La historia de una inquietante visión fantasmal en alta mar

El invierno de 1908 fue frío, como todos los inviernos, pero no tanto como lo habitual, al menos en la parte insular de la Patagonia. Según la prensa malvinense de la época, en julio el clima todavía era bueno en las islas Malvinas, y la lluvia caída era mucho menor a la habitual. Como de costumbre, había quienes se quejaban por eso, ya que la falta de lluvias podía afectar la producción ganadera, mientras que otros celebraban porque la inesperada bondad del clima les evitaba sufrir dolencias propias del invierno y la humedad. Pero mientras eso pasaba en tierra, en las aguas circundantes a las islas rondaban témpanos de diferentes tamaños, que eran un peligro para la navegación. Fue entre esos témpanos donde se produjo una visión breve y dramática en la que vamos a adentrarnos en las próximas líneas.

Así imaginó la visión de esta historia una IA de modestas pretensiones. Fuente: Pixlr.

El barco

El navío francés Émilie Galline era una barca de acero de 3 mástiles y 2051 toneladas brutas, de 82,5 m de eslora, 12 m de manga y 6,8 m de puntal. Era propiedad de la Société des Voiliers Francais, fue construido en 1899 por Atel y Chant Loire, de Nantes y fue registrado en Havre. Se dedicaba mayormente al comercio entre Australia, Estados Unidos y Europa. Numerosos registros periodísticos de la época evidencian que durante los primeros años de este siglo el barco viajó entre estos puertos en varias ocasiones, sin reportar mayores incidentes, exceptuando un encallamiento en Nueva Caledonia el 24 de enero de 1901. Su historia concluyó durante la Primera Guerra Mundial, cuando fue hundido por un submarino alemán en el Canal de la Mancha el 13 de agosto de 1917. Sin embargo, once años antes de este violento final, la tripulación del Émilie Galline fue testigo de una fantasmal visión en las frías aguas del Atlántico Sur.

La barca francesa Émilie Galline atracada en un puerto desconocido. Fuente: State Library of South Australia.


El encuentro

De acuerdo a una breve nota publicada en la prensa malvinense en julio 1908, el Émilie Galline arribó a Portland, en Oregon (EE.UU.), luego de navegar por las aguas australes. En aquellos tiempos aún no existía el canal de Panamá, por lo que las travesías entre Europa y la costa oeste de América del Norte implicaban un largo rodeo hasta el Cabo de Hornos. Pero esa travesía incluyó un extraño encuentro, tal como lo cuenta el texto original:

Así comienza la nota del Falklands Islands Magazine de julio de 1908. Fuente: Jane Cameron National Archives.


UN BARCO SOBRE UN ICEBERG
Uno de los misterios más profundos que haya presentado el mar es el relatado por el capitán del «Émilie Galline», un buque francés, que ha llegado recientemente a Portland, Oregón, Estados Unidos, procedente de la Antártida. Cuando se encontraba cerca de las islas Malvinas, se topó con un campo de témpanos y tuvo grandes dificultades para enhebrar un rumbo entre ellos. Mientras buscaba un camino, el vigía avisó de que había un barco en el hielo. El capitán cambió de rumbo para acercarse lo más posible al extraño objeto. Allí, sobre la cresta de un témpano gigante, el capitán vio posado en la cima de un peñasco inaccesible a un barco tan grande como aquel en el que navegaba. Intentó distinguir su nombre con la ayuda de su catalejo, pero la proa y la popa estaban tan cubiertas de hielo que le fue imposible. La teoría de los descubridores es que el hielo se había formado alrededor del barco en la parte en que el casco se estrecha hasta la quilla y que, al aumentar de grosor, se formó un témpano con el barco en su cima. Nadie sabe qué fue de la tripulación, ni cuál era la identidad del buque, ni cuánto tiempo ha pasado desde que se elevó hasta su posición en el témpano. Es, tal vez, la prueba muda de una tragedia desconocida, en la que los hombres perecieron en la oscuridad y la soledad.

