Revisitando el Folias

Como parte de un proceso de actualización de entradas viejas (mientras avanzo a paso de tortuga con temas nuevos), decidí retomar esta entrada, ya publicada hace nueve años, porque hasta el día de la fecha tiene 5179 visualizaciones y los lectores han dejado 26 comentarios. Tratándose de una entrada publicada en abril de 2011, de las primeras del joven blog de entonces, ha tenido un desempeño sorprendente. Hace unos pocos días dejaron un comentario más y eso me llevó a releerla y ver la estadística de blogger. Por eso me pareció que era hora de agregar un poco más de información, corregir algunos detalles y relanzar el artículo. Los invito a un paseo cerquita de Puerto Madryn, a una decena de kilómetros, en Playa Paraná, donde nos espera el Folias.

El Folias, tal como lucía la tarde del 10 de enero de 2019, 38 años después de hundirse en ese lugar.

Breve historia del Folias

Según la Real Academia Galega, una folia es una "diversión alegre e barullenta", una fiesta alegre y ruidosa. Si ese fue el origen del nombre del barco al que está dedicada esta nota, pues no puedo asegurar si tuvo una vida alegre, pero sí que tuvo un final con "barullo". El Folias era un barco pesquero congelador construido por la empresa Astilleros y Construcciones S.A., de Vigo (España), que fue botado en noviembre de 1966. Como nota de color, según dicen algunos entendidos del sector en aquella época, la empresa era llamada por los bromistas como "Astilleros y Destrucciones", aunque no puedo arriesgar el porqué del sobrenombre. Fue el quinto buque de la serie ACSA 62 construida por dicho astillero, y fue entregado a su armador, Rocar S.A. (empresa pesquera española), a principios de 1967. Sus dimensiones eran: 71,81 metros de eslora (longitud), 11,94 metros de manga (ancho) y 7,60 metros de puntal (altura), con un desplazamiento de 1.360 toneladas y una planta motriz de 2000 HP que le permitía desarrollar unos 12-13 nudos. Posteriormente pasó a tener bandera argentina y componer la flota de la empresa Santa Margarita, integrante del grupo Pérez Companc. Zarpó por última vez del muelle Almirante Storni, de Puerto Madryn, el 28 de noviembre de 1980, con 50 tripulantes y al mando del capitán Carlos Grossi.

Extracto de la revista española Ingeniería Naval, de febrero de 1968, donde se publica una tabla con buques entregados en el año 1967, entre los que aparece el Folias. Fuente: Revista del sector marítimo.


El Folias navegando (fecha desconocida). Fuente: Facebook Joaquin Maritno.

Crónica periodística de la víspera de Navidad de 1980

Según cuenta el diario El Chubut, en su edición del miércoles 24 de diciembre de 1980, se declaró un incendio a bordo del Folias el martes 23 mientras realizaba tareas de captura en las coordenadas 43º25' sur y 64º13' oeste (aprox. 60 km al este de Rawson). Fue asistido en primer lugar por el buque Urquill, que se hallaba en las inmediaciones y lo remolcó hacia el interior del golfo Nuevo, previo a traspasar toda la tripulación a salvo. Sobre este punto hay alguna discrepancia, ya que según cuenta Francisco "Pancho" Sanabra en su libro "Naufragios y algo más", el Folias fue remolcado hasta Puerto Madryn por el pesquero Lapataia. Más allá de esto, lo que sí es cierto es que la Prefectura Naval envió al guardacostas GCH78 Madryn hasta la boca del Golfo Nuevo, donde asistió a la maniobra de remolque del barco siniestrado. Cerca de las 17:00 del martes 23 se levantó un fuerte viento en la boca del golfo que complicó el remolque, pero no pasó a mayores. La Prefectura local estimaba el arribo de la embarcación para las 08:00 de la mañana del miércoles 24, y se preveía que debería permanecer en rada unos días, hasta lograr una completa extinción del incendio.

El diario El Chubut, en su edición del viernes 26 de diciembre, destaca la extinción de los últimos focos de incendio en el Folias, gracias a la labor de los bomberos locales, pero como la Prefectura le prohibió el acceso al muelle Almirante Storni por razones de seguridad, el barco que lo remolcaba, el Urquill, soltó amarras y el Folias quedó al garete. El viento no tardó en llevarlo hacia la zona de playa Paraná, donde encalló y así pudieron los bomberos trabajar en la extinción del incendio desde lanchas. El fuego había destruido el entrepuente y parte de la superestructura del barco, por lo que se desconocía en ese momento si sería factible llevarlo a un astillero en el futuro.

