martes, 8 de agosto de 2017

El Kaiser (también) naufragó en Puerto Deseado

No, no me confundí. Tampoco me volví loco (al menos no más de lo que siempre estuve). Me imagino lo que piensan: "Pero Patricio, si vos sabés que el Kaiser naufragó en Madryn. Es más, podés ver sus restos en la playa que lleva su nombre, al sur de Punta Cuevas y el Ecocentro". Sí, sí, ya sé, ya lo visité decenas de veces y ya hurgué en su historia hasta el hartazgo. Ya hablé largo y tendido de ese barco, en este, este, este y este artículo. Pero aún así, tengo que insistir, el Kaiser también naufragó en Puerto Deseado. ¿No me creen?. Pues los invito a seguir una historia zigzagueante que involucra otros nombres y que empieza muy lejos de la Patagonia, en Escocia, con un barco llamado Loch Nevis.

El Loch Nevis tal como lucía en el año 1898. Esta imagen corresponde a la colección de A.D. Edwardes, y se puede apreciar en la web de la State Library of South Australia.



LOCH NEVIS

El Loch Nevis era un barco de casco de acero con cuatro mástiles botado el 5 de junio de 1894 por John Reid & Co. Desplazaba 2431 toneladas, y fue el último barco que se construyó para la compañía de navegación "Loch Line" de Aitken, Lilburn & Co. (Glasgow). Esta compañía gestionaba un viaje anual a Sydney, que podía incluir paradas en San Francisco, Sudáfrica y Nueva Caledonia, con barcos de vela. De hecho, la compañía nunca adoptó la maquinaria de vapor, lo cual hizo que, con el tiempo, se viese superada por la competencia y finalmente cerrase en 1911. De acuerdo a algunos autores, el Loch Nevis se incendió en las costas de Iquique en torno al año 1900, pero no he podido verificarlo con noticias de la época. De hecho hay algunos recortes de diario de ese año que dan cuenta de que el Loch Nevis, al menos en marzo y septiembre de 1900, estaba en Sydney (ver The Sydney Morning Herald y Western Mail). Si bien es posible que lo del incendio no sea real, lo cierto es que la "Loch Line" tenía una muy mala reputación en lo que respecta al destino final de sus naves, ya que más de la mitad de los barcos de su flota (14 de 25) naufragaron o se perdieron.

Otra imagen del Loch Nevis, atracado en un puerto desconocido, alrededor del año 1895. Si bien algunos autores aseguran que se incendió en Iquique en 1900, no he podido constatar estar información a partir de los diarios de la época. Esta imagen corresponde a la colección de A.D. Edwardes, y se puede apreciar en la web de la State Library of South Australia.


Extracto del registro de barcos de la Lloyd's del año 1897, donde aparece claramente el Loch Nevis (el 4º contando desde arriba). Fuente: Archive.org


OCTAVIA

El Loch Nevis duró poco tiempo al servicio de la "Loch line", porque a finales de 1900 fue vendido a la compañía Rhederei A.G. von 1896, de Hamburgo. Sus nuevos dueños lo rebautizaron como Octavia, siguiendo una tradición particular en la cual casi todos sus barcos llevaban nombres que comenzaban por "O". Su historial de servicio es desconocido, pero lo cierto es que en enero de 1906 sufre un accidente sobre la costa bonaerense, incendiándose aunque sin llegar a una destrucción total. Algunos diarios de la época reflejaron este accidente con diversos telegramas entre los días 15 y 17 de enero. Por ejemplo, varios diarios norteamericanos reprodujeron una breve telegrama que decía así:


AMERICAN CONSUL ON BOARD
Bark Octavia Wrecked Off the Coast of Argentina.
Buenos Ayres, Argentina, Jan. 16.
The bark Octavia has been wrecked off the coast of the province of Buenos Ayres, between Puerto Medanos and Punta Mogotes. The American vice consul of Bahia Blanca, Daniel Meyer, was aboard the vessel. The details are unknown. Probably all are lost