La escena retratada en ese viejo diario es aterradora. Sin cerrar los ojos puedo imaginarme el mar embravecido, los témpanos flotando a la deriva y el casco de un barco parcialmente desecho, con sus mástiles quebrados, arriba de un ominoso témpano. Es casi una escena de un cuento de terror decimonónico, con una descripción muy generalista, sin detalles, fugaz y contundente. Como buen escéptico, la primera pregunta que se me viene a la mente es ¿será verdad? Tras una búsqueda en Internet no pude hallar la publicación original, que según el texto del Falklands Islands Magazine, corresponde a un periódico londinense. Lamentablemente, las hemerotecas digitales británicas suelen ser pagas y no es posible hacer consultas en forma gratuita. Sin embargo, encontré una pista del otro lado del océano Atlántico, en los archivos de la hemeroteca de la Library of Congress (LOC), con la que pude reconstruir, creo, el camino que llevó a esa noticia hasta la revista malvinense de 1908.

De esta otra forma imaginó la visión espectral una IA. No logré que entienda que el casco del barco atrapado en el iceberg no tenía mástiles. Fuente: Dall-E Free.

El largo derrotero de la historia entre témpanos de desinformación

Luego de buscar, infructuosamente, trazas de la historia por los sitios habituales, hice algunas búsquedas en hemerotecas digitales abiertas, y encontré lo que creo es el origen de la historia del Émilie Galline y su encuentro con un barco fantasmal atrapado en un iceberg. La nota original apareció en la página 3 del periódico The Evening Statesman, del condado de Walla Walla (Washington), el 15 de febrero de 1907, y dice así:

Portada y cabecera de la nota publicada en The Evening Statesman el 15 de febrero de 1907. Fuente: Library of Congress.


BARCO CONGELADO EN UN ENORME ICEBERG
Extraña visión avistada por un barco francés cerca de las Malvinas
LA TRIPULACIÓN VE CLARAMENTE UN BUQUE A LA DERIVA
LOS MISTERIOS DEL REINO DE NEPTUNO SE VEN AUMENTADOS POR OTRO MÁS

PORTLAND, Oregón, 15 de febrero.— Cerca de las Islas Malvinas, en su viaje desde Londres, el velero francés Émilie Galline, al mando del Capitán Amandtizon, se adentró en un campo de icebergs de inmensa extensión, y al intentar abrirse paso hacia aguas libres, la nave se encontró con uno de los misterios más profundos del mar.

Al costado de un enorme iceberg, el Capitán Amandtizon vio una gran goleta de hierro encajada en el hielo, de aproximadamente el mismo tamaño que la Émilie Galline, sin mástiles, pero aparentemente intacta. Cómo fue levantada hasta la cima de esa gigantesca formación cristalina es un enigma que sólo es superado por el misterio que rodea el destino de su tripulación.

Gigantes de hielo de 300 metros de altura
La Émilie Galline llegó anoche a este puerto trayendo un cargamento de cemento y arcilla china desde Londres. Zarpó del Támesis hace 150 días y se encontró con tormentas y calmas en el Atlántico con sorprendente regularidad. Una semana los vientos azotaban el océano, levantando olas que barrían la cubierta de un extremo al otro, amenazando con llevarse todo lo que estuviera suelto, y la semana siguiente la nave flotaba perezosamente sobre una lámina de agua como un espejo.

Durante la última parte de noviembre, en latitud 46 sur, longitud 50 oeste, la temperatura descendió bruscamente, y pronto se descubrió que el barco había quedado atrapado en un verdadero círculo de enormes icebergs. Algunos de ellos se elevaban 90 metros por encima del nivel del mar, lo que significa que su altura total debía rondar los 300 metros.

Mientras buscaban un canal abierto, el vigía hizo el sorprendente descubrimiento de que en lo alto de uno de los icebergs, un buque a la deriva había quedado atrapado, como si una mano gigante lo hubiera colocado allí. Inmediatamente lo informó a los oficiales, lo que llevó a que el curso del carguero se acercara lo más posible al iceberg, dentro de las condiciones permitidas.