Fotografía extraída del diario El Chubut del día 26 de diciembre de 1980. Para ese entonces el barco ya había encallado en Playa Paraná y faltaban pocas horas para que se inundase y volcase definitivamente.

Fotografía extraída del diario El Chubut del día 26 de diciembre de 1980. Allí se ven a los bomberos de Puerto Madryn luchando contra el incendio del Folias en Playa Paraná.


El sábado 27 ya se hablaba del la inundación e inutilización de la sala de máquinas del Folias y de su escoramiento en Playa Paraná. Las pérdidas eran totales y el accidente era final e irreversible, al menos en lo material, ya que desde lo humano no había víctimas ni heridos. La única preocupación que restaba era el tanque de combustible, con una capacidad de 270.000 litros de gasoil. Los buzos de Prefectura se hallaban inspeccionando el casco en busca de posibles fugas. Desconozco como terminó esta parte de la historia, pero estimo que se logró recuperar la mayor parte de ese combustible (al menos no recuerdo que haya habido una catástrofe ecológica debida al Folias).

Fotografía extraída del diario El Chubut del día 27 de diciembre de 1980.

El paso del tiempo

En la actualidad el Folias, que se encuentra a unos doscientos metros de la costa, luce bastante deteriorado. Partes de la estructura se han desmoronado y la silueta del barco muestra brechas importantes. Tengo el vago recuerdo de haberlo visto recién hundido (yo tenía seis años), con los colores rojo y blanco que lo caracterizaban. Con el paso de los años, y las sucesivas visitas a Playa Paraná, pude apreciar como los colores se fueron apagando y el herrumbre ganaba su lugar en aquel barco inmóvil. Recuerdo que, durante algunos atardeceres, cuando volvíamos de pasar el día en familia en Cerro Avanzado, la marea, el viento o la iluminación, provocaban un efecto en el agua que daba la sensación de que el barco se movía, que estaba virando lentamente. Por supuesto que nunca se movió, pero en mi imaginación infantil siempre me pareció que el Folias iba a salir de su tumba acuática y que iba a emprender un viaje mar adentro, un viaje sin retorno. Por eso no le despegaba el ojo durante todo el trayecto del camino por Playa Paraná.

Video casero en el que se aprecia el Folias al poco tiempo de su hundimiento. Fuente: Youtube

Interés histórico/arqueológico/turístico

Los naufragios, los pecios, tienen un gran encanto (al menos para mi). El Folias se convirtió en un atractivo adicional a la de por sí concurrida playa Paraná, y muchos veraneantes, locales y de afuera, usaron su estructura para bucear, como trampolín para nadar, o como objeto para retratar en fotografías. Además, con el paso de los años, ya llegando a los 40, empieza a tener un cierto valor histórico, al menos para la historia local y los recuerdos compartidos por los habitantes de la zona. Finalmente, el Folias también muestra un cierto interés arqueológico, ya que se trata de una especie de ensayo de laboratorio que muestra como el mar, y los elementos naturales, degradan y dispersan un sitio de naufragio, lo cual provee de mucha información para los arqueólogos subacuáticos.

El grupo de Arqueología Subacuática del INAPL trabajó en la creación de la serie "Naufragios en la Patagonia", emitida por el Canal Encuentro, en la que se dedicó un capítulo específico al Folias. Se puede ver este documental en Youtube.


Conclusiones

Los años han pasado, y el Folias se sigue desgranando de a poco, emprendiendo un lento viaje hacia el olvido y la historia. Sin duda valdrá la pena revisitarlo de tanto en tanto. Quizás, dentro de otros 8 o 9 años vuelva a escribir una nota (si es que el blog sigue activo), volviendo a contar la historia sobre este barco que forma parte de nuestra historia local. Nos vemos en la próxima entrada, como de costumbre, en la Bahía Sin Fondo. Hasta entonces.

Fotografía aérea del naufragio del Folias. Fuente: Facebook Maxi Jonas Fotos.

Nota del 03/julio/2020: Agrego una pizca más de nostalgia a este naufragio. Les comparto una foto que encontré hace poco en la que se ve el naufragio del Folias, al fondo, y en primer plano a quien escribe estas líneas con casi 40 años menos (aferrado al oso verde de peluche de mi infancia).

Si no me equivoco esa foto fue tomada en 1981, a pocos meses del naufragio del Folias. Sin lugar a dudas la foto la sacó mi padre, con su infaltable Canon, y podría asegurar que en esa ocasión se encontraban presentes, además de mis padres, mis abuelos paternos, Rugiero y Catalina.


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