miércoles, 8 de agosto de 2012

Visto y Leído: Curiosity ya está en Marte

Agosto comenzó con todo, cargado de compromisos y actividades. Es por ello que hace más de una semana que no puedo dedicarme a escribir. Pero no quiero dejar para el tiempo para citar algo que ocurrió el pasado lunes: la llegada del MSL (Mars Science Laboratory) a Marte, o para ser más preciso, el amartizaje del vehículo de exploración (rover, en inglés) Curiosity

Marte, visto por el telescopio espacial Hubble [Fuente Wikimedia].

La noticia ha sido cubierta ampliamente, aunque con calidad dispar, en todos los medios, y por supuesto, en la blogósfera. Que un robot haya llegado a Marte no es una novedad, porque se ha enviado una treintena de aparatos desde la década del 60, aunque con una cifra nada desdeñable de fracasos (en esto lo rusos tienen el primer puesto). La novedad en este caso es la envergadura de la misión. El vehículo Curiosity tiene un tamaño y una masa similar a un mini Cooper, y carga con 75 Kg de instrumental científico. Para tener una idea, el Sojourner, que formaba parte de la misión Mars Pathfinder (1997) apenas pesaba 10 Kg en total, y los conocidos Spirit y Opportunity (2004) pesaban 180 Kg con unos 10 Kg de instrumental. Otro de los aspectos tecnológicos más importantes fue la maniobra de amartizaje, que a diferencia de las misiones anteriores, se realizó con una combinación de un paracaídas y una grúa con retropropulsores. Fue todo un prodigio de la ingeniería, y en cierta forma, podría decirse que también una obra de arte.

Imagen artística del descenso de Curiosity, con la grua equipada con retropropulsores [Fuente: NASA]

Comparativa a escala real entre los rovers Sojourner (abajo), Spirit/Opportunity (izquierda) y Curiosity (derecha) [Fuente: Extremetech]

La exploración espacial es fascinante. Hay gente que se pregunta, con justa razón, para que sirve, y la verdad es que sirve para mucho. La tecnología que se desarrolla para estas misiones luego se vuelca al mercado y a las aplicaciones que nos sirven a todos. Lo que podamos aprender sobre Marte (o la Luna, el Sol, o lo que fuese) permite correr la frontera del conocimiento humano y nos permite hallar respuesta y formular nuevas preguntas. Es por eso que, en otro orden de magnitud pero no menos importante, países como Argentina deben seguir recorriendo la larga senda del desarrollo aeroespacial. Por ahora con los satélites de INVAP y los cohetes que está ensayando al CONAE, pero en el futuro con un programa espacial a la medida del país (nota: no estoy hablando de Marte ni la Luna, simplemente a mejorar en lo que si se puede hacer, como se ha demostrado hasta ahora).

Una de las primeras imágenes de alta resolución enviadas por Curiosity. Al fondo se puede apreciar el borde del cráter Gale [Fuente: NASA].

Para finalizar, una reflexión sobre Curiosity y toda la exploración espacial en general. En cierta manera, la humanidad, al lanzarse a explorar nuestro vecindario cósmico, está reproduciendo las hazañas de los exploradores de antaño, de Marco Polo, de Colón, de Magallanes, y otros tantos, que con medios precarios salieron a correr la frontera del mundo conocido. A fin de cuentas, como dijo el físico ruso Konstantín Tsiolkovski, "La Tierra es la cuna de la humanidad, pero la Humanidad no puede vivir para siempre en su cuna".

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