Aparejo inferior intacto
El Capitán Amandtizon dice que se acercó a unos 11 kilómetros de la superficie del iceberg y, con el uso de potentes prismáticos marinos, pudo ver claramente que la nave era una goleta de hierro de tres mástiles. Fue imposible distinguir el nombre, ya que grandes bloques de hielo colgaban sobre su proa y popa. El aparejo inferior estaba en pie, y por su forma se pudo deducir que el barco estaba aparejado como una goleta.

Hasta donde se pudo ver, no había ningún alma viva a bordo, aunque los botes parecían seguir en sus pescantes. Se cree que, si hubiera habido alguien vivo a bordo, se habrían visto señales de auxilio de algún tipo desde el barco a la deriva.

The Evening Statesman del 15 de febrero de 1907 - Library of Congress

La nota es bastante extensa y clara. El nombre del capitán está mal escrito, pero se corresponde con el capitán del Émilie Galline en aquellos años. Se llamaba Ludovico Arnaudtizon, era oriundo de la localidad de Blois (Francia) y al momento del incidente tenía unos 32 años. Según la web de Cap-Horniers Français, el viaje donde ocurrió el avistaje fue el número 8 de la Émilie Galline, que comenzó el 31/08/1906. Según el relato del periódico norteamericano, el avistaje ocurrió durante noviembre de 1906, en las coordenadas 46º sur y 50º oeste, lo cual corresponde a un punto ubicado a la altura del golfo San Jorge y al este de las Malvinas. La descripción que hace del caso parece bastante cierta. Aunque la situación tiene algo de irreal, porque no parece muy factible que un barco abandonado de ese tamaño permanezca sobre un iceberg a la deriva, la nota en si misma no parece ser amarillista, y, como dije antes, los datos básicos del barco coinciden con uno de los viajes del Émilie Galline.
 
Dos semanas después de que se publique la noticia en el periódico del Estado de Washington, la misma noticia se reproducía, en forma muy abreviada, en el periódico francés La Voix du Peuple del 28 de febrero de 1907. Fuente: Bibliothèque Nationale de France.


Menos de cuatro meses después, el periódico St. Johns Herald and Apache News del 6 de junio de 1907, informa sobre la llegada del Émilie Galline al puerto de Nueva York. El artículo, que estaba escrito en castellano en el original (una sección del periódico esta dirigida a los hispanohablantes), resume en líneas generales lo que ya decía el otro diario en febrero del mismo año (los errores de ortografía corresponden al texto original):

Buque en un tempano de Hielo,
El capitán de la barca francesa "Émilie Galline," entrada en Nueva York, procedente de Londres, manifiesta que allándose (sic) á la altura de las islas Falkland, encontró un archipiélago de témpanos de hielo, por entre los cuales se buscó camino, y en uno de ellos, que era enorme, descubrió lo que considera como uno de los mayores misterios del mar que ha visto en su vida. A bastante altura y solidamente empotrado en el hielo, estaba el casco de hierro de una barca, con los botes en los pescantes; pero sin palos y sin señales de que hubiera nadie con vida á bordo. El capitán cree que los tripulantes de esa embarcación; al verse cogidos por los hielos, probablemente la abandonaron en un bote y fueron recogidos por otro buque ó tomaron tierra en alguna de las áridas islas que se encuentran al sur del continente americano.
St. Johns Herald and Apache News, June 06, 1907 - Library of Congress


Portada, sección española y extracto de la nota publicada en el St. Johns Herald and Apache News del 6 de junio de 1907. Fuente: Library of Congress.

La historia es la misma, no hay diferencias, solo faltan los detalles que le dan veracidad al relato, como puede ser el nombre del capitán o las fechas de referencia. Sin embargo, no sería la última vez que esa noticia se publicase en la prensa norteamericana. En septiembre de 1907, al menos dos diarios diferentes publicaron una nota aún más breve, donde informaban del hallazgo, mencionando el nombre del capitán (otra vez mal escrito) y la visión de la goleta de hierro sin mástiles.

Barco atrapado en el hielo
La extraordinaria visión de un barco abandonado, firmemente incrustado en la cima de un inmenso iceberg, ha sido presenciada cerca de las Islas Malvinas. El Capitán Amaditijou, del velero francés Emilie Galline, mientras realizaba un viaje desde Londres a Portland, Oregón, se encontró con un campo de icebergs. Mientras su barco intentaba abrirse camino hacia aguas abiertas, se topó con un iceberg que llevaba una gran goleta de hierro, sin mástiles, pero por lo demás intacta.
The Sauk Centre Herald, 12 de septiembre de 1907
 
Después de esta seguidilla de notas aparecidas en la prensa de EE.UU., la historia del barco atrapado en un iceberg desaparecería de los medios escritos hasta julio de 1908, cuando se publica en las Islas Malvinas. Nótese que el que parece ser el primer artículo sobre este asunto ubica el incidente a finales de noviembre de 1906, mientras que la publicación malvinense es de julio de 1908, o sea, se publicó con más de un año y medio de retraso respecto del suceso en sí mismo. Independientemente de este retraso, la noticia se desvanece de los registros de prensa y la historia (casi) se pierde.

Comentarios finales

El hallazgo fortuito, como de costumbre, de la nota publicada por el Falklands Islands Magazine, me llevó a exhumar viejos artículos de la prensa norteamericana y europea que sirvieron para rescatar la historia del olvido. Lo que empezó como una nota de color, posiblemente exagerada o incluso falsa por completo, acabo convirtiéndose en una historia que podría ser cierta, porque al menos las circunstancias son correctas. Si esto fue así, es posible que jamás sepamos la identidad de aquel barco encallado sobre un iceberg, ni tampoco la suerte de sus tripulantes, que seguramente perecieron de frío y hambre entre aquellos monstruos de hielo. Su fantasmal aparición pasará a la historia al igual que la de otros barcos fantasmas, reales y no tanto, que conforman una especie de mitología sobre los misterios del mar. Quien sabe, el misterio aún está allí, esperando al curioso y al explorador que se atreva a develar la verdad. Por mi parte los dejo aquí, entre los témpanos de la memoria, y los animo a seguir navegando en la próxima nota. Hasta entonces.

Tercer intento de que la IA retratase la visión de los marinos de la Émilie Galline. Me doy por vencido, insiste en agregarle los tres mástiles... y encima las velas desplegadas. Fuente: Dall-E Free.


ANEXO (2/11/24)

Luego de una charla ocasional con mi amigo Héctor García, se me ocurrió hacer una búsqueda de naves pérdidas en el Atlántico sur  en aquello años para identificar alguna con las características de la descripta por el capitán del Émilie Galline. Los datos son pocos, apenas que el casco era de hierro y que su tamaño era similar al Émilie Galline, o sea, unos 82 metros de eslora, o 270 pies. Recordé que en mi biblioteca tengo la monumental recopilación de naufragios que hizo Miguel Ángel Galdeano, la "Enciclopedia de los barcos hundidos", que reúne centenas de nombres de barcos naufragados desde el golfo de Penas, en Chile, hasta el golfo San Jorge, en Argentina, pasando por el Cabo de Hornos, las Islas Malvinas (Arg.) y la Antártida. Dentro de ese listado, busqué todas las barcas de casco de hierro, de aproximadamente 80 metros de eslora, que hubiesen desaparecido en 1906 o un poco antes, y cuyo destino final fuese completamente desconocido. De todos esos caso, identifiqué los siguientes candidatos  que podrían corresponder con aquella misteriosa barca encallada sobre un témpano (están ordenados por orden creciente de probabilidad):

Charlemagne (1901): Esta barca francesa de 80 metros de eslora partió de Nueva Caledonia en diciembre de 1901 con destino a Francia y nunca más volvió a ser vista. Desapareció, posiblemente, en el Cabo de Hornos durante su viaje inaugural. Es poca la probabilidad de que haya encallado en un témpano y navegado a la deriva durante 5 años.
http://www.caphorniersfrancais.fr/voiliers/105

Lamoriciere (1903): Esta otra barca francesa, de 81 metros de eslora, también partió de Nueva Caledonia, pero en noviembre de 1903. Llevaba un cargamento de Níquel con destino a Glasgow. Nunca más volvió a ser vista. Al igual que en el caso de la Charlemagne, creo que es baja la probabilidad de que haya encallado en un témpano y navegado a la deriva durante 3 años.
https://www.wiki-sene.fr/component/k2/item/424-trehondart-nickel-contre-glace-1903.html

Ferdinand Fischer (1906): Barca alemana de casco de acero y tres palos, de 259 pies de eslora, que zarpó de Geelong (Australia) el 5 de febrero de 1906. Nunca llegó a su destino, en Falmouth (Gran Bretaña). Por las fechas y el derrotero del viaje, es posible que haya sido la nave avistada por el Émilie Galline.
https://dp.la/search?subject=%22Ferdinand+Fischer+%28Sailing+ship%29%22
https://trove.nla.gov.au/newspaper/article/70334636/6888721

Hautot (1906): Barca francesa de tres palos y 85 metros de eslora que zarpó de Nueva Caledonia el 4 de julio de 1906 con un cargamento de níquel destinado a Glasgow. Su pista se pierde en el trayecto y se rumorea que pudo haber chocado con un témpano. Como dato trágico adicional, el capitán François Guerpin llevaba a bordo a su nueva esposa porque estaban celebrando su luna de miel.  
https://www.threads.net/@shipwreckspod/post/C9CrC8MMZHl
https://trove.nla.gov.au/newspaper/article/136609673?browse=ndp%3Abrowse%2Ftitle%2FN%2Ftitle%2F356%2F1907%2F02%2F07%2Fpage%2F15124410%2Farticle%2F136609673
http://chateaudhautot.over-blog.com/2016/11/a-bord-du-hautot-1900-1906.html

Ormsary (1906): Nave británica de cuatro palos y 278 pies de eslora, desaparecida en el trayecto de Caleta Coloso (Antofagasta) a Amberes. Había zarpado de Chile el 13 de septiembre de 1906 e iba cargada de nitratos. Se la dio por perdida y se sugirió que había chocado contra un témpano.
https://www.clydeships.co.uk/view.php?ref=16014

Daniel (1906): Esta nave francesa de casco de acero con aparejo de fragata de tres palos y 86 metros de eslora es, a mi entender, la mejor candidata. Zarpó de Bellingham, Washington, al mando del capitán David, el 3 de julio de 1906. Llevaba madera con destino a Delagoa Bay, en Sudáfrica. Desapareció durante el viaje, pero se encontraron restos de carga flotando entre las islas Diego Ramírez y De los Estados, que parecían corresponder a esta nave. Además, y esto es lo más revelador, el capitán de otra barca francesa, la Chateau d'If, reportó en esos días el avistaje de una fragata que identificó como la Daniel, abandonada en un campo de hielo en el Cabo de Hornos.
https://www.wrecksite.eu/wreck.aspx?174545

¿A ustedes que les parece? ¿Creen que la Daniel es una buena candidata o les parece más factible alguna de las otras? ¿Conocen alguna otra embarcación que podría haber estado en el Cabo de Hornos por aquellos años y que fuese un mejor candidato a ser la barca del témpano? Les dejo esas preguntas y quedo a la espera de sus aportes.

 
Enlaces adicionales: Para los que les interese profundizar en el historial de la barca Émilie Galline, comparto algunos enlaces adicionales con extractos de periódicos de la época, registros del Lloyd's y páginas de libros donde se menciona a esta embarcación.

Lloyd's Register

Diarios

Libros
 
Si hablamos de las Islas Malvinas, nunca está de más recordar su historia. Fuente: Seeklogo.

 

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