En este breve telegrama se especulaba con que las pérdidas eran totales y se resaltaba la presencia del vicecónsul americano en Bahía Blanca. Casualmente, según lo que pude averiguar rebuscando en la web, dicho vicecónsul (o cónsul, según la fuente), estuvo activo hasta 1905, por lo que presencia a bordo del Octavia podría deberse a un cambio de destino o de funciones (especulación mía). Por otra parte, algunos diarios de Brasil también se hicieron eco del accidente, pero sin dar muchos detalles, apenas una oración diciendo que el vapor (sic) Octavia había naufragado en las costas de Argentina (más precisamente en "Porto de Tuyu", según el Jornal do Commercio). Un periódico de Rosario, El Municipio, menciona en su edición del 17 de enero que la fragata Octavia había entrado en el dock sud luego de haber estado encallada en Médanos. Pasando en limpio, el barco (los periódicos lo llamaron barca, fragata y vapor de forma indistinta) tuvo un accidente en algún lugar que pudo ser Punta Médanos, Punta Mogotes, o incluso San Clemente del Tuyu. Algunas fuentes dicen que el incendio se produjo cerca de Bahía Blanca. Sin embargo, considerando que viajaba a bordo del barco el vicecónsul americano en Bahía Blanca, es muy posible que haya una confusión con los lugares. De todos modos, el accidente ocurrió en algún lugar de la extensa costa bonaerense.

Algunos recortes con las (escasas) repercusiones del accidente del Octavia. Allí podemos ver fragmentos del Jornal do Commercio, Bismarck daily tribune, A Federacao, Watertown re-union, El Municipio (Rosario), y The Schulenburg Sticker.

Rebuscando sobre el accidente el Octavia encontré una referencia que no aporta mucha luz al caso pero al menos es una apostilla curiosa. Según se publica en el Boletín Oficial de la República Argentina del 2 de noviembre de 1906, Nº3896, hubo cierto percance entre el propietario del vapor Hohnnfelde, un señor que, curiosamente, se llamaba Octavio Cosulich, y la aduana de Buenos Aires, por una cadena de hierro que transbordó de la barca Octavia. No está claro cómo ni en qué contexto se produjo dicho transbordo, pero sin duda le provoco dolores de cabeza a Don Octavio, porque tuvo que salir a pedir que le devuelvan lo pagado.
1906-11-02 - Nº 3896
XXVI
Acordando la devolución de unos derechos.
Buenos Aires octubre 27 de 1906.
Visto la solicitud que precede, del señor Octavio Cosulich, pidiendo le sean devueltos los derechos que indebidamente pagó en la aduana de la capital, por una cadena de hierro que con el permiso respectivo transbordó de la barca «Octavia» al vapor «Hohnnfelde» ó en su defecto sólo se le obligue á abonar lo que corresponda, considerando á la cadena de la referencia como hierro viejo; atento lo informado por la aduana de la capital, y
Considerando:
Que tratándose de una cadena de hierro viejo, no ha podido en rigor aplicarse el aforo y derecho correspondiente á las que se introducen nuevas;
Que suponiendo que la referida cadena se hubiera introducido á plaza, no hubiera sido posible gravarla con impuesto, desde que la ley exime al hierro viejo de derechos de importación;
Que tratándose de artículos de rancho, y dado lo que sobre el particular establece el art. 603, considerando el embarque como artículos removidos de plaza, ha debido cobrarse el derecho que fija el art 6º de la ley de aduana en vigor,

SE RESUELVE:
Declárase que el caso en cuestión está regido por el art 6º de la ley de aduana, debiendo la aduana de la capital proceder á efectuar la liquidación de los derechos que corresponden devolver al peticionante, y fecho devolver lo actuado á los efectos ulteriores.
Pase á la Inspección General de Aduanas, á sus efectos.
Lobos.

PRIMERO

El destino posterior del Octavia se vuelve borroso a partir del incendio de 1906. En algunos textos se menciona que se utilizó como pontón en Puerto Madryn, tal como se menciona en la web de Wrecksite y de Histarmar. Sin embargo, en ninguno de los casos hay una fuente que corrobore esa información, así que por el momento vamos a considerarla como dudosa. Hice una consulta en los archivos de la Prefectura Naval Argentina, de donde me derivaron a la Prefectura de Puerto Madryn, y en ambos casos me dijeron que no constaba ninguna información de un barco llamado Octavia ni de un pontón en Puerto Madryn en aquella época.

Lo que sí es concreto es que en 1916 la barca Octavia, en el estado en que se encontraba, fue comprada por un empresario, Gaddo Cappagli, quien decidió reconstruirla y adaptarle una máquina de vapor para su propulsión. Este nuevo barco, ahora de vapor, pasó a llamarse Primero. Lo interesante es que la máquina de vapor y sistema de propulsión que utilizó fueron de otro barco, también fuera de servicio por un incendio: ni más ni menos que el Kaiser. Así fue como la hélice, parte de las piezas de popa, y la máquina de vapor del Kaiser, junto con el casco del Octavia y, según algunas fuentes, la caldera de otro barco llamado Cosmos, Don Gaddo Cappagli armó una especie de rompecabezas que llamó Primero.

Publicidad de los talleres mecánicos de León Gourinski. Al parecer esta empresa fue la encargada de hacer el trabajo de remover la maquinaría del Kaiser e instalarla en el casco del Octavia, y de esta forma dar nacimiento al vapor Primero, una mezcla de barca inglesa de cuatro mástiles con un vapor alemán.


La historia del vapor Primero no fue muy extensa. Como si de una maldición se tratase, el fuego fue su destino, tal y como les había ocurrido al Octavia y al Kaiser. A mediados de 1922, mientras viajaba de Valparaíso a Buenos Aires, fue destruido por un incendio al norte de la isla Chata, cerca de Puerto Deseado (47° 55’ S y 65° 45’ W). Nótese que digo a mediados de 1922 porque no me atrevo a arriesgar una fecha. En algunos sitios (p.ej. Histarmar) se menciona la fecha del 17 de agosto de 1922, pero según pude averiguar gracias al historiador local deseadense Carlos Santos, el barco estuvo ardiendo frente a las costas de este puerto unos cuarenta días antes, lo cual nos ubicaría en junio de 1922. Reproduzco a continuación una trascripción textual de una nota aparecida en el diario El Orden, de Puerto Deseado, el 3 de agosto de 1922 (tomen nota de que habla de cuarenta días antes...):


El vapor “Primero” convertido en buque Fantasma
EL ESPECTÁCULO DEL DÍA

Sigue ya este famoso barco, que durante más de cuarenta días ha estado ardiendo en nuestro puerto, dando espectáculos a que asiste el pueblo en masa, sin duda porque no paga entrada.
Después de las impresiones de terror que produjera cuando la explosión de las doscientas toneladas de salitre, y la iluminación a giorno que este colosal incendio produjo, siempre nos tenía preocupados el probable hundimiento en el fondeadero.
Afortunadamente, ha tenido a bien largarse fuera del puerto buscando donde descansar de una vez sus calcinados restos.
La noche del martes, el furioso vendaval, dio tal fuerza a la corriente del río, que al dar la estirada en el cambio de marea, cortó los cables que le sujetaban a la boya, y ayer suavemente navegó hasta colocarse unos momentos sobre su compañero “Magallanes”, naufragado el año 1887.
Pareció que se decidía a quedar en su compañía, pero al rato, (quizá le hizo mala impresión el estado de su colega), se desprendió de su lado y navegando con marea bajante, varó a las 10, quedando el día en las “rocas de la guardia” en la boca del puerto.
En la alta marea de ayer a las 20, se puso nuevamente en marcha y después de descansar por otro rato en la “Isla de los gabiotines”, durante toda la noche siguió su fantástica excursión con rumbo al sur, y en el momento que escribimos esta crónica, visita la costa frente a la estancia “Pingúin”, cerca de Cabo Reyes.
El subprefecto señor Fernandez ha comunicado la ruta que lleva el barco por si este llegase a salir más afuera y algún buque le encontrase en su camino para que tome precauciones y evite un choque.
Por falta de espacio no nos extendemos haciendo la censura que merece el Ministerio de Marina, por no haber obligado a los armadores o a la compañía de seguros para que tomase medidas que impidiesen posibles perjuicios para el puerto y la navegación, estando como estaba en antecedentes y, ya que enviar un remolcador de la armada, no procediera en este caso.

Buscando en la web, encontré varias referencias a algunos Cappagli en la Patagonia, en particular un tal Pilade Cappagli. Sin embargo el escurridizo Gaddo no es fácil de hallar. Aquí tienen un raro ejemplar de un periódico húngaro de julio de 1938, donde se menciona a una sucursal de una compañía Transatlántica, a nombre de Gaddo Cappagli & hno. Fuente: Hungarian Cultural Heritage Portal.


Meses después aparece en el Boletín Oficial de la República Argentina del lunes 11 de diciembre de 1922, Nº8627, una autorización para vender parte de la mercadería que se pudo rescatar del vapor Primero.

1906-12-11 - Nº 8627
Barbiere Manuel D. - Autorizando a traer en el vapor Vencedor mercaderías de otro incendiado.
Buenos Aires. Noviembre 23 de 1922
Exp. 4181. B--922. R.V. Nº 1135
-- Vista la presentación del Sr. Manuel D. Barbieri en la que pide se le permita traer en el vapor nacional Vencedor, desde el puerto de Deseado, 473 kilos bruto anilina, mercadería que perteneció a la carga del vapor nacional Primero, incendiado en dicho puerto; atento lo actuado, y

Considerando:
Que según lo informa la Prefectura General de Puertos, no existe inconveniente en acceder a lo pedido, debiendo el dueño de la mercadería, para
poderla introducir a plaza, pagar los derechos de importación correspondientes.

Se resuelve:
Concedesé la autorización que se solicita.
Comuníquese a la Aduana de la Capital y pase a la Prefectura General de Puertos a sus efectos.

Periódico Log Chips de noviembre de 1949, en donde se resume muy brevemente el historial del Loch Nevis - Octavia - Primero. Solo falta el Kaiser y tenemos la familia completa. Fuente: Archive.org


Entre las brumas de la historia y la memoria.


¿Vieron que tenía razón? El Kaiser también está hundido en Puerto Deseado. Bueno, no entero, sino una parte de él. Esta historia me asombra y hace aún más interesante de lo que ya es a la historia del viejo barco alemán. Tres barcos (posiblemente cuatro, si lo de la caldera del Cosmos es correcto) unidos por historias que se terminan juntando y todos con un mismo destino, como si el fuego los hubiese esperado pacientemente a todos, al Octavia en 1906, al Kaiser en 1915 y al Primero en 1922. Claro que aún quedan numerosos temas por verificar. En primer lugar, no hay mucha documentación que respalde fuertemente lo de la instalación de la maquina de vapor del Kaiser en el vapor Primero. Tampoco pude verificar que el Octavia haya pasado una temporada en Madryn. Hay cuatro nombres en danza sobre los que hay que investigar: Gaddo Cappagli, el propietario del Octavia y comprador de la maquina del Kaiser, León Gourinski, el responsable técnico de este trabajo, el capitán Elias Damianovich y un tal Humberto Sturla, cuyo papel no es claro, pero tuvo algo que ver (los dos últimos aparecen mencionados en un artículo de la Prefectura Naval Argentina, pero no se entiende cuál es su protagonismo en todo esto). En fin, sin lugar a dudas, esta es una historia aún abierta sobre la que hay mucho por investigar, y donde apelaré, como otras veces, a los comentarios, aportes y testimonios de todos los que puedan conocer algún detalle que se me haya escapado. Yo, por mi parte, voy a dejar descansar al Kaiser, o al Octavia/Loch Nevis, o al Primero, o a todos ellos, y poner manos a la obra con la siguiente entrada del blog. Hasta siempre.

Pecio de Kaiser, encallado en la playa del mismo nombre. La foto está tomada desde la popa, o sea, desde el lugar donde Cappagli hizo retirar la maquinaría y sus accesorios para instalarlos en el nuevo barco que estaba construyendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario