sábado, 11 de noviembre de 2017

Tres escenarios de la 2GM que no sucedieron: Seelöwe, Downfall y Unthinkable

La Segunda Guerra Mundial (2GM), como tema de investigación, sigue revelando cosas insospechadas a más de setenta años de su finalización. La dimensión humana de la catástrofe es difícil de procesar a pesar de los años. El solo hecho de hablar de más de 50 millones de muertes (¡más que la población de toda la Argentina!) es un número de tal magnitud que no termina de entrar en la cabeza. Las consecuencias económicas, sociales, y políticas de aquel desproporcionado conflicto se extienden, en cierta manera, casi hasta nuestros días. Desde el punto de vista tecnológico o científico, la 2GM dejó un legado de desarrollos útiles (el avión a reacción, el radar, las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear, cohetes espaciales, etc.) y otros no tanto (bombas atómicas, misiles intercontinentales, etc.).

Sin embargo, a pesar de la enormidad de la tragedia, es casi macabro pensar que se planificaron operaciones militares que podrían haber dado lugar a escenarios aún peores. Dejando de lado aquellas operaciones que fueron más una propaganda mediática que otra cosa (ver las notas publicadas en este mismo blog [1 y 2]), vamos a repasar brevemente tres operaciones que fueron analizadas y planificadas, aunque por fortuna nunca llegaron a materializarse.

Fuente: The Nuclear Secrecy Blog.


Operación Seelöwe

Al principio de la Segunda Guerra Mundial cayeron varios países de Europa como fichas de dominó ante el peso de la Blitzkrieg (Guerra relámpago) alemana. Sin embargo, la aceitada maquinaria bélica alemana se detuvo ante el canal de la Mancha. Esos escasos cuarenta kilómetros se convirtieron en una barrera infranqueable. Capturaron las islas del canal, bombardearon sus aeropuertos, fábricas y ciudades, y se dio lugar a la épica Batalla de Inglaterra. La historia que sigue es conocida: Inglaterra soportó los bombardeos, el bloqueo submarino y resistió hasta que los vientos de la victoria comenzaron a soplar en dirección contraria. Sin embargo en los papeles había otro derrotero programado, un derrotero que no se concretó: la operación León Marino (Unternehmen Seelöwe).

Esquema general de la Operación León Marino. Fuente: Württembergische Landesbibliothek Stuttgart.

Hay autores que sostienen que la verdadera derrota de Hitler no fue ni Stalingrado ni el Día D, si no la cancelación de la operación León Marino. Al aplazar primero, y cancelar después, Alemania aceptó tener un gigantesco portaaviones de roca estacionado frente al continente, a escasos cuarenta kilómetros de la costa francesa. Sin lugar a dudas el Día D no hubiese existido si no existía una Inglaterra libre, lo cual, visto a la distancia, libró al mundo, o a una buena parte del mismo, de la ideología totalitaria y xenófoba del nazismo. Pero, ¿en qué consistía exactamente la operación León Marino? Pues se trataba de una compleja operación que desembocaría en un desembarco masivo en los estrechos de Dover y la zona oeste del Canal entre Aldernay y Portland. Para llevar adelante esta operación, era necesario que se den ciertas condiciones mínimas para garantizar un desembarco exitoso. Las mismas pueden resumirse en:

- El poder ofensivo de la RAF debía ser reducido a su mínima expresión, para evitar que interfiriese en el cruce del Estrecho.
- Las rutas marinas debían ser despejadas de minas enemigas, y al mismo tiempo se minarían los flancos de los puntos de desembarco, para prevenir la entrada de fuerzas navales enemigas.
- La artillería costera debería dominar y proteger el cruce del Canal.
- Las fuerzas navales británicas debían ser hostigadas en el Mar del Norte, al tiempo que las fuerzas navales italianas apoyaban la acción atacando a la Royal Navy en el Mediterráneo poco antes de la acción de desembarco.

Orden de batalla alemán para la invasión de Inglaterra, programado para mediados de 1940. Fuente: British Resistance Archive.

Las fuerzas de desembarco, al mando del mariscal Von Rundstedt, lanzarían un asalto en tres oleadas. La primera consistiría en seis divisiones organizadas en dos grupos, previéndose el refuerzo de siete divisiones más en las siguientes oleadas, hasta llegar a un total de 260000 hombres, 62000 caballos y 34000 vehículos (incluyendo tanques, artillería y baterías antiaéreas ligeras). Luego se estimaba que se iban a usar un millón de soldados en la conquista de la isla. Por su parte, la Kriegsmarine debía ocuparse de reunir los medios necesarios para el transporte así como de proteger el cruce con las fuerzas disponibles. En cuanto a la Luftwaffe, además de corresponderle eliminar la amenaza de la RAF, debería proporcionar escolta aérea a la flota de invasión y los convoyes de suministros, así como apoyar al Ejército una vez se produjera el desembarco.

Portada apócrifa de una diario inglés de la época. Nótese la fecha, 27 de septiembre de 1940, que coincide con lo planificado por los alemanes. Fuente: The Croydon Citizen.


La operación León Marino nunca pasó de los papeles, a pesar de que se realizaron aprestos para concretarla. El punto de inflexión fue el cambio en la política de bombardeos de Alemania, que en un principio se había centrado en la destrucción de la capacidad operativa de la RAF, destruyendo sus aeropuertos, sus fábricas y sus defensas. Sin embargo, cuando Hitler cambia el objetivo en represalia a los bombardeos ingleses sobre Alemania, y pasa a bombardear las ciudades británicas, le da una respiro a la RAF y le permite recuperarse. A partir de ese momento la operación León Marino comenzó a convertirse en una utopía que, por suerte, nunca se materializó.



Operación Downfall

Cuando los llamados "Tres Grandes", Churchill, Roosevelt y Stalin, decidieron coordinar una estrategia unificada para derrotar a las potencias del Eje, acordaron que no habría paces ni pactos por separado, tanto Alemania como Japón debían rendirse en forma absoluta e incondicional. La prioridad era derrotar a Alemania, ya que en Europa había muchas cosas en juego, entre ellas saber quien iba a mandar en ese continente. Pero después del 9 de mayo de 1945 toda la atención bélica se centró en el teatro del Pacífico. El cerco sobre Japón se iba cerrando lentamente, y el imperio se debilitaba al ritmo de la falta de materia prima a la que era sometido. Sin embargo el ejercito era tenaz y no daba muestras de ceder. Por el otro lado estaba, a mi entender, el ego y el deseo de revancha del general Douglas McArthur, que no lograba digerir haber tenido que huir de Filipinas durante la invasión japonesa. De hecho, la operación de reconquista de las Filipinas fue comandado por él mismo, y numerosos historiadores militares han señalado las imprudencias y riesgos que se tomaron por decisión del McArthur (ver, por ejemplo, las posibles consecuencias de la operación Sho-Go). McArthur tenía importantes diferencias con Nimitz, el otro comandante de las fuerzas americanas (en el Pacífico había dos comandantes, que a veces se solapaban en sus funciones), pero finalmente prevaleció su visión. Mientras la Armada estadounidense sugería el uso del bloqueo y la supremacía aérea para provocar la capitulación de Japón (operación Starvation), el ejército estadounidense sostenía que esa estrategia podría prolongar la guerra de forma indefinida y sacrificar vidas innecesariamente y por lo tanto, era necesaria una invasión. La operación completa, denominada Operación Downfall, era un desafío de una magnitud enorme, ya que, entre otras cosas, Japón tenía pocas playas útiles para una invasión. Por tales motivos la invasión se programó para ejecutarse en dos partes:

- Operación Olympic: la invasión de la isla de Kyushu (extremo sur de Japón), fijada para comenzar en noviembre de 1945. Se planeaba usar hasta un millón de efectivos, y el objeto era dominar la isla y establecer bases aéreas para lanzar la segunda parte. Se esperaba encontrar entre medio y tres cuartos de millón soldados nipones en la defensa de la isla.

- Operación Coronet: la invasión de Honshu (la isla principal) en los alrededores de la bahía de Tokio, programada para la primavera de 1946. Se planeaba usar un millón y medio de soldados para la invasión más otros cuatro millones para la ocupación posterior. Se esperaba hasta un millón de soldados nipones defendiendo Tokio y hasta 28 millones de civiles armados para defender Japón, aunque estos incluyeran niños y ancianos, sin entrenamiento y armados hasta con lanzas de bambú.

Esquema general de la operación Olympic para la captura de la isla de Kyushu. Nótese que una de las ciudades importantes de dicha isla era la ciudad de Nagasaki. La detonación de la bomba Fat Man el 9 de agosto de 1945 terminó por hacer innecesaria la invasión por tierra de Japón. Fuente: 33rd Infantry Division.


La operación Downfall nunca pasó de los papeles porque las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki más la posterior declaración soviética de guerra contra Japón en Manchuria, lograron provocar la rendición incondicional del Japón. Sin minimizar el brutal crimen de guerra de las bombas atómicas, del cual los EE.UU. siguen haciendo la vista gorda, la cancelación de Downfall evitó una matanza que podría haber superado a la del frente oriental de Europa.

La operación Coronet, el asalto final sobre Tokio, programado para el año 1946. Fuente: Reddit.


Operación Unthinkable

La operación Impensable (Unthinkable) hace honor a su nombre, porque sus consecuencias eran absolutamente inciertas, y por lo tanto, impensadas. A diferencia de la operación Downfall, donde el resultado era previsible (no así el número de bajas), la operación Unthinkable tenía un gran final abierto de consecuencias desconocidas. Pero, ¿de qué se trataba ese plan? Pues ni más ni menos que del ataque de las fuerzas aliadas occidentales (ingleses, franceses, estadounidenses, y en menor medida, polacos) a los territorios ocupados por la Unión Soviética, en 1945. Sí, se trataba del inicio de la Tercera Guerra Mundial cuando los escombros de Alemania todavía humeaban. La operación estaba planificada, en los papeles del grupo selecto que tenía acceso a esta información, para el 1º de julio de 1945. El objetivo era retrotraer a los rusos a las fronteras previas al inicio de la Segunda Guerra Mundial para entonces negociar la reorganización de Europa con Stalin desde otra posición. Claro, el problema era que Stalin, "el tío Joe", se reunía y coordinaba y se comprometía con sus pares, Churchill y Roosevelt, pero en la práctica aplicaba la política de los hechos consumados. En todos los territorios ocupados por el Ejercito Rojo se colocaron gobiernos títere o afines a la URSS, y todo indicaba que no iban a volver atrás. El caso de Polonia era uno de los más críticos, por dos razones. por un lado, por la modificación de fronteras a la fuerza, en donde la URSS se anexaba una porción del territorio al este, y para compensar le cedía otra parte similar de la derrotada Alemania, incluyendo Prusia. Por otro lado, estaba la conformación del gobierno polaco, el cual gobernaba desde el exilio, en Londres, e incluso parte de su ejercito, que actuaba bajo el mano de los Aliados. Los rusos, al ocupar Polonia, desconocieron el gobierno en el exilio y amañaron la conformación de un gobierno de apariencia democrática, que actuaba según los designios de Moscú.

Conclusiones del estudio preliminar de la operación Impensable. Estaba claro que el ataque a la URSS solo podía deparar una larguísima, y muy dificil de ganar, guerra total. Fuente: Ruta por la historia.


La operación Impensable contemplaba dos escenarios posibles. El primero, más optimista, era el de una guerra corta, dinámica (¿una blitzkrieg?), que hiciese retroceder al Ejercito Rojo hasta las fronteras previas al inicio de la Segunda Guerra Mundial. En ese escenario, el replanteo del terreno permitiría negociar con Stalin desde la fuerza, aplicando una política de hechos consumados, y debería terminar pronto. El segundo escenario era, justamente, el impensable: Guerra total. En ese caso, Stalin redoblaría la apuesta y no habría tregua, sería una guerra de aniquilación y desgaste. En ese caso la guerra podría durar años, y la URSS contaba con un ejercito de tierra que duplicaba o triplicaba las fuerzas de EEUU, Inglaterra y Francia. Además, en tal caso, se abrían alternativas muy complejas, como por ejemplo una alianza con Japón, que le diese oxígeno al imperio nipón y por ende obligase a EEUU a seguir desviando fuerzas al teatro del Pacífico, o un ataque a Turquía e Irán, que pusiese en peligro los campos petrolíferos de los países arábigos. Para las fechas en las que se estaba elaborando Impensable, la bomba atómica aún no había hecho su trágica entrada en escena, por lo que las hipótesis de conflicto eran del tipo convencional. Las fuerzas aliadas podían doblegar a la fuerza aérea rusa, lo mismo que a su marina. Pero en tierra las cuentas daban todas negativas. A eso se le sumaba el agotamiento de las tropas, que si bien afectaba a todos por igual, le traía más dilemas a las democracias occidentales que al mandato de hierro de Stalin.

Esbozos de la Operación Impensable. Imagen extraída de Taringa (desconozco la fuente original).


La operación Impensable nunca pasó de una planificación secreta al alcance de Churchill y un grupo selecto. Derrotada Alemania, Los EE.UU. desviaron casi toda su atención al Pacífico, y dejaron en Europa el mínimo de tropas necesarias. Inglaterra y Francia, por si solas, nada podían hacer frente al Ejército Rojo, que podía, sin demasiado esfuerzo, llegar hasta el canal de la Mancha. El final de la guerra en el Pacífico, las bombas atómicas y el nuevo tablero mundial dieron lugar a la Guerra Fría, y la operación Impensable pasó al olvido de los archivos, para dar lugar a la pesadilla de la guerra nuclear total, un fantasma que, por suerte, nunca tuvo lugar.

La propaganda Aliada, especialmente en Inglaterra, había hecho una gran esfuerzo en convencer a la opinión pública de que los rusos eran buenos y de que el "tío Joe" (Stalin) era un buen amigo de las democracias occidentales. Fuente: Quora.


Reflexión final

Sin duda ha quedado mucho fuera del tintero. Recomiendo leer el libro "Operación Impensable", de Jonathan Walker, y "Nemesis", de Max Hastings. He dejado para otro momento (o nunca, no lo sé) otras operaciones nunca concretadas, como el plan Félix (la toma de Gibraltar, pasando por España), el plan Rubber (la invasión, preventiva, del norte de Brasil por parte de EE.UU.), la operación Tannenbaum (la invasión de Suiza por parte de Alemania) y la operación FS (invasión de Australia por parte de Japón). Por mi parte creo que ya superé la dosis recomendable de historias de guerra, así que me despido hasta la próxima entrada... y que haya paz, mucha paz.

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