) de islas en todo el mundo ha provocado el resurgimiento de una disputa entre la República Argentina y Gran Bretaña, cosa que este último país había pensado estaba resuelta, y sobre la que el primero mantuvo silencio hasta hace poco, durante casi cuarenta años."

"Two or three years ago the Argentine Republic tried to reopen the question of ownership, claiming that the treaty of 1771 did not provide for a complete cession of the islands by Spain to England, but only for giving up a single port, and that the reconquest of them in 1833 was an act of violence against which the Government at Buenos Ayres had protested at that time, as it has ever since. The English at first did not reply, but a few months ago Sir F. Pakenham, the British Minister, somewhat haughtily announced that the discussions of the subject in 1834 and 1842 had closed the matter. The Argentine Government rejoined that it was not closed at the latter date, but was admitted by the British Government to be open as late as 1849."

Dicho en castellano, "Hace dos o tres años la República Argentina trató de reabrir la cuestión de la soberanía, alegando que el tratado de 1771 no otorgaba una cesión completa de las islas por parte de España a Inglaterra, sino sólo alcanzaba a un solo puerto, y que la reconquista (de las islas) en 1833 fue un acto de violencia respecto del cual el Gobierno en Buenos Aires había protestado en ese momento, como lo ha hecho desde entonces. El (gobierno) Inglés en un principio no respondió, pero hace unos meses, Sir F. Pakenham, el ministro británico, anunció de forma un poco altanera que los debates de la cuestión en 1834 y 1842 habían cerrado el asunto. El Gobierno argentino respondió que (el tema) no se cerró en esa última fecha, pero fue admitido por el Gobierno británico para ser abierto tan tarde como 1849."

El artículo finaliza con una reflexión que bien podría aplicarse hoy en día: el gobierno británico dice que la cuestión de la soberanía no se discute y está bien asentada, mientras que el gobierno argentino confía que la renovación del reclamo terminará por dar sus frutos. Sé que no estoy diciendo ninguna novedad con esto, los reclamos argentinos por la ocupación ilegal de las Malvinas se remontan hasta 1833, y si bien hubo algunos silencios en determinadas épocas de nuestra historia, ha sido un común denominador a casi todos los gobiernos, legítimos o no. Sobre este tema ya escribí un par de notas, desde la bandera argentina que retrató Darwin en Puerto Luis hasta el artículo publicado en un diario australiano en 1832, antes de la invasión, donde se habla de las reglamentaciones impuestas por el gobierno de Buenos Aires en las islas Malvinas.



"Los ingleses nunca pensaron en deshacerse de las Malvinas"

Hace unos días el diario La Nación publicó un artículo titulado "La propuesta secreta de los ingleses a Perón por las Malvinas", del cual se hizo eco, entre otros, el conocido diario inglés Daily Mail. En ella se relata la historia de una propuesta no oficial que hizo el gobierno inglés en el año 1974, con el objeto de solucionar la cuestión de Malvinas de una vez por todas. La propuesta, de unas pocas hojas escritas a máquina, se podría resumir de la siguiente forma:

1) Las banderas Británica y Argentina flamearan una al lado de la otra, y los lenguajes oficiales serán el inglés y el español.

2) Todos los habitantes de las islas poseerán doble nacionalidad.

3) Los pasaportes coloniales pre-existentes serán reemplazados por documentos de viaje emitidos por el condominio.

4) El sistema legal, Constitución, y administración de las islas será adaptado a las necesidades del condominio. El gobernador será designado alternativamente por la reina de Inglaterra y el presidente de Argentina.

La propuesta finaliza con una invitación a iniciar las conversaciones en Buenos Aires tan ra´pido como sea posible ("as soon as possible"). Esto, que hoy parece increíble, ocurrió tres semanas antes de la muerte de Perón. La rápida sucesión de eventos que desembocaría en el golpe de Estado de 1976 terminó por tirar a la basura esta propuesta, que bien podría haber fructificado de haber sido otro el devenir de los acontecimientos.




Sobre este punto quiero hacer una reflexión personal. Yo creo, y lo he dicho en más de una ocasión, que las islas Malvinas son argentinas. Creo que cualquier cambio de estatus tiene que tener en cuenta a los isleños, aunque estos no pueden esgrimir el principio de autodeterminación, ya que no son una población nativa, sino un grupo humano implantado. Y también creo que, dado el tiempo pasado, cualquier cambio en el estatus de Malvinas deberá contemplar concesiones de ambas partes. Quizás la figura del condominio o co-soberanía, o la división de las islas en una parte inglesa y otra argentina, sean la solución definitiva al problema. Entiendo que Inglaterra no puede seguir haciendo oídos sordos mucho tiempo más, pero también Argentina deberá resignar algo en este largo camino de la recuperación.



"Las Malvinas son legítimamente inglesas"

Es cierto que la historia de las Malvinas es complicada. Parece ser que el primero en avistarlas a ciencia cierta fue un navegante holandés, Sebald De Wert, en 1598. Existen algunos que sostienen que el primero en descubrirlas fue Americo Vespucio, en 1502, mientras que los ingleses prefieren sostener que fue John Davies en 1592, aunque ambas versiones son dudosas. Luego vinieron los franceses, quienes fundaron Puerto Luis, y posteriormente son vendidas a España. En paralelo los ingleses fundaron un puerto en la otra isla, denominado Puerto Egmont, lo cual dio luego lugar a una disputa con España, expulsión a la fuerza mediante. Luego se produce algo extraño, que es lo que han usado sistemáticamente los ingleses para justificar su invasión. Para evitar una guerra, España permite que los ingleses vuelvan a establecerse en Puerto Egmont, con la condición de que deben irse al cabo de cierto tiempo. Los ingleses vuelven, se establecen, y finalmente se van después de dos años... para volver en 1833, y no precisamente a Puerto Egmont, sino directamente a Puerto Luis o Puerto Soledad, donde se hallaba la gobernación argentina en aquel entonces.

En este punto es interesante referir a otro acuerdo firmado entre España y Gran Bretaña por aquellos años. Se trata de las convenciones de Nookta (o Nukta, según la fuente), un acuerdo que los españoles consideraron desventajoso, pero que curiosamente juega a favor de la posición argentina. Las convenciones de Nukta se firmaron debido a un incidente entre ambos países en 1789, donde España desalojó un establecimiento inglés en la isla de Nukta, una pequeña isla al suroeste de Vancouver (Canadá). Este incidente estuvo a punto de llevar a la guerra a ambos imperios. Sin embargo, de manera similar a lo que pasó en Malvinas, resolvieron el incidente en forma pacífica, firmando lo que se conoce como las convenciones de Nukta. En ellas, España devolvía la isla de Nukta a Inglaterra, y se resignaba a no meterse en América del Norte; lo cual fue visto como un síntoma de debilidad de su parte. Pero la convención también decía otras cosas más, que se pueden resumir en los siguientes puntos:

Artículo 4to: las actividades marítimas inglesas no debían servir de pretexto a un comercio ilícito con los establecimientos españoles y con esta mira se ha estipulado además expresamente que los súbditos británicos no navegarán ni pescarán en los dichos mares a distancia de diez leguas marítimas de ninguna parte de las costas ya ocupadas por los españoles.

Artículo 5to: al norte de la zona ya ocupada por los españoles, en donde ninguno de los dos países tuviese establecimientos, el otro podía comerciar libremente.

Artículo 6to: quedaba acordado respecto de las costas orientales y occidentales de Sudamérica y de las islas adyacentes, que los respectivos súbditos no formarán en el futuro ningún establecimiento en las partes de la costa situada al sur de las partes de la misma costa y de las islas adyacentes ya ocupadas por España; queda entendido que los mencionados súbditos respectivos retendrán la libertad de desembarcar en las costas e islas que allí se encuentren con propósitos vinculados a sus pesquerías y erección de refugios y otras estructuras temporarias que sirvan a esos objetivos


De lo establecido en los artículos 4 al 6 se deriva que los ingleses reconocían la soberanía española en Sudamérica y renunciaban a tomar posesión de esas tierras. Eso sumado al abandono de Puerto Egmont, producto del pacto entre Inglaterra y España, no hace sino fortalecer el reclamo de la república Argentina, quien hereda las posesiones del reino de España en esta zona del continente.


Las dos imágenes corresponden a mapas de 1786 y 1790, respectivamente, y en ellas se ve lo que puede ser la solución definitiva al tema Malvinas. En ambos mapas se llama a una de las islas como Soledad, mientras que a la otra se la denomina Falkland. Puerto Egmont en la isla Falkland y Puerto Soledad en la isla Soledad. Quizás haya que retrotraerse hasta aquí para encontrar la solución.



Una reflexión final

Hace varios meses que el tema Malvinas se ha calentado en la agenda diplomática, y por primera vez en años, el Reino Unido está reaccionando de una manera extrañamente virulenta, quizás debido a sus propios problemas económicos internos. Por otro lado, Argentina ha recibido el apoyo solidario de Sudamérica, que como bloque ha salido a apoyarla. Quizás estamos cerca de que el conflicto se resuelva de manera satisfactoria para ambos y que las Malvinas, completa o parcialmente, vuelvan a integrarse a la Argentina. Lo que no debe volver a pasar es tratar de resolver las cosas a la fuerza, a sangre y fuego. Nunca Más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario